Martes 1 de septiembre de 2026 | Año XVII Nro. 5907
COOP. AGUA POTABLE 2023

hcnet

EDEN

la bancaria

 
 

Reflexiones sobre el cuidado de la tierra en el Día de la Conservación del Suelo

07-07-2012 00:04 | 

El 7 de julio es el Día de la Conservación del Suelo. Al respecto, César Spagnuolo, representante del INTA en Henderson, envió las reflexiones que compartimos a continuación, pertenecientes al ingeniero agrónomo Manuel Ferrari, de la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino

Cada 7 de julio se celebra en nuestro país el “Día de la Conservación del Suelo”. A propuesta del INTA, la fecha fue instituida por el Poder Ejecutivo Nacional mediante el Decreto N° 1574 del año 1963 con el propósito de recordar la necesidad de conservar este recurso. La misma conmemora la muerte del Dr. Hugh Hammond Bennet (1881-1960), técnico norteamericano pionero de la lucha contra la erosión, creador del Servicio de Conservación de Suelos de Estados Unidos y considerado el “padre de la conservación del suelo”.  

Durante el corriente año, la Estación Experimental Agropecuaria Pergamino “Ing. Agr. Walter Kugler” del INTA festeja también los 100 años desde que iniciara sus actividades en 1912. Enclavada en una región en donde se encuentra buena parte de los suelos más productivos del país, a lo largo de su historia este recurso natural ha constituido un eje central dentro de las actividades desarrolladas en la Estación Experimental, tanto en el plano de la investigación como de la extensión rural.  

Como resultado de esta línea de trabajo, se han producido importantes avances en el conocimiento de los suelos de la región y se ha contribuido en forma marcada al mejor uso, manejo y conservación de los mismos en toda el área de influencia de la Experimental.  

Mencionar y describir en forma detallada todos los trabajos y acciones realizadas en esta materia requeriría un espacio que excede el propósito de este artículo. En una apretada síntesis, puede destacarse que se han obtenido logros de relevancia en aspectos tales como el estudio de la morfología, funcionamiento y distribución geográfica de los suelos de la región; el desarrollo de tecnología para el más adecuado uso y conservación de los mismos; la validación de prácticas de manejo de suelos en condiciones reales de producción; y la difusión de sistemas de cultivo conducentes a la conservación del recurso y la sustentabilidad de los planteos productivos regionales.  

Además de constituir una fecha convocante para reseñar las contribuciones que el INTA Pergamino ha realizado en esta temática durante su trayectoria, este 7 de julio ofrece también una oportunidad propicia para reflexionar acerca del modo en que estamos manejando nuestros suelos en la actualidad, qué destino les estamos dando y en qué medida los estamos conservando apropiadamente para que las generaciones futuras puedan seguir usufructuando en forma plena todos los beneficios que es capaz de darnos este recurso natural. Para enriquecer este análisis y visualizar de una manera más abarcativa esta problemática, resulta conveniente introducir el concepto de sustentabilidad de los sistemas de producción.  

La Conservación de Suelos y la Sustentabilidad de los Sistemas de Producción  

La Agricultura Sustentable puede ser definida como aquella que se basa en sistemas de producción cuya principal característica es la aptitud de mantener su productividad y ser útiles a la sociedad indefinidamente. Por consiguiente, los sistemas de producción sustentables deben reunir los siguientes requisitos:  

1) Conservar los recursos productivos (por ejemplo, el suelo)  

2) Preservar el medio ambiente  

3) Responder a los requerimientos sociales  

4) Ser económicamente competitivos y rentables  

Como se desprende, el concepto de sustentabilidad involucra aspectos de índole ecológica, social y económica. Sin embargo, si se circunscribe el análisis sólo a la dimensión ecológica, y específicamente a la conservación del recurso suelo, es posible emplear un enfoque más reducido con el propósito de evaluar en qué medida los sistemas productivos actuales están alcanzando los objetivos de la sustentabilidad. 

Desde esta perspectiva, los esquemas de producción agrícola continuos que predominan en el norte de la Provincia de Buenos Aires podrían ser considerados sustentables cuando se encuentren diseñados sobre la base de tres pilares o columnas: la siembra directa, la fertilización y la rotación de cultivos. La adecuada combinación de estos tres pilares y la eficaz implementación de cada uno de ellos no sólo permitiría mantener los rendimientos en el tiempo, sino que podría redundar inclusive en un incremento de los niveles de productividad.  

