Antonio Alberto Lorenzo, o Toto, tiene 66 años y vive en Paraguay, en Coronel Martínez, distrito del departamento de Guairá. Por parte de padre y madre es hermano de Marta. Posteriormente su papá, que también se llamaba Antonio, volvió a casarse y nacieron cuatro hijos. En total, Toto es hermano de Marta, Graciela, Mario, Carlos y Emilce.
Infancia, orejas de burro, primeros trabajos y una pintoresca anécdota
Este hendersonense radicado hoy en el limítrofe país fue a la primaria en la escuela 22
-hoy la Nº 1-. Recuerda como a las primeras maestras a una de apellido Micheli y otra “Etulain de Farías”. Dice que era un “burro”, pues arrancó repitiendo primer grado, pasó a segundo, repitió nuevamente y llegó a tercero. Hasta que a los 14 años “me sacaron de la escuela y me pusieron en lo de Bourgeois”.
Luego, don Antonio Lorenzo llevó a trabajar a un negocio suyo a su hijo. El comercio estaba ubicado enfrente de la metalúrgica de Bourgeois y era un almacén con venta de bebidas y verdulería.
Toto rememora que además tenían una sodería, y que él hacía el reparto “en un carro con un caballo blanco”. Y cuenta una anécdota: “Un día el caballo se había ido a la plaza, y cuando lo fui a buscar estaba lleno de carteles pegados por todos lados. En la noche los políticos habían andado pegando esos afiches y me quedó todo pegajoso el caballo… Parecía un espantapájaros con los afiches con las fotos de Arpigiani…”
En esos menesteres anduvo nuestro invitado de hoy hasta los 18 años. Después entró a trabajar en el ferrocarril.
Pantalón cortito, bolsita de los recuerdos
De la infancia en el pago chico Lorenzo trae a la memoria que “todos los vecinos sacaban las sillas a la vereda y se sentaban, y nosotros, como éramos chicos, jugábamos en la esquina de Rivolta”. También menciona a algunos integrantes de esa “barra de pibes y pibas” que disfrutaban de la calle en inmediaciones de Rivadavia y 1º de Mayo: “Linda Soler, Mari Rivolta, el Bocha Campot, Carlos Díaz, el de Cruz, Carlitos Vacarini, el Negrito Peralta, los de Tempio, López, Oscar Carpio, el de Fhur, Mario Vázquez; todos vecinos. ¡Qué lindos tiempos!”.
Cuántas minas que tengo y casorio
En cuanto a las mujeres en su etapa de adolescente, Antonio dice que tuvo “unas cuantas novias”, pero aclara que “había una que anduve de los 15 hasta los 21, y me casé; de ese matrimonio nació Raúl Lorenzo”.
Dejó su trabajo en el ferrocarril y fue a desempeñar tareas a una estancia. “Yo trabajaba en el campo y mi señora era cocinera”.
A los 25 años se separó y se fue a Buenos Aires.
Buenos Aires-Paraguay, segundo matrimonio y un trabajo particular
Entró a trabajar en Bagley, donde se desempeñó como jefe de automotores y de la cámara de materia prima.
Unas vacaciones, un compañero de trabajo, paraguayo él, lo invitó a visitar el vecino país. Y allí conoció a su actual esposa. Antonio en ese entonces tenía 39 años.
“Me casé y nos vinimos a Buenos Aires, y cuando cumplí cincuenta años me retiré de la empresa”, relata Toto. Durante esos años “estuve mandando mi sueldo a Paraguay, que con el cambio se hacía mucho dinero. Lo primero que hice fue comprar un campo, que en ese tiempo era barato. En el tengo algunas vacas. Después compré un terreno y empecé a construir mi casa. También hice un galpón para depósito, porque pensaba poner un supermercado”.
Pero un viaje que realizó a Paraguay, “para controlar todo”, iba a cambiar su futuro laboral. Así lo cuenta el protagonista: “Estoy frente a la iglesia y justo traían un muerto en carreta con bueyes y un cajón hecho en la casa. Ahí se me ocurrió poner una funeraria. Todos me decían que estaba loco…”.
A Antonio le importó poco y nada el qué dirán. De regreso en Buenos Aires se enteró de que cerraba una pompa grande; entonces, “me asesoré y me vendieron todas las capillas que iba a necesitar”.
Invirtió el dinero que le dieron cuando se retiró de la fábrica, “muy buena plata en ese tiempo, cuarenta mil dólares; era Gardel en Paraguay. El 20 de julio de 1996 abrí la funeraria. Y en el campo tenia cincuenta vacas preñadas. Ahí empecé a laburar. Mis hijos tenían 5 y 2 años”. Hoy, “uno está en cuarto año de medicina, y el otro empezó este año la facultad”.
Su lugar en el mundo, muy tranquilo
Sobre Coronel Martínez, su lugar hoy en el mundo, Toto Lorenzo refiere que tiene unos 15 mil habitantes, ubicado a 20 kilómetros de Villa Rica. Como características dice que es un pueblo de campo, de campaña. También que el lugar “es un paraíso, muy tranquilo, se duerme con todo abierto”; aunque, agrega, “a veces alguno te come alguna vaca…”.
Cerca de su casa, a 3.000 metros, sobre el río Tebicuary, hay un ingenio azucarero. “La mayoría trabaja en la azucarera. Y al lado tenemos una fábrica de levadura. Después la gente tiene cañaverales. El que quiere trabajar, acá vive muy bien”, cuenta Antonio,
Visita a Henderson y el contacto con la familia y los amigos
Cuando su hijo mayor se reciba, seguramente este hendersonense andará nuevamente transitando las calles del pueblo que lo vio nacer. Asegura que “tengo muchas ganas de ir a pasear por Henderson, pero me es difícil porque la funeraria me tiene atado, pero en cuanto se reciba mi hijo ya voy cambiar de no andar trabajando tanto y me voy a dedicar con mi esposa a viajar un poco”.
Aunque él no visite con mucha frecuencia su terruño natal, está en contacto permanente con sus hermanos, y ellos han ido a visitarlo en diferentes oportunidades. También se han dado una vuelta por el país lindante con Argentina “Delfor Gorri y el paisano Zelaya, que está en pareja con una paraguaya”. Y el que anda con ganas de ir es “Tito Brion, pero no se anima a venir solo”.
Además de estar informado sobre el acontecer en Henderson a través de los diarios digitales, Toto se comunica con amigos bastante seguido: “Soy radioaficionado y estoy todas las noches en la radio, es mi hobbie”. Así, suele hablar con “Tito Martín, Rudi Valuzek”. También menciona a Vilma Barabino y Alberto Sequeira, con quien “somos hermanos, nos criamos juntos”.
Para finalizar, Antonio Alberto Lorenzo, o Toto, nos deja la invitación para ir a visitarlo algún día: “Mi casa está a tu disposición; vas a gastar en el viaje, nada más, acá tenemos todo”.