“El juego, como forma de conducta diferente a la habitual, como modo peculiar de relación con el mundo, permite que cada acercamiento lúdico a la realidad no recoja una respuesta sino que genere un nuevo interrogante, y en ese ir y venir lúdico la realidad se insinúa inagotable y sugiere infinitas variantes; en esas variantes aparece la creatividad, algo tan del hombre pero tan olvidado, como si no le perteneciera...”
(Scheines, G. 1998)
El juego encierra en sus cinco palabras mucho más que una actividad hecha para divertirse y pasar un buen rato; es a partir de esta posibilidad de jugar que tenemos todas las personas, sin límite de edad, donde ponemos nuestras alegrías, tristezas, enojos y diversas situaciones por las que podemos estar atravesando, donde el niño en sus primeros meses de vida comienza su proceso de sociabilización; a medida que va creciendo va transformando el juego en una herramienta para los primeros vínculos de sociabilización.
Es por esto que es importante fomentar estas actividades, crear espacios recreativos, tomando como eje el juego, vivir un proceso donde se ponga en marcha lo creativo, lo lúdico, arribando a la construcción social, con identidad, personal y grupal.
Una propuesta de juegos con características propias, más cooperativos que competitivos, jugándose en grupos que no rivalizan contra otros, sino desplegando juegos que sumando ingenio, imaginación y talento permitan la vinculación con el otro.
Entendiendo entonces que el juego y la recreación son medios que permiten a las personas desarrollar al máximo sus capacidades de creación, libertad e integración social, se hace necesario fomentar la adquisición del “buen uso” del tiempo libre de dichas personas, a partir de actividades que, en ambientes adecuados o adaptados, permitan la práctica de juegos.
El juego favorece:
-Un lugar protagónico a la persona durante el desarrollo del mismo.
-Diversas actitudes sociales positivas hacia las personas con las que juega.
-Promover espacios alternativos de encuentros recreativos, en forma sistemática.
-Rescatar a la plaza como espacio de construcción sociocultural.
-Fortalecer la recreación comunitaria, utilizándola como un medio socializador en busca de la participación e integración familiar y social.
-Generar espacios de intercambio, con niños, jóvenes y familiares a través de actividades recreativas.
“Y jugar por jugar, sin tener que morir o matar, y vivir al revés que bailar es soñar con los pies”. Joaquín Sabina
Maximiliano Loza