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Cuatro escritores hendersonenses forman parte de una amplia antología

10-02-2015 11:05 | 

Se trata de Elva Pavón, Nerea Alvarez, Raúl Criado y Enrique Fernández. Participaron de un certamen literario llevado a cabo en 2014 en la localidad de Los Toldos y recibieron diplomas de honor y menciones especiales. Por ese motivo sus trabajos fueron incluidos en una antología (foto de la tapa) que contiene obras literarias de representantes de distintas provincias argentinas y de otros países. Compartimos más información y el cuento de Elva que integra el libro publicado, que los escritores locales recibieron en enero de este año

 

 

 

 

 

En Los Toldos, partido de General Viamonte, se organiza desde hace doce años un certamen literario a cargo de Marta Patti (escritora de la mencionada localidad) conjuntamente con la Secretaria de Turismo y Cultura.

En 2014, cuatro integrantes del  “Círculo Literario de Henderson Emma Riccioppo de Jonas” participaron del concurso.  Se trata de Elva Pavón, Nerea “Nerita” Alvarez, Raúl "Rulo" Criado y Enrique Fernández.

La primera de las escritoras hendersonenses recibió una mención provincial por el trabajo presentado, el cuento Misterio en la seccional; a la segunda le entregaron una mención nacional por el cuento Un viejo secreto; Criado fue distinguido con un diploma de honor por la poesía Confesiones; y Fernández también obtuvo un diploma de honor, por el cuento En busca del maná.

La premiación se realizó en agosto del año pasado. En diciembre, la editorial “El castillo” imprimió el libro, que contiene 194 páginas y se titula “12° Certamen Literario Nacional y Países Limítrofes 2014. Premio Mario "Bocha" Espejo”. En enero de este año los cuatro escritores recibieron el ejemplar del que forman parte.

Además de los escritores hendersonenses, de la antología forman parte escritores de numerosos lugars de las provincias de Buenos Aires (9 de Julio, Alberti, Berisso, Bragado, Campana, Carlos Casares, Chivilcoy, Cruce Varela, General Pintos, Hurlinghan, Junín, Lomas del Palomar, Los Toldos, Martin Coronado, Martínez de Hoz, Moquehuá, Moreno, Pehuajó, Pergamino); Santa Fe (Cañada de Gómez); Córdoba (Hernando y Villa Allende); La Pampa (Ingeniero Luiggi); Corrientes (Paso de Los Libres); Chubut (Rada Tilly); Rio Negro (San Carlos de Bariloche) y Tierra del Fuego (Usuahia). También hubo representantes de los países Chile y Colombia.

 

Referencia a Mario "Bocha" Espejo incluida en la antología

Se señala de Espejo que nació en Bragado. De chico llegó a Los Toldos. Estudió, se casó hace 45 años y es padre de tres hijos. Pero lo importante de "Bocha", que lo identifica y lo convierte en un ser especial, es que lleva casi 20 años dedicado a los jóvenes con capacidades diferentes (más de uno de esos chicos lo llama papá). El año pasado lograron medalla de oro en las olimpíadas regionales en Junín. Tienen un taller donde se dedican a la fabricación de escobas, que luego venden por las calles de la ciudad. Por eso el homenaje a un hombre sencillo pero gigante por su entrega.

 

 

Cuento Misterio en la seccional

 

Compartimos la pieza literaria con la que la escritora local Elva Pavón participó y fue galardonada en el certamen de Los Toldos y luego fue incluida en la antología a la que hicimos referencia más arriba. El trabajo también forma parte de la antología “Seguimos soñando”, presentada en 2014 por los integrantes del Círculo Literario de Henderson.

 

 

 

                                   Misterio en la seccional


“ESTAMOS TRABAJANDO”. Advertía un cartel, emplazado en la calle Remedios de Escalada, pleno centro de Lanús.
Cecilia, una joven estudiante, regresaba a su casa cuando de pronto, ve a un sujeto que venía cruzando a mitad de cuadra y en el preciso instante en que intenta ascender, a la vereda, cae estrepitosamente al piso. La joven supuso, que este hombre había trastabillado con los restos del asfalto, que se encontraban acumulados al borde de la acera.
―¡Señor, señor!... ¿Se encuentra bien?─ temerosamente preguntó ―Al acercarse, percibió que de la boca del individuo manaba sangre.
Despavorida gritó pidiendo auxilio. Se acercaron varios transeúntes que circulaban por el lugar uno de ellos llamó al servicio de emergencias.
Un patrullero que casualmente estaba haciendo el recorrido por la zona, se aproximó al ver el incidente; descendieron dos agentes y al hacerlo descubrieron, con gran estupor, que la víctima era su compañero de servicio, el Teniente Primero Carlos Roldán.

