Un hermano es un hermano
En la primera adolescencia algunos solemos ser bastante “piel de Judas”. Nuestras travesuras pueden ir desde desparramar el contenido de un tacho de residuos en el cantero florido de un vecino hasta tirar piedras contra el camión municipal que recorre el pueblo en busca de los restos de la poda. Así ocurrió un día que el conductor del transporte escuchó el impacto de un pedregullo sobre la ventanilla del acompañante. Miró para ver qué había pasado y vio a un purrete corriendo a toda velocidad. El hombre dio la vuelta a manzana y encontró al autor material distraído y pensando en qué casa elegir para jugar al ring raje. Pirulín bajó del camión y se dirigió sigilosamente al muchachito. Cuando le recriminó el comportamiento que había tenido hacía dos minutos, el pibe, sin dubitar, respondió: “Yo no tengo nada que ver, fue mi hermano mellizo”. Lejos de enojarse, el empleado municipal, que sabía que quien había arrojado la piedra era hijo único, elogió para sus adentros el salvador argumento y largó la carcajada.
Si no me crees, preguntale a Fari
Conocida es la fama de mentiroso que le adjudican en Henderson a una persona que porta ese apellido. Entre otras historias que se cuentan sobre él, y en la que parece que el hombre exageró un poco, figura ésta que, según dicen, relató alguna vez el propio protagonista. En tiempos en que manejaba un camión tuvo que concurrir a un criadero de pollos y gallinas a realizar un flete. Lo que quedó en la memoria colectiva es que Fari dijo que, al ingresar en el establecimiento avícola, de un bocinazo mató a cincuenta pollitos bebés.
Se nos fue el Negro
Este acontecimiento, real o inventado, quizá haya llegado a oídos de muchos en alguna oportunidad. Se cuenta, con versiones disímiles pero un mismo final, que en el verano de 1988 este hendersonense estaba viviendo en Mar del Plata y trabajaba en un importante hotel, en el que se hospedaban famosos artistas nacionales e internacionales, con los que, por supuesto, el protagonista se jactaba de tener trato. Pero la anécdota habría ocurrido fuera del cinco estrellas. En la mañana en que perdió la vida trágicamente el cómico Alberto Olmedo, este hendersonense, apenas enterado de la noticia, fue a contener a su “amiga” Beatriz Salomón. Quedó como dicho popular lo que la vedette, mientras lo abrazaba, le dijo a nuestro coterráneo: “Bachi: se nos fue el Negro”.