En la foto, de izquierda a derecha: Marita Casella,
Mirta Monteagudo, Marcela Speroni, Verónica Martín
y Verónica Ibáñez.
El año que viene Mirta Monteagudo va a cumplir treinta años de trabajo en el hospital municipal Dr. Saverio Galvagni. Más precisamente el 1 de julio, ya que ese día de 1984 se incorporó como mucama.
“Pasé por todos los sectores: lavadero, mucama, atención al público, facturista; hasta lograr un puesto en enfermería, donde hacía guardias de noche, ad honórem, hasta lograr este propósito”, cuenta Mirta sobre sus inicios en la profesión.
Agrega que a partir de ese momento no dejó de perfeccionarse. En primer lugar, como auxiliar de enfermería; también terminó el secundario, “donde fuimos la primera promoción de adultos.
Consultada por qué eligió dedicarse a esta actividad, expresa: ”En realidad, todo me lleva a todo: la necesidad de tener un trabajo digno, poder ayudar al otro, conocer cosas nuevas, seguir investigando. Fui instrumentadora quirúrgica, manejé todo lo referente a esterilización hospitalaria”.
- ¿Estudiaste la carrera de enfermería? ¿Dónde?
-En el año 2003 comienzo la carrera universitaria, con una duración de tres años, desde Quilmes, dictada en la ciudad de 9 de Julio. Me gradúo en 2005. A partir de ese momento, dicho título me da la posibilidad de ser la coordinadora, o jefa de enfermería, hasta la actualidad.
Además, en 2012 Mirta se recibió de licenciada en enfermería, y ha asistido a muchas jornadas para seguir incorporando conocimientos.
- ¿Trabajaste antes como enfermera en otros lugares?
-Sí. Pasé por la clínica San Luis, en un período muy corto; también fui secretaria en consultorios privados de profesionales médicos que hoy ya no están en nuestra ciudad. En la actualidad también coordino en hogar San José.
Respecto de momentos alegres y tristes que le ha tocado vivir en el transcurso de estas tres décadas que lleva ejerciendo su profesión, Mirta señala: “Tengo tantas cosas para contar; imaginate, son tantos años. Pero sí debo reconocer que hay cosas que te marcan y quedan en tu recuerdo. A veces el enfermero debe pasar de una situación de alegría a una situación de tristeza”.
Amplía en tal sentido: “Un día, de lágrimas de alegría por un nacimiento pasamos una puerta y nos encontramos con lágrimas de tristeza por la pérdida de un paciente, donde toda la familia estaba desconsolada. Siempre digo que el enfermero debe sonreír, debe contener, aliviar, estar dispuesto, siempre una sonrisa, pero ¿quién piensa cómo estamos?.
Al momento de contar una de las tantas anécdotas que seguramente acuña de su trabajo en el hospital, la enfermera relata una cuya autoría le pertenece: “Lo más loco que hice fue dejar encerrada a mi compañera a las 3 de la mañana en la morgue con un cuerpo sin vida... ¡Qué loco, verdad…?
No preguntamos cuánto tiempo hace de esa broma, ni quién fue la destinataria de la misma, pero, si sobrevivió al susto y lee esta nota, probablemente vuelva a sentir un escalofrío en su cuerpo.
- Si volvieras a nacer, ¿elegirías nuevamente esta profesión?
-Sin duda que si naciera nuevamente sería enfermera.
A esta respuesta añade que “invitaría a ser por un día enfermero a todos aquellos que en alguna oportunidad se quejan de quienes tenemos y amamos esta profesión, donde las 24 horas del día estamos permanentemente a disposición del prójimo”.
Mirta Monteagudo también es docente de la carrera Tecnicatura Superior en Enfermería, que se lleva a cabo en conjunto con la ciudad de Daireaux. Dicta la materia Práctica profesionalizante, que consta de una parte teórica y otra práctica.
“¿Qué más le puedo pedir a la vida?”, se pregunta la profesional de la salud. Y se responde: “Con todo lo que me ha brindado, lo que he aprendido, lo que me falta, tengo una familia maravillosa”.
La enfermera y profesora aprovecha para saludar a todos sus colegas, a quienes les desea que “tengan un buen día, que sigan apostando a esta profesión”, y que si bien ésta es “una ciencia, donde todos los días se aprende algo, no nos olvidemos de la parte humana, que exista la equidad”.
También agradece a “todas aquellas personas que me ayudaron a crecer como profesional. No las nombro porque son muchas y no quiero olvidarme de nadie, pero cada una sabe de quién hablo; a todas ellas llega mi agradecimiento”.
Por último, Mirta hace mención a “LUCHI: una personita que marcó otra etapa de mi profesión, donde fue todo un desafío”.
Hendersonline agradece y saluda en este día especial a Mirta Monteagudo y a todas las enfermeras de nuestro pueblo.
Como es tradición cada año, además del brindis en el hospital el día 21, las enfermeras festejarán su día en una cena de camaradería. En esta oportunidad tendrá lugar el viernes 22 en el quincho de Fútbol Club. Para el encuentro gastronómico han recibido donaciones de varios comercios y vecinos.
Foto: María José Cuadrado