El papá de Lucía se llamaba Roberto Domínguez, a quien muchos recordarán por su apodo, “Taperto”. Su mamá es Rita Vitangeli, quien vive en Henderson. También aquí vive Manuel, el hermano mayor de Lucía. Su otro hermano, Agustín, está radicado en Ingeniero Maschwitz. Y su hermana, Magdalena, está estudiando en La Plata.
Nuestra invitada de hoy cuenta acerca de los juegos que en su barrio en Henderson compartía con los amigos: “Eramos varios chicos, nos la pasábamos de fábula. Jugábamos a las escondidas, al fútbol. En verano nos quedábamos jugando en la vereda hasta muy tarde. Andábamos mucho en bici y patines”. Entre algunos de los amigos de esa época recuerda a “Sandra Bombino, Pablo Delorenzi, Fernando Mateos, Sergio Martín, Carolina López Biaiñ”.
-¿Dónde cursaste la primaria? ¿Qué compañeros y maestras recordás de esa etapa escolar?
-La escuela primaria la cursé en la Escuela Nº 2. Compañeros recuerdo a Andrea Pérez, Silvina Artigues, Flavia Ledo, Alfonso López, Alejandra y Alicia Marcos, Darío Barros, Néstor Luján. Hermosa época. En los recreos jugábamos a ladrón-policía, y si llovía, a las payanas en la galería de la escuela. Algunas maestras que recuerdo son la señora Baratucci, Conce y Nancy; no recuerdo el apellido. De directora, Olga Raggio, y vice, Norma.
-¿Y la secundaria?
-La secundaria la hice en el Colegio Santa Teresita, soy de la promo 87. Con casi todas mis compis continúo teniendo contacto, gracias al Facebook. Con algunas veníamos juntas desde el jardín de infantes: Andrea Pérez, Silvina Artigues, las Mellis Marcos. También estaban Fernanda Eberwein, Mercedes Roulier, Tere y Marta Stieb, Alicia Grimaldi, Sonia Dolezor, Julia Elena Maquieira, Mariela y Viviana Zara, y las pupilas. Algunas profes: Nené Valverde, la señora de Comas, la señora Tisoni, Lilián Luján, señor Unzué, Nerita Alvarez. Las preceptoras: Ermelinda y Marta. Pido disculpas si escribo algún nombre mal.
Una vez finalizada la secundaria en Henderson, Lucía Domínguez continuó sus estudios en La Plata, donde hizo la carrera de Licenciatura en Trabajo Social, entre los años 1988 y 1994.
-¿En qué lugares estuviste radicada antes de donde estás ahora?
-Cuando me recibí me mudé a Buenos Aires. Allí conocí a Juan, mi marido. En el año 2000 "cruzamos el charco" y llegamos a Italia. Allí vivimos unos meses. Luego nos mudamos al sur de Portugal, a una ciudad llamada Quarteira, donde estuvimos más de seis años. En Portugal nacieron nuestros hijos.
-¿Cómo está compuesta tu familia? Nombre de esposo e hijos, edades de los chicos; lo que desees contar.
-Mi familia está compuesta por Juan José, mi marido, que es de Quilmes; Tiago, de 11 años; Nicolás, que en junio cumple 10; y yo.
Tiago está en quinto grado; es muy buen alumno, estudia inglés, teclado y va a fútbol. Nico va a cuarto, y también es un muy buen estudiante. Lo que más le gusta es el fútbol. También estudia inglés y guitarra. Uno es del Real Madrid y el otro del Barcelona, así que tengo el clásico en casa. Juan sigue siendo fiel a su Boca.
Lucía Domínguez, quien dice trabajar sólo en los veranos, generalmente en “chiringuitos”, que son bares-restaurantes en la playa, conoció a su esposo cuando vivía en Buenos Aires, “por medio de una amiga en común”. Están juntos desde el año ´97.
-¿Cuánto hace que estás viviendo en Ayamonte?
-A finales del 2006 nos mudamos acá. Ya casi ocho años.
-¿Por qué eligieron radicarse allí?
-Teníamos unos amigos argentinos que vivían acá. Cuando veníamos a visitarlos nos gustaba la ciudad, y sentíamos mucha más afinidad con los españoles que con los portugueses.
