‘Doña Betty’ en el timón y tripulantes solidarios hacen que el comedor no naufrague
01-03-2015 12:07 |
Como cada sábado, un grupo de chicos concurren a almorzar y a tomar la merienda al comedor que momentáneamente está funcionando en el quincho de Casa de Campo. Allí, Beatriz Colamarino, ayudada por Yanina -su hija- y, circunstancialmente por otras personas, se encarga de que ese día de la semana los pibes tengan un plato de comida y una taza de leche chocolatada. La tarea es ardua para que recaiga solamente en una persona. “Doña Betty” -como le dicen los niños, quienes ya rebautizaron con ese nombre al comedor “Belén”- no se queja, al contrario, lo hace con gusto y mucho amor. Pero, a la vez, invita a acercarse a todas las personas que quieran colaborar; y agradece mucho a quienes lo han hecho o lo están haciendo
“¿Cómo se llama el comedor?”, preguntó a los chicos Hendersonline en horas del mediodía de este sábado, 28 de febrero. “Doña Betty”, contestaron al unísono.
“¿Y por qué se llama así?”. Otra vez respuesta unánime: “Porque gracias a Beatriz nosotros podemos venir al comedor”.
Todos los sábados, a eso de las 9 de la mañana Beatriz Colamarino llega al quincho que el Municipio le prestó en Casa de Campo. Lleva la materia prima -alguna donada y otra comprada por ella y su esposo- para el almuerzo y comienza a prepararlo.
Los chicos van llegando más tarde y entre 12.30 y 13 horas comen junto a “Doña Betty”. Los pibes se van y ella se queda limpiando y dejando todo en condiciones para la merienda.
Alrededor de las 14 horas Beatriz se va a su hogar.
Regresa a las 16, prepara la merienda, que se toma a las 17, y cerca de las 19 da por finalizada la labor solidaria sabatina.
Siempre se necesitan alimentos -en estos momentos, por ejemplo, quedaba poquita leche larga vida- y mano de obra para que esta importante acción social continúe adelante.
También sigue faltando un lugar físico -garaje, local- para guardar la ropa del placar que también tiene el comedor para entregar gratuitamente.
Aunque no en gran número, afortunadamente siempre hay algún vecino que se suma a dar una mano a Beatriz y a los chicos.
Entre esas personas se encuentra Arturo Striebeck, quien se ofreció a trasladar gratuitamente a los chicos desde sus respectivas casas al comedor y viceversa.
Esto es muy importante porque los pibes que concurren a “Doña Betty” viven en el barrio donde estaba antes el comedor, y la distancia hace que muchos de ellos ahora no estén yendo los sábados a Casa de Campo.
También fue muy importante la colecta de alimentos que se llevó a cabo la vez pasada, con la que muchos vecinos se solidarizaron.
Y muy importante es para la continuidad del comedor la colaboración que siguen aportando distintos comercios y particulares. Algunos de ellos: panaderías El polen, El sol y La espiga de oro; carnicería Belgrano; El resorte; churrería David; Carlos Silva y Carlos Otero.
A todos y a cada uno de ellos agradece Beatriz Colamarino por la ayuda recibida. El agradecimiento se extiende a todas las personas que en distintos momentos han aportado su granito de arena de una u otra manera. Y la invitación a sumarse está abierta a toda la comunidad hendersonense, que siempre ha puesto de manifiesto su costado solidario.
Todo aquel vecino que quiera brindar su apoyo a esta noble causa puede acercarse los días sábados en los horarios mencionados al quincho de Casa de Campo o comunicarse con Beatriz al teléfono 2314 548942.