14-02-2014 01:26 |
Este viernes, 14 de febrero, se celebra el Día de San Valentín. Son muchos los hombres y las mujeres en nuestro pueblo que conformaron una pareja hace años y desde entonces transitan la vida manteniendo su amor inalterable. Tal es el caso de Eduardo Pose y Emilse Sánchez, con quienes Hendersonline compartió una charla en vísperas de esta fecha tan especial. Saludamos a ellos y a todas las personas que siguen enamoradas como el primer día, y les dedicamos una canción en la voz de Alberto Cortez
Texto y foto: María José Cuadrado
Canción: Como el primer día
Intérprete: Alberto Cortez
“Nos conocimos el 31 de diciembre del año 1968”, introduce él, con la precisión de un reloj suizo. Fue en un baile en la vecina Daireaux. “Y al día siguiente vine yo para acá, el primero, con unos amigos”, añade ella.
Desde entonces, cuando faltaban cinco días para que él se fuera a estudiar a Bahía Blanca, Eduardo Pose y Emilse Sánchez unieron sus destinos para siempre.
Estuvieron nueve años de novios y se casaron "el primero de abril de 1978", vuelve a situar con exactitud en el tiempo el hombre.
El amor es la fórmula
Al ser consultado si hay alguna fórmula para mantener intacto el amor a través de los años, el matrimonio considera que, como tal, la misma no existe, pero sí aporta elementos que en su caso le han dado buenos resultados.
En ese sentido, Emilse menciona "la decisión de defender el amor que nos unió en un momento, mantenerlo con los detalles que un día nos enamoraron y seguir teniendo en cuenta, en primer lugar, uno al otro. No es fácil, pero es posible".
Por su parte, Eduardo señala: "Nosotros tenemos 35 años de casados y tenemos las mismas dificultades del que recién se casa, las mismas tentaciones del que recién se casa; es decir, estamos peleando por la relación igual que el que recién empieza. No es que nos casamos y listo, ya está todo solucionado, no; porque el mundo, el entorno que tiene el que recién se casa es exactamente el mismo que el que tenemos nosotros".
Buenos momentos y de los otros
Puestos en el compromiso de elegir un momento de felicidad por encima de los demás, la esposa se inclina por "el nacimiento de los hijos, verlos crecer y mantener una buena relación con ellos, que tampoco es fácil a veces".
El matrimonio tiene tres hijos: Nicolás, de 34 años; Alvaro, de 32; y Mateo, de 25.
Emilse destaca además los viajes que realiza a solas con su marido. "Tomar conciencia de la bendición de estar juntos en un lugar que elegimos; son momentos especiales, y damos gracias a Dios por eso", apunta, emocionada.
A Eduardo también se le entrecortará la voz en algunos pasajes de la conversación.
Con relación a la contracara de lo anterior, a trances díficiles que han tenido que sortear a lo largo de todos estos años, es el esposo quien se pronuncia: "Damos gracias a Dios que no hemos tenido que afrontar en la pareja una situación así, más allá de la muerte de nuestros padres".
Ante esas situaciones dolorosas a las que todo ser humano, inevitablemente, debe enfrentarse tarde o temprano, o en otras circunstancias no extremas pero igualmente duras, los cónyuges aseguran conversar mucho para encontrar el equilibrio y afrontarlas juntos.
Ambos concuerdan en que a veces las perturbaciones que puede haber en una pareja no son los grandes problemas sino la cotidianidad, la rutina. Entonces -dice Eduardo, y quizá pueda agregarse a lo que más arriba marcaron no como fórmula pero sí como experiencias propias para acercarse más a la felicidad- "hay que estar alertas para que no se nos meta la rutina, que es, no sé si el principal, pero uno de los enemigos silenciosos que tiene la relación. Es decir, tanto ella como yo, cuidar los detalles simples. Por ejemplo: a lo mejor ella se cambió y está linda, decirle eso".
Más adelante en la charla el matrimonio tendrá otra coincidencia vinculada con lo anterior. Se trata de aceptar tal como es a la persona que se tiene al lado, cuestión que consideran "el punto de partida para fomentar la relación"; si uno quiere cambiar al otro, "vamos mal".
Transmitir la vivencia popia a futuros matrimonios
Además de constituir un matrimonio sólido, Eduardo Pose y Emilse Sánchez forman parte como referentes, junto a otras personas, de un movimiento de iglesia denominado Encuentro matrimonial. Entre las actividades que incluye se dan charlas prematrimoniales en la parroquia a futuros cónyuges. En nuestro pueblo hay alrededor de cincuenta parejas que han vivido encuentros matrimoniales.
También hay algunos fines de semana que son de espiritualidad, otros hablan del lenguaje del amor.
Pueden participar todos aquellos que deseen hacerlo, con excepción de quienes se hayan divorciado después de estar casados por iglesia católica.
"Son todas experiencias muy valiosas, que enriquecen", expresan nuestros interlocutores.
Agradecimiento, saludo y cena fuera de casa
Antes de volver a agradecer porque lo hayamos elegido para la presente nota, el matrimonio saluda en esta fecha especial a todas las parejas amigas y conocidas.
Otra forma de mantener encendida a través del tiempo la llama del amor puede ser salir a cenar en la noche de San Valentín. Probablemente -además de disfrutar de alguna sorpresa- es lo que harán este viernes, 14 de febrero, Eduardo y Emilse, quienes llevan 35 años de casados y siguen enamorados como el primer día.