Es preciso señalar que en áreas con pendiente, los sistemas de producción de granos deberían apoyarse también en una cuarta columna: la incorporación de prácticas de control de la erosión hídrica (sistematización con terrazas y desagües empastados).  

Si se analiza la evolución de la adopción de los tres pilares de la sustentabilidad mencionados, puede apreciarse que la siembra directa ha mostrado un crecimiento explosivo e incesante en nuestro país desde principios de la década del ´90. Estimaciones recientes realizadas por Aapresid (Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa) indican que en la campaña 2010/11 el área manejada con este sistema en el país alcanzó las 27 millones de hectáreas, cifra que representa el 78,5% de la superficie cultivada en Argentina. Si bien no se dispone de estimaciones regionales, es muy probable que esta proporción sea aún mayor en el norte de la Provincia de Buenos Aires, área de influencia del INTA Pergamino. La fertilización también ha registrado una adopción marcadamente creciente durante los últimos años.  

Las estadísticas de consumo de fertilizantes elaboradas por Ciafa (Cámara de la Industria Argentina de los Fertilizantes y Agroquímicos) revelan que a nivel nacional se ha pasado de utilizar unas 300.000 toneladas en 1991 a 3.720.000 toneladas en 2011, lo cual significa que en 20 años el uso de fertilizantes en el país se ha incrementado en más de 12 veces.  

Sin embargo, y a pesar de este notable incremento, las cantidades de nutrientes que se exportan de los lotes al realizar la cosecha de granos siguen siendo mucho mayores que las que se le aportan a los suelos a través de los fertilizantes.  

Así, durante las últimas dos décadas las relaciones Aplicación/Extracción de los principales nutrientes en los cultivos extensivos han mostrado en todos los casos balances negativos para el suelo. Para el año 2010, por ejemplo, la reposición fue de sólo el 33% del nitrógeno, 54% del fósforo, 2% del potasio y 38% del azufre del total de estos nutrientes extraídos con las cosechas.  

Estos valores ponen claramente de manifiesto que, a pesar de los esfuerzos, las cantidades de fertilizantes utilizadas son aún insuficientes para detener la continua pérdida de fertilidad de los suelos.  

Por último, la rotación de cultivos es una práctica que ha estado cada vez más limitada durante los últimos años como resultado de un escenario a nivel nacional caracterizado por el constante incremento de la superficie destinada a soja en detrimento de otros cultivos como maíz y trigo. En el partido de Pergamino, por ejemplo, durante las últimas campañas la superficie implantada con soja de primera ha superado en más de 7 veces a las áreas sembradas con maíz o trigo.  

En mayor o menor grado, este marcado desbalance entre cultivos es representativo de la situación general que actualmente se registra en el norte de la Provincia de Buenos Aires, y pone en evidencia que una superficie importante del área está siendo manejada bajo un monocultivo de soja.  

Sobre la base de las consideraciones anteriores, pude entonces concluirse que, globalmente, nuestros actuales sistemas de producción agrícola no son sustentables. Si bien algunos de los pilares en los cuales deberían apoyarse, como la siembra directa, muestran tendencias claramente positivas, la insuficiente reposición de nutrientes y la pobre adopción de las rotaciones de cultivos alejan a nuestros esquemas de producción de granos del camino conducente a la sustentabilidad ecológica o ambiental.  

Indudablemente, el aspecto en el cual los actuales sistemas de producción agrícola presentan el peor desempeño es el de las rotaciones.      

El acentuado déficit en el empleo de las mismas implica, a su vez, el no aprovechamiento de una serie de ventajas que producen las secuencias programadas de cultivos.  

Rotaciones de Cultivos  

La implementación sostenida de una adecuada rotación de cultivos ofrece las siguientes ventajas:  

Diversificación de riesgos productivos y económicos  

Control facilitado de malezas, insectos y enfermedades  

Incremento de los rendimientos de grano  

Mejoramiento de las condiciones del suelo  

Con respecto a esta última ventaja, los beneficios para el suelo que produce la inclusión de gramíneas (trigo, maíz, sorgo, cebada) en las rotaciones agrícolas pueden ser sintetizados en los siguientes puntos:  

- Aporte de un abundante rastrojo, de alta relación Carbono:Nitrógeno (lo que favorece su perdurabilidad) y, en el caso del trigo u otra gramínea invernal, también uniformemente distribuido  

- Mejoramiento del balance de carbono del suelo y de las propiedades químicas (fertilidad), físicas (estructura) y biológicas asociadas a la materia orgánica  

