29-01-2013 01:07 |
Fue uno de los fundadores de Juventud Unida, en 1948, y luego integrante de la primera división del club. Jugaba de volante central. Trabajó 25 años en la usina (hoy Eden) y tuvo un comercio dedicado a la venta de artefactos eléctricos, que arrancó frente al predio de la sociedad Italiana. Aunque la vocación por el dibujo lo acompaña desde su etapa de escolaridad primaria, empezó a dedicar más tiempo a esta actividad a partir de que se jubiló. Con ustedes, Julio Cocho Díaz
Cuando iba a la escuela número 26 (donde hoy funciona la Casa de la Cultura), el maestro Roberto Venencia, en la clase de geografía, le decía: “Vaya, Díaz, y haga lo que tiene que hacer”. Esto significaba que tenía que dibujar en el piso del patio el mapa de la República Argentina, “con todas las provincias, y con cenizas le hacía la cordillera”.
Cocho cuenta a Hendersonline que “cuando me jubilé, allá por el año 95, 96, empecé a viajar a Mar del Plata por los Torneos Bonaerenses. Y ahí tenía la posibilidad, en una ciudad tan grande, de conseguir muchos elementos que no tenía. Entonces dije ´acá aprovecho´”.
En 2007 empezó a dibujar a lápiz, y más adelante incorporó la pintura. La mayoría de sus trabajos los realiza sobre fibrofácil, con lápiz, pincel y acrílico.
Expuso en la escuela Agraria de Coraceros, en el club Nicasio Oroño y en el Henderson Canta. De este último escenario no guarda los mejores recuerdos. Es que justo cuando él presentó sus trabajos fue el día del tornado, y el fenómeno natural “me llevó más de cien láminas. Me agarré una amargura bárbara”.
En cuanto a la venta de sus creaciones, Díaz expresa que alguna gente se acerca de vez en cuando y le compra, pero “con eso no se vive”. Agrega que “un sobrino mío que vive en Mar del Plata me llevó como veinticinco cuadros, y tuvo la suerte de venderlos prácticamente a todos”.
Julio Díaz afirma a Hendersonline que no lo atrae tanto la naturaleza muerta, y que sí lo apasionan los caballos. Las caricaturas son otra debilidad. Entre ellas tiene algunas de políticos, cantantes y vedettes, y una de un simpático personaje, que anduvo recorriendo las calles hendersonenses hasta que fue desterrado por las autoridades municipales: Australito. En el taller ubicado en la parte de atrás de su casa de calle Sarmiento, Cocho también ha convertido en arte a su madre y a su esposa.
Fuera del dibujo y la pintura, este vecino que, aunque lejos está de aparentarlo, orilla los 80 años, tiene como hobbie cazar. También disfruta de tocar la guitarra.