Transcurridos un par de minutos acudió la ambulancia solicitada. El personal médico realizó los primeros auxilios, constatando la gravedad del caso. Raudamente lo trasladaron (custodiado por el móvil policial) a la Clínica Modelo de Lanús.
Ya en el nosocomio y tras una densa espera, los agentes son informados del fallecimiento de Carlos Roldán. Acongojados, deciden informar a su esposa y a la Seccional Cuarta. El primero en acudir, fue el Comisario de la misma, Rubén Santillán (hombre rudo y de gesto despectivo); quién solamente se limitó a recabar información sobre lo sucedido.
La puerta del Sanatorio se abrió bruscamente. Y el silencio se entorpeció con los gritos desgarradores de Ester Meliendres. Joven esposa de la víctima.
─¡No es verdad! ¡No es verdad, díganme que no es verdad! ─repetía una y otra vez. Rápidamente fue asistida por el personal medico.
Minutos más tarde, el profesional forense, comunicaba a la viuda, que procederían a efectuar la autopsia correspondiente, para constatar la verdadera causa de la muerte.

Tras insostenibles días de espera, Ester, (quien al momento se encontraba acompañada por Santillán) recibe el resultado del examen pos-mortem. Con voz firme y pausada el profesional habló:
─Su deceso se produjo por envenenamiento. Se halló en su cuerpo una concentración elevadísima de un potente tóxico para roedores─
La mujer, exacerbada tomó del uniforme al Comisario y le exigió una respuesta inmediata del grave hecho acaecido. Santillán con gesto adusto asintió (aun sabiendo que eso iba a demandar bastante tiempo).
La investigación del homicidio fue llevada a cabo por el personal de la DDI de Lomas de Zamora. Como primer paso, observaron las cámaras de seguridad, cercanas al lugar del hecho.
Prosiguieron con la investigación, tratando de constatar las versiones de un remisero; quien aseveraba haber trasladado días atrás a Santillán, hasta una veterinaria cercana, con el fin de adquirir algún producto eficaz para combatir las ratas.
Por tal motivo se hicieron presentes en el domicilio del Comisario, quien los recibió y, al ser interrogado dijo:
─Si… si… yo… compré hace unos meses veneno─ con un gesto que distaba, del que diariamente exhibía en su oficina, ─Vean cual es la realidad en que vivo, cerciórense ustedes mismos.
Efectivamente la vivienda presentaba cierto abandono. Un olor nauseabundo flotaba en el ambiente. Al salir al patio trasero, percibieron que el mismo provenía de dos grandes tarros que desbordaban de residuos.
Santillán añadió: ─Hace tanto tiempo que vivo solo… que me he ido abandonando. Solamente el vestir el uniforme, me induce a levantarme por las mañana─
Recabada la información, estrecharon amistosamente la mano del Comisario y al hacerlo advirtieron una excesiva transpiración en la misma.
La indagación prosiguió en la Seccional. El agente Payares, gran amigo de la víctima declaró que Carlos desde hacía varios años, mantenía un vínculo extramatrimonial, con una amiga de su adolescencia; quien en la actualidad devenida como modelo-vedette, Jennifer Balompié. Añadió que la amante, en el último tiempo, lo estaba hostigando por medio de mensajes y en algunas ocasiones lo hacía personalmente. ─Carlos ya no soportaba esa situación, amaba a su mujer y había decidido terminar con esa relación ─manifestó Payares.

Concluida la interpelación, acudieron al departamento de Jennifer. Al llegar, se encontraron con varios medios periodísticos apostados en la entrada del edificio, quienes afirmaban que la modelo se habría quitado la vida, colgándose de una baranda del entrepiso de su departamento.
Dialogaron con personal policial asignado a esa jurisdicción; quienes le informaron que se halló entre las ropas de la occisa una carta, que debía ser investigada por su dudoso mensaje de despedida. Con el informe de lo sucedido se alejaron del lugar.

Continuando con el listado de los posibles sospechosos, entrevistaron a Víctor Rehuello, hombre perteneciente a la fuerza policial. A simple vista sumiso y algo tímido, aunque esa imagen distaba mucho de su verdadera personalidad. No se lo podía descartar, pues en esos días, estaba por realizarse un nombramiento para ascender al cargo de Subcomisario y él junto a Carlos, la víctima, eran los postulantes.
Al salir del lugar, el reloj emplazado en la torre central del edificio municipal de Lomas de Zamora, indicaba que era hora de abandonar la jornada.