- Aumento de la eficiencia de uso del agua del suelo, al favorecer la infiltración del agua de lluvia y disminuir los fenómenos de evaporación y escurrimiento  

- Disminución de los procesos de erosión  

- Incorporación de una abundante cantidad de biomasa de raíces  

- Mejoramiento de la estructura del suelo a través del crecimiento de su denso sistema radicular  

Por el contrario, un exceso de soja en la secuencia de cultivos ocasiona diversos efectos perjudiciales para la conservación del suelo. Por su nivel de importancia, merecen destacarse dos de ellos: a) el balance de carbono negativo (pérdida de materia orgánica), producto del aporte de rastrojos escaso y poco perdurable que realiza la soja; y b) el balance de nitrógeno negativo que queda en el suelo después de haber cosechado un cultivo de soja.  

Este fenómeno es consecuencia de la incapacidad que presenta el cultivo para fijar biológicamente desde la atmósfera la totalidad del nitrógeno que exportará con los granos (aún cuando la semilla haya sido correctamente inoculada), lo cual lleva a que el resto del nutriente deba ser tomado del suelo. Los resultados deficitarios de ambos balances son algunos de los “costos ocultos” de nuestros sistemas de producción agrícola.  

Hacia Sistemas de Producción más Sustentables  

La escasa difusión de sistemas de producción de granos más sustentables en la región no parecería tener su principal motivo en la falta de conocimientos sobre las prácticas más apropiadas para conducir planteos agrícolas que a la vez conserven o mejoren los recursos productivos, sino en la existencia de una serie de condicionantes que dificultan una mayor adopción de estos esquemas mejorados.  

Si bien existen varios factores que pueden limitar el empleo de sistemas sustentables de producción (que incluyan rotaciones de cultivos y reposición de nutrientes), sin lugar a dudas el que reviste mayor importancia es la tenencia de la tierra y la duración del alquiler. Aunque existen algunas variaciones zonales, actualmente se estima que entre el 50% y el 70% de la superficie agrícola de la región es manejada por productores que arriendan campos, típicamente por una campaña y acordando el alquiler en quintales de soja por hectárea.  

La tercerización de la producción agrícola bajo esta modalidad ha sido creciente en las últimas décadas y ha reforzado la tendencia al monocultivo de soja. La situación adquiere aún más gravedad debido a que la soja es un cultivo de una gran plasticidad, que se adapta notablemente a condiciones ambientales sub-óptimas, por lo que sus rendimientos no manifiestan plenamente la degradación de los suelos en los que se la sigue sembrando ininterrumpidamente. Esta escasa sensibilidad de la soja para revelar el grado de deterioro de las condiciones edáficas suele dificultar la comprensión del impacto negativo para la conservación de los suelos que efectivamente produce su monocultivo.  

El camino hacia una mayor sustentabilidad de nuestros sistemas productivos requeriría que año a año una proporción de productores que actualmente alquila tierras por una campaña empiece a acordar arrendamientos a más largo plazo (3 años como mínimo) y en condiciones convenientes para ambas partes (arrendatario y propietario), asegurándose así una mayor estabilidad y previsibilidad, condiciones indispensables para poder realizar una adecuada planificación y adoptar prácticas conservacionistas de manejo de suelos.  

Por supuesto, se trata de un proceso no exento de dificultades, y que involucra aspectos de diferente y variada naturaleza. Más aún, si bien el problema es en gran medida técnico, muchas de las soluciones posibles pueden trascender el plano estrictamente agronómico y tener también implicancias y efectos de índole social y económica. No obstante, las evidencias parecen indicar que resulta imperioso pensar en un futuro distinto y mejor para la región y sus habitantes.  

La búsqueda consensuada de las modificaciones necesarias en el escenario productivo regional para que el alejamiento del camino hacia la sustentabilidad no se siga acrecentando es uno de los desafíos del presente y de los años venideros. Sería muy triste que en el futuro tengamos que lamentar que matamos a la “gallina de los huevos de oro”.  

 
ARBA 2026 DIPUTADOS 26 Cooperativa El Progreso SOLER Federico del Ãlamo PORTAL URBANO

El contenido de esta página requiere una versión más reciente de Adobe Flash Player.

Obtener Adobe Flash Player

Morada-IT : Diseño y Desarrollo Web
(C) Copyright 2010 - Todos los derechos reservados - Registro DNDA: RL-2024-48118663-APN-DNDA#MJ 
Domicilio legal: Calle 37 Nro. 479, La Plata, Pcia. de Buenos Aires
Correo electrónico: info@hendersonline.com.ar