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La anécdota: quiso colarse al baile pero el tiro le salió por la culata

04-12-2010 05:35 | Hendersonline inauguró la semana pasada este espacio para compartir anécdotas que hayamos vivido o nos hayan contado. De modo que les acercamos una nueva historia y renovamos la invitación para que nos envíen las suyas. Pasen y lean

 

Esta historia tuvo lugar en la Sociedad Española allá por los años 80.

El templo del baile estaba a pleno. Como siempre. Y como nunca. Esa noche de febrero nadie había querido perderse ese baile de carnaval. Es que la orquesta encargada de amenizar la velada era nada más ni nada menos que Los Moros -muchos se acordarán del hit “Carita de pena, que estás llorando, carita de pena, por ese amor...”-.

Así que todos habían comprado su entrada con anticipación, con la mesa incluida. O casi todos. Siempre hubo gente, por lo general jóvenes, que prefirió ingresar sin pagar, es decir, colarse.

Esto fue lo que decidieron hacer esa noche tres amigos, luego de subir las escalinatas del lugar, pedir permiso al encargado de “cuidar la puerta” para asomarse a ver cómo estaba el clima y constatar que era impresionante la gente que había. Entonces los muchachos agradecieron al “patovica” y le dijeron que iban a dar una vuelta y volvían. Y en parte cumplieron con su palabra: dieron la vuelta… y enfilaron para el tapial y el portón de atrás de la Española.

Primero no se animaron a emprender su cometido, pues por las rejas del portón vieron que en el patio había mucha gente. Pero enseguida llegaron a la conclusión de que cada uno estaría en la suya y no se iban a percatar de que tres personas querían colarse. Y si se percataban, no iban a ser tan buchones de mandarlos al frente. Por lo que de inmediato llegaron a la segunda conclusión: era mejor que el Gordo hiciera punta de lanza. Esta conclusión fue consensuada por los otros dos amigos, claro; el Gordo no estaba tan convencido de ello. Pero accedió porque él sacó su propia conclusión: si entraban sus amigos primero, ¿quién le iba a hace pie para treparse al tapial?.

Consensuada la decisión entonces, manos a la obra. Sus amigos le hicieron pie y el Gordo, de impecable traje color crema, pudo subirse al tapial.

La idea era que una vez arriba esperara a que los otros dos hicieran lo propio. Pero, no se supo nunca si fue porque le agarró vértigo, o porque alguien de los que estaban en el patio lo vio, el Gordo se tiró con todo su peso para el lado de adentro. Tan mala puntería tuvo, que cayó de lleno sobre uno de los rosedales que estaban junto al tapial. Algunos testigos de esta historia aseguran que tuvieron que operarlo para sacarle las espinas…

Pero había más sinsabores para Martín –sí, el Gordo tiene nombre- esa noche.

Efectivamente, algunos de los que estaban adentro lo habían visto sentadito sobre el tapial. Y, por supuesto, lo habían visto caer con toda la furia sobre el rosedal. Y quienes no lo vieron sí escucharon el ruido que esta acción produjo.

Dos almas solidarias fueron a socorrer al desdichado, que en el tremendo impacto había perdido el conocimiento. Lo levantaron como pudieron, lo agarraron uno de cada lado, enfilaron para el salón y encararon por el medio de la pista de baile con el Gordo a cuestas buscando la puerta de salida para llevarlo al hospital.

Los rescatistas no entendían a qué se debían las risotadas que la gente soltaba mientras ellos se iban abriendo paso con la víctima desmayada. Una vez en la puerta, mientras esperaban la ambulancia, se dieron cuenta: el Gordo, a raíz de la fuerza hecha al momento de subirse a la tapia y, sobre todo, por el impacto que dio al caer, se  había disgraciado… Y el pantalón de color crema lo había puesto en evidencia…

 

Ustedes preguntarán qué hicieron los amigos del Gordo esa noche. Por supuesto que se borraron olímpicamente. Pero la anécdota no se les borró nunca, y uno de ellos nos la contó para que la compartamos con todos ustedes.

 

Hasta la próxima semana, con una nueva anécdota. Y recuerden que están invitados a enviarnos las suyas. Ya saben, si es graciosa, mejor. Tienen que escribir a info@hendersonline.com.ar

 

Lluvia: 10 milímetros registró Marcelo Posada Pulverizaciones con el agua caída en la madrugada del domingo 16 de agosto. Así informaron a Hendersonline desde el hangar.

 
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