20-01-2013 10:22 |
Esta historia recuerda nuevamente a un bombero de esos que permanece en el recuerdo del cuerpo local por su pasión por la institución delegada después a tres de sus cuatro hijos, que hoy integran el plantel activo. Es el mismo que hace algunas semanas contamos que pisó una torta en la salida rápida de un cumpleaños. Ahora, la sirena, en la noche lo hizo salir rápido pero no acertó con la puerta
A la señora, esposa del bombero, le gustaba cambiar los muebles de lugar. De vez en cuando modificaba la estructura de la casa rotando el mobiliario. Lo hacía en el comedor, las piezas de los chicos y la habitación matrimonial.
Una de esas veces puso la cama en otro sitio. La primera noche tras el cambio, la sirena de los bomberos llevó el alerta a los sensibles oídos del bombero que descansaba en su casa. Con la rapidez acostumbrada, poniéndose los pantalones casi en el salto entre la cama y el piso, el hombre salió disparado hacia la puerta.
Pero la salida no estaba en la misma dirección de siempre, frente al lecho, sino ahora, con la rotación, había quedado a un costado. Consecuencia, la puerta que abrió el bombero no era la de salida, sino la del ropero.
Terminó el voluntario dándose de bruces contra el fondo del guardarropas y enredado entre camisas, pantalones y vestidos. Cuando se repuso de la sorpresa tomó el camino correcto maldiciendo la costumbre renovadora de su mujer.