16-11-2014 13:33 |
Transcribimos a continuación una carta que, a través de Prensa Municipal, el intendente en uso de licencia, Enrique Tkacik, envió a la comunidad al cumplirse un nuevo aniversario de nuestro pueblo
Henderson, 16 de Noviembre de 2014
Queridos vecinos de Henderson:
Por primera vez en 19 años como Intendente, me toca estar ausente en este, nuestro gran día de festejos y felicidad. Y lo lamento casi de igual forma, como si me tocara estar ausente en el cumpleaños de mis nietos.
Desde mi reposo, escribo esta carta con el mismo sentimiento de todos los hendersonenses que hoy celebramos 105 años desde la fundación de nuestro amado pueblo. 105 años de trabajo, de lucha, de crecimiento, de tristezas y de felicidad. 105 años de una comunidad que jamás renuncia a su identidad, y donde muchos valores que se han perdido en las grandes ciudades, aquí, siguen vigentes.
Tengo el honor, el gran honor, de ser, desde el año 1995, el intendente en este hermoso pueblo, cabecera de nuestro distrito. Y como tal, he representado a esta ciudad y he hablado en su nombre. Acompañé muchas de las grandes obras que han transformado a nuestro pueblo, y a cambio recibí el regalo más hermoso que un ciudadano puede tener: el reconocimiento y el respeto de nuestros vecinos.
Este pueblo que hoy cumple 105 años, me dio un destino, una compañera inseparable, un hijo que cada día me hace sentir más orgulloso de él, y dos nietos que son la luz de mi nuevo camino. Pero Henderson también me dio cientos de amigos, los mejores vecinos que puede haber tenido, me dio ejemplos que pude imitar, me dio grandes equipos de trabajo, y por sobre todas las cosas, me dio la oportunidad de ser quien soy.
Quisiera estar entre ustedes celebrando este día, pero estoy en la etapa final de mi recuperación y quiero hacer buena letra. Quisiera abrazarlos uno a uno para poder agradecerles haberme adoptado como un hendersonense más, y por haberme apoyado fuertemente en las malas, y haber compartido mi alegría en las buenas. Me tocó estar más de un mes fuera de mi casa, y no se dan una idea cómo los extrañé. Cómo extrañé nuestras calles, nuestra paz, nuestros silencios y nuestros pájaros. Extrañé las charlas en la vereda, el que toquen bocina para saludarte y no para apurarte en el tránsito. Extrañé tanto a Henderson, que podría decir que la peor parte de mi tratamiento, fue haber estado lejos de mi casa.
Por eso, con tanto amor por esta ciudad, y con tanto agradecimiento hacia ustedes, hoy quiero saludarlos a todos y ¡feliz 105 años, Henderson!