03-06-2012 16:07 |
En la esquina de Roque Saenz Peña e Italia vivían hace mucho años y cuando en esa misma manzana estaba la cancha de San Martín, los hermanos Gago, personajes solterones y particulares que nutrieron a ese barrio de jugosas historias, no todas fáciles de creer, como la que recordamos a continuación
Uno de los hermanos Gago aseguraba, con la seriedad que el caso requería, que una vez fue a cazar perdices pero en medio del campo se dio cuenta de que andaba corto de municiones y de que no podía errar tiro. Tampoco llevaba morral, por lo tanto debía dejar las presas en algún lado y luego pasarlas a buscar
Tenía, contaba, diez tiros disponibles, y ya llevaba nueve perdices con nueve tiros cuando la noche lo sorprendió, sintió que una perdiz levantaba vuelo cerca suyo y, casi sin verla, disparó. Como ya no veía, decidió juntar las perdices cerca de un cardo donde, calculaba, debía estar la última para venir a buscarlas al otro día temprano, antes de que lo madrugaran los carroñeros
Efectivamente, decía, al despuntar el alba fue en busca de sus presas, y allí estaban, junto al cardo, las nueve perdices. ¿Faltaba una o había errado aquel último tiro? Cuentan que Gago terminaba el relato de su exitosa caza con la frase “No, que voy a errar, la que faltaba estaba abajo del cardo, me traje las diez”.