-Silvio: ¿En qué ciudad estás viviendo y a qué provincia pertenece? Describinos un poco el lugar y contanos algunas de las cosas importantes que tiene.
-Estoy viviendo en la ciudad de Cipolletti, provincia de Río Negro. La ciudad está ubicada en el alto valle de Río Negro, sitio en el que la principal actividad económica es la fruticultura. Nos separa el puente de la ciudad capital Neuquén. Esta ciudad, Neuquén, está ubicada en la confluencia de los ríos Limay y Neuquén, los cuales forman el río Negro.
-Antes habías estado en General Roca.
-Primeramente me radiqué en General Roca, en el año 1989, por cuestiones de trabajo; sin haber recibido el diploma de maestro ya conseguí trabajo en esta ciudad y me mudé al valle. Este valle me gusta mucho, tiene un clima muy bueno; tenés a 400 kilómetros el mar y hacia el oeste la cordillera. Creo que de haberme salido trabajo más al sur igual me hubiera ido. La idea era irme, quería trabajar en lo que me gusta y cualquier destino iba a ser motivo para partir. Soy docente de grado. En particular mi trabajo tiene, por cuestiones salariales, dos turnos; esto significa que trabajo en dos escuelas privadas en la ciudad de Neuquén.
-¿Estás en pareja? ¿Tenés hijos?
-Formé pareja en General. Roca y tengo dos hijos de mi primera pareja: Lautaro, de 19 años, y Pedro, de 16. Lautaro estudia historia en la facultad, en Neuquén, y Pedro cursa el cuarto año del secundario. Ahora estoy con una nueva pareja, Laura, docente también, y vivimos con sus dos hijas: Sol y Carla.
Silvio dice que se levanta a las seis y media de la mañana y se dirige a la ciudad de Neuquén, donde transcurre todo su día. “Entre escuela y escuela tengo un lapso de 40 minutos para almorzar”, cuenta.
Consultado sobre si continúa jugando al fútbol, deporte en el que siempre se desempeñó con prestancia, Silvio expresa: “Sigo jugando. Lo hago en un campeonato llamado Don pedro. Podés consultar la página, y nuestro equipo tiene un blog, que se llama launorblogspot. Está la foto del equipo, si la querés sacar. Es un campeonato que mueve muchísima gente desde los 30 a los 55 años”.
Que le siga dando a la redonda, para quienes conocemos a Silvio Losino no significa ninguna novedad, pues siempre lo ha hecho, y es algo que le apasiona, pero… ¿también actor?
“Como actividad extraescolar me dedico al teatro. Hace ocho años comencé a realizar talleres con profesores de la zona, hasta que en el presente conformamos una asociación independiente, Los siete locos, los cuales manejamos un teatro, que se llama Arrimadero”, explica. Agrega que “allí recibimos espectáculos tanto teatrales como musicales, y, a la vez, nuestro grupo tiene sus propias obras. Las obras en las que participé son: Fausto, Antigonas, Cabaret, La vida es así, Convención de mucamos y El violinista sobre el tejado (comedia musical).
En el Facebook de Silvio pueden verse algunas fotos sobre su faceta artística, como la que ilustra la nota.
-¿Conocés a otras personas de Henderson radicadas allí? ¿Tenés contacto con ellas?
-Conozco a gente de Henderson. Por ejemplo a Cristian Rodríguez, el famoso Quicha, hermano de nuestro conocido number one; sabés de quién te hablo (en referencia a Dante Rodríguez). También al Poroto Salaberría, Gustavo Ruperes, Fernando Coscia, Coppié. Si bien no tengo una relación frecuente, cuando nos vemos en la calle, que es muy a las perdidas, por cuestiones de tiempo y trabajo, siempre entablamos una breve charla.
-¿Estás a gusto en Cipolletti? ¿Extrañás cosas de Henderson?
-Estoy muy a gusto en este lugar. No podría decirte que extraño algo en particular de Henderson, pero sí es cierto que cuando vuelvo, que es muy de vez en cuando, siento cierta nostalgia de lo vivido allí y me pregunto qué habría sido de mi vida si me hubiera quedado; pero realmente pasan unos días y siempre quiero volver al sur, donde, en realidad, ya tengo la mitad de mi vida.
-¿Cuándo fue la última vez que estuviste en Henderson?
-La ultima vez fue hace dos años, para el cumple de 15 de mi sobrina.
-¿Sabés cuándo va a ser la próxima?
-No sabría decirte hoy cuándo será la próxima.
“Cuando me preguntan sobre mi profesión siempre me acuerdo cuando mi viejo, en una sobremesa, me dijo: ‘¿Por qué no estudiás el Magisterio y después ves qué haces?’. Siempre voy a agradecer ese puntapié inicial del Roque, porque no me arrepiento de lo que estoy haciendo”. (Silvio Losino)