Marta y Diamela: madre e hija, dos generaciones y una misma pasión. Feliz dÃa, enfermeras
Todos los 21 de noviembre, día de la Virgen de los Remedios, se celebra en Argentina el Día de la Enfermera, como homenaje a quienes se desempeñan en la atención básica, promoción y rehabilitación de la salud.
Hendersonline quiso saludar y homenajear especialmente a las enfermeras de nuestra ciudad. Para ello reunió a dos profesionales que, además de la vocación en común, tienen un estrecho vínculo familiar: madre e hija. Dialogamos con Marta y Diamela Cruz.
- ¿Por qué elegiste esta profesión?
Marta: Siempre, desde muy chica, fue lo que deseaba hacer: tratar de ayudar a quien lo necesita.
Diamela: Me gusta tratar con mucha gente, poder ayudar y contener a todo el que lo necesite.
-¿En qué año y dónde empezaste a trabajar como enfermera? ¿Cuántos años hace que estás en el hospital?
Marta: Empecé el 4 de abril de 1972, en el hospital de Henderson, fue uno de mis días más felices; el doctor Patelli era el director.
Diamela: Mi primer trabajo en Henderson fue en la clínica San Luis, junto al doctor Raúl Riccioppo -a quien considero excelente profesional y director-, en el año ´98; luego pasé al hospital, donde hace ya casi 10 años que ejerzo mi profesión.
- ¿Qué es lo que más te gusta de tu profesión?
Marta: Todo. Siempre lo hice con gusto y amor, a pesar que eran tiempos muy difíciles, en los que no contábamos con especialistas ni aparatología necesaria.
Diamela: Esta profesión tiene muchos momentos de tensión; si las cosas salen bien, el agradecimiento es lo mejor; si salen mal, el saber que se hizo todo lo posible para revertir la situación es nuestro consuelo.
- También tendrá momentos ingratos, como todo trabajo; ¿cuáles serían algunos de éstos?
Marta: Sí, por ejemplo, la pérdida de niños y gente joven, el resto también se siente; pero es la ley de la vida y lo tomamos con más resignación
Diamela: Sí que los tiene, y muchos. Todo lo referido a niños es lo que más mal me pone; saber que se hace todo, ¡todo!, y a veces no alcanza, es frustrante.
También a veces sentís que la gente no reconoce todo lo que hacemos. El pago no es muy bueno, y pensar que en este trabajo no hay feriado, no hay Fiestas, no hay Semana Santa, y siempre llegamos quince minutos antes de nuestro horario y, con suerte, nos vamos media hora después de terminar el turno; pero ante todo esto, igual seguimos, porque ¡el afecto del que agradece es lo mejor!
- Contanos una anécdota que hayas vivido en el hospital.
Marta: En mis comienzos era muy joven y todavía tenia ese miedo fantasma cuando trabajaba por las noches sola, etonces trataba de mantener a algún paciente despierto para sentirme acompañada. Todavía hay gente que se acuerda de que les pedía que me enseñaran a tejer, o distintas modalidades; recetas, que nunca llevé a la práctica, sólo lo hacia por sentirme acompañada. Hay muchas anécdotas más, difíciles de contar…
Diamela: Hay miles de anécdotas, la mayoría no se puede contar, algunas personas lo podrían tomar a mal; pero con los momentos tristes que pasamos, imaginate que todos, por una cosa u otra, son conocidos o familiares, creo que el reírnos un poco de algunas situaciones nos reconforta para seguir.
- La última para Marta: ¿Qué es lo que más valorás de Diamela como profesional?
- Lo que más valoro es ver mi continuidad en ella, sobre todo la simpatía, el amor por el paciente, y más con los niños.
- La última para Diamela: ¿Qué es lo que más valorás de Marta como profesional?
- Lo que más valoro es todo lo que aprendí, que digan “tiene la misma mano que la madre”, cuando pongo un inyectable, es lo mejor; mas allá de que sé que la técnica mía es totalmente distinta de la de ella.
Sólo quiero agregar que hace poco mami fue a confesarse para comulgar, y el Padre le dijo “con el trabajo que hacen diariamente, si está hecho a conciencia y desde el corazón, ustedes no tienen pecados”. Creo que esta profesión te enseña a valorar la vida: una cuenta a pagar, un auto roto, eso no te tira para atrás, uno sabe que hay cosas peores.
Por último, gracias por la nota, feliz día a todas mis colegas y… ¡cuánto voy a extrañar a mi mejor compañera de trabajo y de vida en el 2011!
Bonus track
Marta está a punto de jubilarse. Le preguntamos qué sensación imagina sentir el primer día sin venir al hospital, y si volvería a elegir nuevamente la misma profesión.
Marta: Amo a mi profesión, me va a costar, no estoy convencida de irme, pero sé que lo tengo que hacer. A veces derramo unas lágrimas pensando por qué se me pasa el tiempo tan pronto.
Agradezco a todos los que me rodean por sentir durante tanto tiempo su cariño, compañeras y pacientes. Sin duda que volvería a hacer lo mismo, no me imagino ejerciendo otra profesión.
La foto que acompaña la nota es meramente ilustrativa.