22-12-2012 01:09 |
Cumpleaños, casamientos, recibidas y fiestas de fin de año son algunos de los eventos que los suelen tener como protagonistas. Aunque quizá no con la predominancia de otras épocas, el oficio de asador sigue vigente. Hendersonline dialogó con uno de ellos. Mosqueira da detalles de su actividad, revela un secreto para hacer un buen asado y hasta cuenta una anécdota
Mosqueira dice que hace más de 25 años que se dedica a asar para afuera, y diez que lo hace para el servicio gastronómico que ofrecen Alfonso y Porris.
Lo contratan para todo tipo de fiestas, sean privadas o fiestas del pueblo, como el festival Henderson Canta, para el que en una de las ediciones llegó a asar "mil kilos de carne". Para esta Navidad ya tiene dos encargos.
El hombre cuenta que "se piden más lechones para asar, porque resulta más barato que la carne de vaca, y a los corderos cuesta conseguirlos".
Cuando se trata de fiestas de quince, casamientos, bautismos, etcétera, Mosqueira realiza su trabajo en el lugar del evento, y cuando son lechones y otras carnes para particulares, se lo llevan y las brasas arden en su casa. Para asar un lechón Mosqueira está cobrando 70 pesos.
Consultado acerca de cuánto tiene que pesar un lechón para que coman bien de diez a quince personas, asegura que "entre quince y veinte kilos". Y respecto del tiempo que le lleva asarlo, el profesional indica que "un lechón normal tarda entre tres y cuatro horas, despacio, y siempre y cuando no esté congelado".
-¿Puede revelar algún secreto para que de un asado no queden ni los huesos?
-El secreto que puedo decir es cuidarlo de que no se queme y asarlo despacio; costillar, lechón, lo que sea.
En cuanto a los pollos, revela que les echa una salsa, que prepara con sal gruesa, pimienta y agua, y los deja "más o menos una hora de un lado y del otro, para que tomen un buen gusto".
Para finalizar le pedimos al asador que cuente una anécdota. Y el hombre no se hace rogar. Enseguida recuerda cuando tuvo que tirarse al fuego "para rescatar un costillar que se me había caído y estaba agarrando fuego. Me quemé las manos para salvarlo".
Nota y foto: Huelén Viedma