19-07-2012 12:45 |
Este viernes estará en 25 de Mayo, y el sábado en Bolívar. En agosto se presentará en Santa Rosa, Benito Juárez y Olavarría. Por otra parte, escribe monólogos para un portal humorístico, y también forma parte de una productora junto a importantes colegas del país
Este viernes, 20 de julio, Santiago Amengual estará en 25 de Mayo, en un evento por el Día del Amigo. El sábado 21 se presentará en Bolívar, en un evento publico. En agosto, el 17 llevará su humor a Santa Rosa, La Pampa; el 25 a Benito Juárez; y el 26 a Olavarría. A su vez, ya se encuentra preparando la agenda de festivales para el verano 2013.
El portal humorístico para el que escribe los días miércoles y sábados es www.reiteargentina.com. En tanto que la página de la productora que integra, Bramaicas, es www.bramaicas.com.ar
El humorista hendersonense nos acercó uno de los monólogos que escribió para el mencionado portal y que, según dice, utiliza Santiago del Moro en su programa por radio Pop. Lo compartimos a continuación.
Monólogo
No sé si soy el único que piensa esto, pero ¿se han dado cuenta que las mujeres nunca tienen que ponerse al momento de ir a una fiesta, a una reunión o a un evento familiar?
Es increíble pero real! Abren el ropero y tienen infinidad de prendas, pero ellas no tienen que ponerse…
Te dicen ¡ay, gordo, no tengo nada para ponerme!
Y mientras te dicen eso van pasando prenda por prenda como si estuvieran nadando crol! En ese momento -mientras vos estás echando talco a las únicos zapatos que tenés, que te llevó 15 minutos encontrar entre las botas, las ojotas, las guillerminas, los zapatos de taco alto, las botinetas , los zuecos, las zapatillas de caminar, las pantuflas floreadas y toda clase de calzado femenino que pueda existir en este bendito planeta-, allá al fondo, contra el rincón retorcidos, descoloridos y chatos aparecen, en compañía de dos naftalinas en peligro de extinción, tus únicos y viejos zapatos de cabritilla, que quizás son de tu egreso escolar, del de tu sobrino, del de tu primo y, por qué no, algún día el de tu hijo.
La cuestión es que ella no tiene nada. Entonces sale disparando para la tienda! Perdón… no tan rápido! Casi lo olvidaba… ¡Agarra la tarjeta de crédito y sale disparando para la tienda! Vos, mientras, te seguís vistiendo.
Buscás un calzoncillo y ahí está el fiel, el caballito de batalla, el bóxer descolorido que a esta altura no sabés si es un calzoncillo o un pantalón de guerra hecho un short. Agarrás un par de zoquetes (medias)… rotos, manoteás la camisa que tiene más arrugas que Mirtha Legrand, un pantalón con dos pinzas en la cintura (porque era del tío Jorge, el gordo de la familia, y te lo dejó de herencia) y… ¡listo!, con todo esto ¡ya estás!
Llega ella, rodeada de bolsas de todo tipo y color, la tarjeta de crédito vendada con un ticket con 4 dígitos, no aptos para hipertensos, y encara al baño. Luego de una hora sale y se mete a la habitación, se cambia mientras vos te fumaste 14 cigarrillos pensando en el fin de mes.
Viene hecha una reina, te da una vueltita, un beso, un te quiero y… caíste en la trampera.
Te vas de la mano y te olvidás de todo, mientras 4 lucas de ropa caminan junto a vos…
Se sientan a la mesa y comparten un grato momento con amigos, tragos y un poco de música, hasta que Javier, con un grito inunda un silencio enorme:
Chicos: el fin de semana que viene es la fiesta de mi casamiento, ¡están todos invitados!
Lo peor, lo inesperado, otra fiesta, otro… ¡no tengo qué ponerme!
Creo entender por qué se dice que las mujeres te hacen percha la tarjeta de crédito.