17-10-2010 04:07 |
Hendersonline quiere homenajear a todas las madres en su día compartiendo parte de la historia de vida de una mujer que es madre, abuela, bisabuela y tatarabuela; pero, por sobre todas las cosas, es un ser con una gran calidez y sensibilidad. Además, como hoy es 17 de octubre, nuestra entrevistada tiene otro motivo para celebrar. Pasen y lean
Justina Viscochea, más conocida como Cota, sobrenombre que le puso su abuela paterna, tiene 81 años. Y una gran familia, compuesta por once hijos, cincuenta y nueve nietos, sesenta bisnietos y tres tataranietos.
A pesar de este numeroso grupo familiar, Justina decidió vivir sola después de la muerte de su esposo Orfelio.
La vida de Cota no ha sido fácil. A los diez años perdió a su mamá, y al poco tiempo a un hermano menor, Carlitos, que tenía sólo tres años.
Su abuela paterna, Justina, fue el puntal para superar las pérdidas y seguir adelante junto a sus hermanos y su padre.
“Abuelita me enseñó todo los quehaceres: cocinar, planchar, barrer, tejer. Al poco tiempo de morir mamá fui a trabajar como niñera para una familia a la estancia San Ignacio; fue sólo por cuatro meses, porque enfermó abuelita y me necesitaban en la casa. Murió a los 101 años; aún la recuerdo”, relata Justina.
Se da que cuando una persona forma parte de una familia con varios hermanos, sueña con la suya más o menos igual. “Tuve a mi primera hija a los diecinueve años. Sabía que quería tener varios, pero nunca pensé que fueran once (risas)”, dice Cota, y agrega: "Ellos son mi vida. He tenido suerte: todos son muy buenos y trabajadores. Fui rígida en cuanto a la educación. En casa siempre les enseñé que se respeten y a respetar al otro. Les hablaba mucho; no les gritaba. Yo no sé leer ni escribir, pero ellos fueron todos a la escuela. Yo le decía a la maestra que cualquier cosa me llamara, pero nunca tuve ninguna queja. Recuerdo que tenían un solo guardapolvo, lo mantenían limpio y nunca llegaron con el guardapolvo desprendido. Cuando había algún acto, la maestra me avisaba un día antes e iban sin guardapolvo, para que yo pudiese lavárselos para el otro día; eran muy cuidadosos”.
Cuando habla de su familia, a Justina Viscochea se le iluminan los ojos y se emociona, por los recuerdos: de la infancia, algunos muy dolorosos, como las muertes de su mamá y la de sus hermanos, que eran muy chicos; y de la crianza de sus propios hijos, ahora mujeres y hombres de familia.
También la invade la nostalgia por su hijo Luis, que vive en España desde hace ocho años. “Luisito vive en Mallorca. Hace ocho años que está allá con su familia: su mujer Cristina y sus tres hijos: Mauro, de quince; Marianela, de diez; y Lucía, que nació
allá, de seis. Hace tres años los visité por dos meses, y ahora los espero para las fiestas. Justamente ayer hablamos por teléfono. Están siempre en contacto. Se extrañan mucho, pero sé que están bien”.
Una madre leal a sus hijos y, también, al general
Este año el día de la madre coincide con el de la lealtad peronista, por lo que Cota tiene doble motivo para festejar.
Se define una peronista de alma: “Soy peronista de siempre. Empecé a acercarme a los veinte años, y a seguir a Evita cuando impulsó el voto femenino. Nunca dejé de votar. Tengo la libreta llena. Siempre voy a los actos por la lealtad en la Casa Peronista. Y también nos reunimos con Beatriz Arpigiani y otras madres para festejar nuestro día, ya es una tradición”.
Para certificar sus palabras, Justina nos muestra fotos enmarcadas por todas las paredes de la casa: mezcladas con las de familiares suyos están las de Evita, Perón y Osvaldo y Osvaldito Arpgiani. “Me gusta tener todas estas cosas", dice.
¿Se imaginan cuántos besos recibirá Cota en su día?
Ella exclama: “¡Muchos!, y agrega: “Nos reunimos esta vez en lo de mi hija Clara. Se imaginarán que somos un montón. Pasamos el día entre tortas, alfajores y mate, y lo más importante, en familia”.
Bonus track
-Justina no solo crió a once hijos, sino que trabajó también en el campo como cocinera (dejó hace sólo seis años).
-No sabe leer ni escribir, pero tiene una creatividad y memoria envidiables. Ha creado muchas poesías, entre ellas, dedicadas a Evita, Juan Domingo Perón y Osvaldito Arpigiani.
-El periodista hendersonense Pablo Enrique Martínez escribió un libro sobre la vida de Justina Viscochea. Se titula Abrazar con palabras y fue declarado de Interés legislativo por la Cámara de Senadores de la provincia de Buenos Aires en el año 2009.
-Su siembra fue extensa y su cosecha, interminable.
Gracias, Cota, por tu simpleza y tu grandeza. ¡Muy feliz día!
Hendersonline hace extensivo el saludo a todas las madres.