15-03-2014 14:03 |
Sus padres adquirieron un terreno sobre calle Yapeyú. Se firmó el boleto de compraventa. En el solar edificaron una casa. Pasaron 35 años y, con inmobiliaria de por medio, la construcción está en venta, pero él se enteró por los vecinos. Esto expresa Carlos Aitor Leiva (foto), quien se contactó con Hendersonline para contar esta historia, que ya alcanzó estado judicial
Aitor Leiva explica en el inicio del diálogo con Hendersonline que el 1 de febrero de 1978 sus padres, Juan Carlos Leiva y María Teresa Cholfo, compraron al señor Horacio Armando Cabral un terreno en calle Yapeyú número 58, entre Lavalle y Remedios de Escalada. Se firmó entonces el contrato de compraventa del inmueble en cuestión. En ese terreno los nuevos dueños construyeron la vivienda de la familia.
Según relata Aitor Leiva, nunca se llevó a cabo la escrituración; por problemas económicos en algunos casos y en otras oportunidades porque el vendedor se negaba a hacerlo, por una u otra cuestión.
El hombre de 34 años que se contactó con Hendersonline para contar esta historia afirma que hasta el año pasado Cabral le alcanzaba a la casa de su abuela los impuestos de Arba correspondientes al terreno, para que Leiva los abonara.
“Cabral me obligó a pagar porque podía aparecer él en el Veraz, ya que como no se había escriturado figuraba él como dueño del terreno”, afirma Carlos Aitor.
Leiva indica que un año atrás pidió una moratoria en el municipio para pagar los impuestos, y que hubo meses en que pudo hacer frente a la misma y otros no.
Cuenta también que Horacio Cabral le había pedido "tres mil pesos" para poner su firma al momento de escriturar.
El vecino señala que había tomado la decisión de escriturar para fin de 2013, cuando podía disponer de su aguinaldo y el de su abuela para sumar al costo que ese trámite le demandaba y saldar la deuda de impuestos que aún le quedaba.
Pero en los primeros días de diciembre Aitor fue anoticiado de que una persona había estado cortando el pasto en el terreno y que la casa había sido abierta.
Leiva averiguó y, para su sorpresa, se enteró de que habían vendido su propio terreno y casa.
“Los mismos vecinos me avisaron; me conocen, saben que vivo ahí y que yo no vendía nada”, explica Aitor, quien trabaja en el campo y viene al pueblo cada quince días, los fines de semana.
Luego de recibir la confirmación de la noticia por quien en su buena fe se había interesado en comprar la casa, Leiva señala que se acercó hasta la inmobiliaria Henderson, que había intervenido en la operación. Allí -prosigue Aitor- le dijeron que ellos no sabían nada de que él era el dueño.
Aitor agrega que unos días antes de las fiestas de fin de año, el señor Pablo Delorenzi, quien lo había atendido en la inmobiliaria, lo llamó para decirle que tenía la solución al problema: que comprara la casa a $ 47.000. “O sea, comprarla de nuevo. Yo, en ese momento, para no discutir con él, le dije que sí, y me fui a ver a un abogado”, afirma.
Según Leiva, por toda esta situación su madre envió una carta documento a Horacio Cabral, quien dijo no conocer a la señora, "siendo que él enviaba los impuestos a la casa de mi abuela a nombre de mi madre". La mujer también notificó a la inmobiliaria, desde donde "desconocieron y negaron todo".
Carlos Aitor Leiva expresa además que entre fines de febrero y principio de marzo de este año, Pablo Delorenzi le hizo saber que “me estaba metiendo en un problema grande y que me atenga a las consecuencias, que soy un usurpador”.
Lo cual no es así, afirma Leiva. Explica que "nunca estuve ocupando mi casa en la ilegalidad". Agrega que tiene un derecho de propiedad adquirido hace treinta y seis años, que su mamá compró ese terreno y construyó la humilde casa en la cual él nació y se crió. Y que en los últimos años se ocupó de refaccionarla, poniéndole techos y aberturas nuevas.
“Hoy en día tengo que hacer el pilar todo nuevo y dar de alta la luz. Todo el mundo me conoce y sabe que somos los dueños del terreno. Lo compramos de buena fe y tenemos miedo de perderlo. Yo me enteré por los vecinos que se había vendido, mi papá se llevaba bien con todos”, concluye Aitor Leiva.
El padre de Aitor falleció, y la madre vive actualmente en Pehuajó.
Hendersonline ofrece el derecho a réplica a las personas que así lo crean conveniente y soliciten.