Sin duda que la atención de la salud es fundamental en el desarrollo de un pueblo que piense en el futuro. Henderson sólo contaba para la atención de sus habitantes con una sala de primeros auxilios inaugurada en el año 1921, pero las atenciones que podía realizar eran mínimas, por lo que los vecinos debían trasladarse a Pehuajó, Caseros (como se denominaba a Daireaux), Urdampilleta o Bolívar. Todo ello con los inconvenientes de malos caminos, arenosos y con lagunas. Por tal motivo, la Asociación Damas de Beneficencia tuvo la iniciativa, en diciembre de 1927, de abrir una caja de ahorros en Banco Provincia con el rubro Pro-Hospital. El primer aporte fue el producto de las kermeses efectuadas en enero de 1928.
Mucho fue lo que se trabajó, ya que la ayuda oficial se limitó a una subvención de $ 140, y otra municipal de $ 100, la que debía destinarse al pago del médico municipal, doctor Lorenzo Aguerregaray. Pero esto no fue inconveniente para la comisión y el pueblo, que continuó organizando fiestas hípicas, kermeses, bailes de carnaval y otras actividades, mientras los vecinos aportaban ladrillos, material eléctrico, sábanas, etcétera.
De esta manera, el 12 de octubre de 1936, en un gran acto, se habilitó parte del edificio, sala de primeros auxilios, sala de operaciones y consultorios externos. El acto reunió a gran cantidad de vecinos, y el obispo de Mercedes, monseñor Juan Chimento, bendijo las obras, que fueron apadrinadas por el señor Juan Campion y su esposa, la señora Juanita S. de Campion.
Hizo uso de la palabra el señor Campion; la señora Eulalia Lala Recarte de Valverde, en representación de la comisión; el delegado municipal, señor Luis Arambarri; y el señor Juan Langer, por las comisiones de carnaval.
Al año siguiente, el 6 de enero de 1937, en sencillo acto se habilitó la totalidad del hospital, que ya contaba con maternidad y habitaciones de internación, y separada del edificio principal estaba la cocina.
El cuerpo médico estaba integrado por los doctores Lorenzo Aguerregaray, Saverio Galvagni (padre) y Héctor Carteau.
Las generaciones actuales valorizamos y reconocemos el sacrificio de aquella comisión y de los primeros habitantes, que hoy nos permiten contar con un centro de atención pública que cubre las necesidades de la población.
Foto ilustrativa: edificio y vecinos asistentes al acto de inauguración.
JOL