Alocución de la intendenta en el cierre de los festejos por el 105 aniversario de Henderson
17-11-2014 12:53 |
Transcribimos a continuación el texto enviado desde Prensa municipal que contempla el discurso brindado por la intendenta interina de Hipólito Yrigoyen, Norma De Lio, en el cierre de la jornada festiva que tuvo lugar el domingo 16 de noviembre con motivo de celebrarse el centésimo quinto aniversario de nuestro pueblo
Queridos vecinos, y visitantes de ciudades amigas que hoy se acercaron a festejar con nosotros el cumpleaños número 105 de nuestra ciudad.
A veces estas fechas, con el paso del tiempo, se vuelven más protocolares y menos sentimentales. Y esto no es un defecto ni una falta de cariño, sino que es así: sucede así. Y cuando nos vamos volviendo protocolares, perdemos de vista la enorme significancia que tiene para todos los que habitaron y habitan el suelo de Henderson, el hecho de festejar un nuevo aniversario.
Pero como verán, hoy lo que estamos disfrutando es una fiesta. Un encuentro de costumbres, de arte, de tradiciones, de amigos y de familias, porque estamos celebrando no sólo cumplir un año más de vida, sino celebramos haber nacido como ciudad. Celebramos existir, haber crecido, haber madurado y celebramos que este Pueblo, con mucho esfuerzo pero con mucha porfía también, haya salido adelante de momentos muy duros y críticos, y haya sido la cuna de miles y miles de personas con identidad hendersonense, que a su vez, como parte de un todo que es la Nación Argentina, aportaron desde su lugar trabajo y esfuerzo en pos de seguir empujando hacia el éxito, a los destinos de nuestra Patria.
Es verdad que en el interior todos nos parecemos. Que somos similares a los vecinos de Daireaux, de Bolivar, de Pirovano, de Urdampilleta, de Pehuajó... Somos todos parte de la misma idiosincrasia, pero también es verdad que en cada pueblo se edifica una identidad que tiene que ver con nuestras raíces fundacionales. Un ADN más preciso, más particular, una forma de hacer las cosas y de mirar la vida. Como hendersonenses estamos orgullosos de nuestra solidaridad en cada momento en que un vecino la precisa. Estamos orgullosos del tezón de empleados y patrones que han trabajado estas tierras sin bajar los brazos, sin entregarlas a los beneficios del mercado oportunista y sin quebrarse ante las adversidades climáticas. Estamos orgullosos que siempre podemos tener algún deportista destacado a nivel provincial o nacional, pero también estamos orgullosos de la cantidad enorme de jóvenes que practican deportes. Estamos felices y orgullosos de los cientos de niños, adolescentes y adultos que, aun en la era de la tecnología y la modernidad, apuesta a aprender un arte o un oficio y colman los Talleres Municipal de Cultura.
Nuestros profesionales, nuestros empleados de comercio y municipales, nuestros comerciantes y empresarios que la pelean día a día y jamás, pero jamás, dejaron de usar “el fiado” como una muestra de solidaridad con sus clientes, pero de compromiso con sus vecinos. Porque el fiado, el anotar en la libreta, no es un herramienta de venta, es una forma de ayudar al otro, y acá, orgullosamente, lo seguimos manteniendo.
Gran parte de esto es el ADN nuestros como hendersonenses. Forjados desde los fundadores, hace 105 años, hasta el último bebé que haya nacido en nuestro hospital. Y todo lo que somos y lo que hemos hecho, fue posible porque desde el primer día fuimos una comunidad, con gran sentido de sociedad. Somos comunidad porque tenemos intereses comunes y así trabajamos. Somos fuertes como sociedad porque realmente nos consideramos socios. Socios para trabajar en equipo, para salir adelante, para ayudarnos entre todos a educar a nuestros hijos, para cuidarnos mutuamente. Socios para disfrutar las buenas, y poner el pecho entre todos en las malas.
Por eso, en estos 105 años, celebramos haber nacido como pueblo, y es un gran momento para no olvidar que solamente juntos, pero juntos de verdad, sin egoísmos ni divisiones, vamos a poder seguir construyendo un destino de trabajo, paz y buena vida para nuestros hijos, y los hijos de nuestros hijos.
Muchas gracias.