Con las primeras horas de una calurosa mañana del mes de diciembre, continuaron la tarea investigativa, en uno de los lugares que, asiduamente frecuentaba Carlos. De este modo llegaron al kiosco de diarios y revistas de la calle Vicente López al 2000. Su dueño, Rogelio Paniagua, era un señor mayor, de baja estatura; espesos bigotes blancos que cubrían parcialmente su labio superior y lentes de forma casi esférica, que enmarcaban una mirada opaca y algo ausente. Hacía más de diez años que tenía su puesto en el lugar.

Indagado por los profesionales, el kioquero respondió: ―Pasaba puntualmente a las diez de la mañana y mientras conversaba conmigo, leía el diario. Luego continuaba con sus actividades.
Posteriormente le manifestaron (con orden en mano) que debían allanar el lugar. Don Rogelio se sintió algo molesto por la situación. Refunfuñando dijo: ─¿Qué buscan por acá, qué piensan encontrar? ─elevando su tono de voz continuaba: ─¡Soy un viejo que toda la vida trabajó. Yo no molesto a nadie…!─
─Quédese tranquilo Don… es necesario realizar este operativo, no tiene porqué preocuparse─ Le decían.
Ya estaban por finalizar con la requisa, cuando descubrieron en el interior de una caja, varios periódicos de ediciones anteriores. Tal hallazgo los intrigó. Consultado Don Rogelio, contestó apaciblemente:
─Si, normalmente los que no son vendidos, se devuelven a la editorial. Sucede que, los tengo reservados para los pibes del barrio, los utilizan para actividades del colegio─
De todos modos incautaron la totalidad de los mismos.

Prosiguiendo la investigación en horas de la tarde, indagaron a Ester, la cónyuge.
Fuentes cercanas habían informado que la noche anterior al incidente, habría recibido en su celular, un anónimo que revelaba la relación clandestina de Carlos con Jennifer.
Al cabo de un extenso interrogatorio, Ester desahogándose dijo: ─¡Si es verdad que al leer el mensaje, el resentimiento se apoderó de mí! Pero… al ver a mi pequeño hijo, recapacité. Y sólo me limité a esperar una lógica explicación, a su regreso.¡¡No puedo creer lo sucedido, no puedo creerlo!!─ Clamaba insistentemente. Ante tal situación, los peritos, optaron por retirarse.

Tras largos meses de exhaustiva investigación, finalmente obtuvieron un resultado inesperado.

Declinaba la tarde, cuando dos patrulleros arribaron a la calle Vicente López al 2000. El anciano kiosquero, se encontraba con un cliente, al notar la presencia policial, su rostro empalideció y repentinamente comenzó a realizar movimientos involuntarios y a proferir gritos con voz enronquecida: ─¡Si, fui yo! ¡Fui yo!―
Los efectivos intentaban leerle los derechos y proceder a su detención (les resultaba casi imposible, poder lograrlo)
―¡¡Años esperando este final!! ¡¡Desgraciado!! ¡¡ Mató a mi hijo por error en un operativo. Juré vengarme, y lo logré. Lo logré!!─
Su rostro desencajado, poco a poco, se fue humedeciendo con lágrimas que amalgamaban odio y un profundo dolor. Exasperadamente continuaba vociferando: ─¡¡Nunca lo sospechaste, nunca!! ¡¡Asesino, al fin pagaste!!─

Las pericias habrían establecido ―tras el allanamiento realizado en el puesto de Rogelio Paniagua― que el potente tóxico para roedores, hallado en los bordes superiores de los periódicos sustraídos, era de idénticas características, al detectado en el cuerpo de la víctima.

Las convulsiones fueron acrecentándose, hasta que repentinamente el cuerpo del anciano, se desplomó sin vida, sobre el antiguo mostrador de la calle, Vicente López al 2000.

 

 

 

 

Lluvia: 12, 15 y 17 milímetros registraron, respectivamente, YPF, sector Agronomía de cooperativa El Progreso y Marcelo Posada hasta las 18 horas del viernes 6 de noviembre. Así informaron en uno y otro caso ante la consulta de Hendersonline.

 

+ A la edad de 61 años falleció Héctor Daniel González. No se realiza velatorio. Sepelio: viernes 6 de noviembre a las 9.30 horas. Se llevará a cabo un responso en la Iglesia evangélica (Italia entre Rivadavia y Mariano Moreno). Q.E.P.D.

 

El HCD de Hipólito Yrigoyen invita a la comunidad al acto de descubrimiento de la placa en homenaje al primer intendente electo por voto popular de nuestro distrito, Don Osvaldo Arpigiani. Sábado 14 de noviembre a las 10 horas en el palacio municipal.

 
DIPUTADOS 26 Cooperativa El Progreso SOLER Federico del �lamo PORTAL URBANO

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