Le pedimos aquí a Lucía que nos diga si se ajustan a la realidad los datos respecto de su lugar de residencia actual que indican que Ayamonte es una ciudad en el municipio español homónimo de la provincia de Huelva, Andalucía, situada junto a la desembocadura del río Guadiana, con una población aproximada de 20.600 habitantes y una superficie de 142 km².
“Sí”, responde ella. Y amplía: “Es una ciudad que posee playa, así que en verano tenemos muchos turistas. Tenemos un muy buen clima, con poco frío, no llueve en los tres meses de verano; así que se aprovecha muchísimo el mar. Durante todo el año tenemos turismo inglés y alemán, en su mayoría, ya que hay varios campos de golf, y por el buen tiempo”.
Agrega que "esta ciudad en muy linda y muy antigua. Hay ruinas del imperio romano. Un hijo ilustre de la ciudad, Rodrigo de Xerez, viajó con Colón. Es un pueblo de pescadores, la gente es muy alegre, como lo es en general la andaluza. Se vive de la pesca, hay varias conserveras, donde se envasa pescado y mariscos. En el campo se cultivan frutales como los cítricos, las fresas (frutillas) y las frambuesas. Es zona de olivos, así que aceites y aceitunas no nos faltan".
-¿Ayamonte tiene alguna fiesta tradicional?
-Las fiestas tienen que ver, casi todas, con lo religioso. Ahora estamos viviendo una de las más importantes: la Semana Santa. Hay procesiones, sacan las imágenes de las iglesias, cargadas por los "costaleros ", van muchos penitentes, hay muchas hermandades; es una tradición muy antigua. Se festeja el santo y la patrona del pueblo, que es la Virgen de Las Angustias; la VIrgen del Carmen, que es la protectora de los pescadores; todo con fiesta y comida.
-¿Cómo es el trato en general para con los argentinos?
-Es mucha la población extranjera que tiene el pueblo. Por ejemplo: en el cole de mis niños, al cual van más de 600 alumnos, hay 19 nacionalidades. En la clase de Tiago hay un niño chino, uno marroquí, uno portugués, uno inglés y una holandesa; una diversidad de culturas y tradiciones que enriquece muchísimo.
Se trabaja mucho desde el cole, desde el ayuntamiento (municipalidad) y ONGs para que haya una buena aceptación y una buena integración. Personalmente nunca me he sentido discriminada.
Consultada sobre qué cosas le gustan más de la ciudad en la que vive junto a su familia, Lucía destaca el clima, el mar y la tranquilidad.
En cuanto a si existen similitudes entre Ayamonte y Henderson, responde: “Las similitudes que veo es un poco en la gente: amable, confiada, buenos vecinos; el salir a hacer una compra y saludar a todos”.
-¿Qué actividades disfrutan de realizar en familia o en forma separada?
-Los domingos que podemos nos vamos de barbacoa (asado). Vamos mucho a Portugal; en coche queda a 20 minutos, y también podemos cruzar en barco, que tarda unos 10 minutos; vamos a hacer compras o, simplemente, a pasear. Salimos mucho en bici y vamos a la playa.
-¿Qué diferencia horaria hay con respecto a Argentina?
-Tenemos una diferencia de 5 horas, ya que nosotros ya tenemos el horario de verano, donde adelantamos una hora el reloj; cuando acá son las 12 de la noche, allá son las 19 horas.
-¿A pesar de los años que hace que te fuiste de Henderson, hay cosas que seguís extrañando? ¿Cuáles?
-Nunca extrañé las cosas, sí a las personas, la familia, los amigos. Ya después de tantos años no lo sentís tanto, ya te acostumbrás a que te falten.
-Además de con la familia que vive en Henderson, ¿mantenés vigente el trato con amigos que también estén aquí?
-Sí, gracias a internet estoy en contacto con muchos amigos y conocidos de Henderson.
-¿Con qué frecuencia visitás el pueblo? ¿Cuál fue la última vez? ¿Sabés cuál será la próxima?
-Desde que nos fuimos de Argentina, tres veces hemos vuelto. La última fue en el 2008. Dentro de nuestros proyectos hay programado un viaje para el año próximo, esperemos que se dé.
-¿Volverías a radicarte en Henderson?
-No está dentro de nuestros planes volver a vivir en Argentina, pero si tuviésemos que hacerlo, volvería a Henderson.
-Gracias y agregá lo que gustes.
-Sólo agradecerles por hacernos partícipes de esto. Henderson es parte de nuestras vidas, es parte de nuestra historia.