María Eugenia está casada con Jesús, que es mexicano, y tiene un hijo: Fausto. Recuerda que en Henderson “hasta mis 17 años vivimos en la calle España 543, enfrente de El Ranchito (despensa de Coco López) y al lado del inglés Mac Donald, y después nos mudamos a Diagonal 25 de Mayo y Mariano Moreno, donde aún vive mi hermano Agustín”. Hizo la primaria en la escuela 1 y la secundaria en el Colegio Nacional, turno tarde.
-¿Qué recuerdos tenés de la infancia y de la adolescencia en Henderson?
-Hay muchos recuerdos… desde el jardín de infantes cuando, jugando, o peleando, con Lucrecia Iglesias tiramos una estufa de kerosene y terminamos con los bomberos en el jardín. La primaria, donde nos juntábamos todos a jugar en la casita rota (obra que siempre estuvo en construcción), al lado de casa, con todos los chicos del barrio. Puedo enumerar a muchos, siempre estaba la cuadra llena. Por ejemplo, Tino y Andrés López, Maxi Tkacik, Evangelina García, Silvana Lépore, Juan Mario Vicente, Leo Iglesias, Lucrecia, mis hermanos, que ya entre nosotros solos somos un batallón. Recuerdo de irnos con los compañeros de la escuela al campo a juntar girasol para pagarnos el viaje de egresados. No sé, son miles las imágenes que se me vienen a la mente.
-¿De qué otros compañeros y amigos te acordás de esa época?
-De mis compañeros de escuela me acuerdo de todos, y con la mayoría me mantengo en contacto. También me acuerdo de mis maestras del jardín, y también de los chicos de secundaria. Con la mayoría venimos pegaditos desde el jardín de infantes; por ejemplo, José Luis Olivero, Claudio Gatón, Tomás Fernández, Pablo Madrid, Miguel Suros, Lucrecia Iglesias, Evangelina García, Silvana Lépore, Andrea Salvador, Patricia Sonzogni, Karina Calopresti, Verónica Rivas, Oriana Caniggia, Juan Pablo Leymarie, Raúl Riccioppo; son muchos, alguno seguro me queda en el tintero.
-¿En qué año te fuiste de Henderson, a dónde, y por qué?
-De Henderson me fui en 1989, a Buenos Aires, a estudiar y trabajar; y en el 2007 me vine a vivir a México.
-¿Cúanto hace que vivís en México y en qué ciudad estás?
-En agosto van a hacer 6 años que estoy acá. Vivo en un pueblo hermoso, que se llama Tepotzotlán, que está al norte del Estado de México.
-¿Por qué te fuiste a ese país?
-Me vine porque me enamoré y casé con un mexicano. Pero no sólo me enamoré de él, sino que también lo hice del país y su gente.
-¿A qué se dedica tu esposo?
-Mi esposo se dedica a la logística.
-¿Qué fue lo primero que te impactó de México?
-El impacto es impresionante cuando llegás a este país; acá confirmás que lo que estudiamos en historia sobre el descubrimiento de América y la colonización es verdad, desde su gente y la arquitectura, los museos. Después te enamoran las playas; la geografía es hermosa, y el clima es muy lindo. A mí México aún hoy me sigue sorprendiendo, siempre hay algo nuevo por conocer, y hay tanta pero tanta gente que yo digo que salen personas desde debajo de las piedras.
-¿Cómo es tu día allá? Contanos un poco de tu vida actual.
-Mi día es muy parecido al de la mayoría de mis amigas que viven en Henderson. Por la mañana llevo a Fausto a la escuela, que me queda a 20 minutos de casa, y vuelvo a hacer las cosas de la casa y la comida; y cuando miro el reloj de nuevo en “chinga”, por Faus a la escuela. Venimos y almorzamos, hace la tarea (sí, acá en el jardín de infantes le dan tarea), y después salimos a jugar con los vecinos de la privada y yo salgo con el mate, ya algunas amigas mexicanas lo han incorporado y les encanta, si hasta toman tereré... Otros días lo llevo a clases de natación, y los fines de semana aprovechamos para salir, ya sea al DF, a casa de la abuela María Luisa a jugar con su primo Nico y con la tía Malú, o nos vamos a turistear o a la playa. Acá tenemos suerte porque podemos disfrutar del mar todo el año.
-¿Qué es lo que más extrañás?
- Lo que más se extraña, obvio, es la familia, a mis hermanos, mis cuñados y mis sobrinos. Te da mucha tristeza el no poder verlos crecer, el que tu hijo no pueda compartir con sus primos de allá lo mismo que con el de acá, se extraña la reunión de amigos armada de improviso y sólo porque vieron luz y entraron en tu casa. Me da nostalgia ver que Fausto no puede disfrutar de tanta libertad como la que teníamos nosotros en Henderson, y eso que somos afortunados, ya que vivimos en un barrio cerrado y con seguridad, así que mi hijo aún sale en bici por la calle y juega a la pelota con sus amigos.
-¿Tenés contacto con alguna otra persona de Henderson que viva por esos pagos?
- Tengo contacto con María Paula Roteta (Maripa). Nos vemos; no tanto como nos gustaría, porque ella vive en el DF y yo a 40 kilómetros, pero tratamos de encontrarnos y que nuestros hijos compartan.
-¿Le recomendarías a alguien que se vaya a vivir allá?
- Yo tengo una muy linda vida en México. Para mí es un país hermoso, la gente es súper cálida; cuando uno llega a una casa, acá la gente te recibe y te dice “bienvenido a tu casa”; y así te hacen sentir como si estuvieras en tu propia casa. Creo que es un país con muchas posibilidades desde lo laboral, y yo estoy muy contenta con el sistema educativo que tiene la escuela que elegimos para Fausto. El desarraigo no es fácil, pero sí recomendaría México como una muy buena opción donde vivir; creo que, además de Argentina, éste es un muy buen lugar en el mundo.
-Dónde vos vivís, ¿cuál es la principal atracción turística?
-La principal atracción turística de Tepotzotlán es el Museo del Virreinato, con una iglesia hermosa, el acueducto Sitios del Arco (obra de ingeniería hidráulica bellísima) y la Presa la Concepción, donde muchos lugareños aprovechan para andar en lancha y se alquilan caballos para hacer cabalgatas.
-¿Cuándo fue la última vez que visitaste el pueblo?
-Estuve en Henderson para fin de año, celebrando el año nuevo en casa, porque en el corazón sigue siendo casa, con toda la familia toda, reunidos con mucho amor.
-¿Cómo lo encontraste?
-Henderson es Henderson, no creo que haya un hendersonense, y no importa en qué parte del mundo viva, que le pregunten de dónde sos y no diga de Henderson. Yo les explico a mis amigos de acá, que no conocen el pueblo como es, cómo fue mi vida allá. En fin, lo encontré como en mis recuerdos, y más grande, con gente que tiene mucho empuje, personas que decidieron quedarse y otras que eligieron volver a vivir en él.
-¿Sos de interesarte de las cosas que pasan en el pueblo? ¿Cómo te enterás de las noticias de Henderson?
-Tengo mi familia en Henderson, están mis amigos, y por ellos sigo en contacto con lo que pasa en Henderson, y también por ustedes, ya que los leo siempre.
María Eugenia se despide con una recomendación: “Les mando un beso grande y les digo si quieren o pueden salir de turismo pasen por México, que acá vamos a tener un mate siempre listo para el que tenga ganas de llegar hasta mi casa”.