La Organización Mundial de la Salud (OMS) define a la obesidad y el sobrepeso como “una acumulación anormal o excesiva de grasa que puede ser perjudicial para la salud”.
Teniendo en cuenta este dato, dicha organización advierte sobre la importancia de una ingesta con bajo consumo de alimentos hipercalóricos, ricos en grasas y azúcares, y elevar el consumo de alimentos que poseen altos niveles de vitaminas minerales y otros micronutrientes. Del mismo modo resalta como fundamental un cambio de hábitos en cuanto a la actividad física, abandonar el sedentarismo y volverse una persona activa.
La tendencia mundial avanza hacia personas con un nivel bajo de actividad física, por varias razones: comodidad para trasladarse en medios de locomoción mecánicos, problemas de horarios, actividades recreativas más relacionadas con máquinas que con nuestro propio cuerpo; todos éstos aspectos, junto con los cambios alimenticios, son los que, a mi consideración, serían ideales para que intervenga el Estado y todos los profesionales relacionados con la salud.
Realizando un trabajo desde la prevención se podrían evitar algunas enfermedades relacionadas con el sobrepeso y la obesidad, como pueden ser las enfermedades cardiovasculares (principal causa de muerte en todo el mundo ); la diabetes; enfermedades del aparato locomotor, como la artrosis; y obesidad infantil, entre otras.
La OMS sugiere como estrategia comprometer a todas las partes interesadas, trabajando a favor de un objetivo común, lograr una eliminación de las dietas poco saludables, fomentar la práctica regular de alguna actividad física aeróbica y, sobre todo, lograr una reducción significativa de las enfermedades crónicas y de sus factores de riesgo.
Valgan algunos consejos como guía para trabajar desde la prevención:
• Lograr un equilibrio energético y un peso normal.
• Reducir la ingesta de calorías procedentes de las grasas y cambiar del consumo de grasas saturadas por el de grasas insaturadas.
• Aumentar el consumo de frutas y verduras, legumbres, granos integrales y frutos secos.
• Reducir la ingesta de azúcares.
• Aumentar la actividad física (al menos 30 minutos de actividad física regular, de intensidad moderada, la mayoría de los días). Para reducir el peso puede ser necesaria una mayor actividad.
En este ultimo punto es bueno destacar que la actividad física por debajo de los 30 minutos, desde el punto de vista fisiológico, no provoca una movilización importante de grasas, aconsejándose para este fin actividades que alcancen los 45 o 50 minutos a baja intensidad. No obstante, aconsejo realizar la mayor cantidad de actividades, ir al trabajo caminando, hacer mandados, o cualquier otra que pueda realizarse utilizando nuestro propio cuerpo.
Bibliografía:
OMS, pronunciaciones año 2005.
“La revolución se hace a través del hombre, pero el hombre tiene que forjar día a día su espíritu revolucionario”. Ernesto Che Guevara
Maximiliano Loza