26-02-2013 00:00 |
Se trata de Lucas Sabini y Matías Orellano, quienes regresaron al hogar Saveedra Lamas, de la citada localidad, en el que residieron durante su niñez y adolescencia. Ambos vivieron un momento emocionante en este reencuentro. Transcribimos la información enviada sobre el tema
Nunca olvidaron su formación en el Hogar Saavedra Lamas de Tornquist
Lucas Sabini y Matías Orellano volvieron al lugar que los cobijó en su niñez y los formó en su adolescencia.
Allá por 1988 circunstancialmente por motivos familiares fueron alojados con 6 o 7 años en el Hogar Saavedra Lamas de Tornquist.
Hoy, Lucas trabaja en la Secretaría de Cultura de Henderson y Matías en VW Argentina planta automotriz de Escobar.
El sábado 23 de febrero visitaron a los chicos, se abrazaron con los preceptores que cuidaron también de ellos y les regalaron remeras, además de haber compartido una charla con el Director del Hogar y parte del personal.
Ellos contaron sus vivencias y el por qué nunca olvidaron a Tornquist más allá de estar aislados de sus familias por distintos motivos.
Ingresando a una sala contigua y muy emocionado Matías Orellano miró fijamente una repisa y dijo “Ahí yo cultivaba mi planta, un poroto para que germinara en un frasco, siempre que volvía al lugar la planta crecía”.
Matías en ese Instituto estuvo diez años, su madre enfermó de cáncer y eran 14 hermanos, y no podía tenerlos, y por intermedio del Juzgado de menores de Trenque Lauquen fueron junto a dos hermanos, de seis y siete años, extrañando pero contando con la ayuda y el cuidado de la gente de este hogar.
Lucas llegó al hogar con 8 años, por circunstancias familiares, ajenas a él, pero se adaptó lentamente, y agradece el haber estado allí ya que había muchos chicos en la calle, y ellos tenían techo, comida y educación. Dijo Lucas que en ese momento eran discriminados por la sociedad, pero estar hoy y mostrar que se tiene una familia y se es una persona de bien es muy gratificante.
Destacaron a varias personas que trabajaban y trabajan en el lugar como así también al Director, por aquel entonces Rodolfo Barrio, con quién compartieron un almuerzo. Nunca se olvidaron de familias que nombran y que esperaban ansiosos los fines de semana para que fueran a retirarlos y así pasar hermosos momentos en familia.
Lucas creo un grupo en Facebook para reencontrar a aquellas personas que también pasaron por el Hogar cuyo título estremece hasta lo más íntimo “CIUDAD DE TORNQUIST, MADRE DE MUCHOS”.
Ellos resaltan una y otra vez que los chicos estudien y sean hombres de bien, no es fácil vivir fuera de la familia y formarse pero ellos adoptaban naturalmente a esas personas que los cuidaban.
Matías nos contó que la empresa VW Argentina les regala a los niños una estadía para que visiten la planta donde se ensamblan y arman los vehículos Suran y Amarok. Siente la necesidad de devolver eso que parece ínfimo pero que para él es necesario por el cariño que recibió alguna vez o algún tirón de orejas por sus travesuras.
Ellos junto a muchos de los que ya son hombres y se encuentran radicados en la ciudad o en la zona, se criaron ahí, no como los chicos del Instituto sino como hijos de esa ciudad.
A veces nos cuesta ver la realidad. Nos abren los ojos y nos sorprendemos. Las pequeñas cosas no se olvidan. Todo lo que significa uno en la vida lo recoge desde su niñez y ellos son fiel ejemplo de que con amor todo se logra más allá de los límites.
Hubo lágrimas y nudos en la garganta. Ellos volvieron a su nido, el que nunca olvidaron y al que a veces se lo olvida, sin apreciar que la vida te devuelve estas enseñanzas.
Información suministrada por la Dirección de Prensa municipal.