La anécdota: antes del DÃa de la Madre un paseo por el campo y baile en Magdala
21-10-2012 15:27 |
Se fue al campo con un amigo, pasó la jornada del domingo en la casa de los abuelos de éste y se quedó en la tertulia del pueblo vecino mientras la madre lo buscaba a la espera del beso de ese día especial
En la jormada previa al Día de la Madre el chico se fue al campo donde trabajaba el padre de un amigo y donde irían a cazar el sábado. Así fue. El domingo, Día de la Madre, la familia iba a pasar el día a Magdala a la casa de los abuelos. El padre se ofreció a pasar primero por Henderson y dejar en su casa al invitado. Pero este dijo, “no hay problema, voy con ustedes”.
Almuerzo en Magdala, tarde de paseo por las escasas calles de aquel pueblito herido de muerte cuando levantaron las vías del ferrocarril y la novedad de que esa noche, previa a un feriado, había baile en la localidad.
Los muchachos decidieron quedarse al baile, donde seguramente conseguirían alguien de Henderson que los llevara de vuelta al pueblo. En Henderson, la madre del muchacho que se había ido el sábado con sólo el anuncio “me voy al campo”, lo estuvo rastreando, pero no logró encontrarlo. Todavía no había celulares.
El beso del Día de la Madre llegó al otro día, con el reproche lógico de ésta, pero con esa inconmesurable comprensión que sólo tienen ellas, las madres.