Una vez finalizado el campeonato del mundo y transcurrido un tiempo para el análisis, despojado de fanatismos o prejuicios, me surgen interrogantes. ¿Nuestra participación fue un éxito o un fracaso? ¿Estaba Maradona capacitado para dirigir la selección?, ¿Tiene la Asociación del Fútbol Argentino alguna responsabilidad en estos resultados?
Solamente aquellos defensores a ultranza del éxito como única posibilidad podrían hablar de fracaso, dado que un 5º puesto en un campeonato del mundo, creo que es una buena actuación. A fin de cuentas, campeón es uno solo.
En cuanto a Maradona, estaba y sigue estando capacitado para estar al frente de una selección, con un tiempo de trabajo adecuado, con elección de su cuerpo técnico, dado que uno elige con quién trabaja, sin ningún tipo de roces con el director de selecciones o con el “dueño” de la AFA.
Es cierto que tuvo y va a tener errores, pero recordemos a un técnico que no citaba a Redondo (considerado entre los mejores de la historia en su puesto) porque tenía el pelo largo, u otro al que su ayudante de campo le pasaba talco por la espalda ante alguna situación comprometida del juego.
Independientemente de gustos futbolísticos sobre uno u otro, creo que, como mencioné en la columna de la semana anterior, lo que falta es un proyecto con continuidad y seriedad, como en su momento se intentó con Pekerman.
A mi parecer, nuestro país cuenta en la actualidad con dos técnicos capaces de llevar adelante un proceso de la magnitud que nuestra tradición futbolera se merece: Bielsa y Bianchi. Ninguno de los dos fueron postulados por la AFA para ocupar el cargo.
En un segundo escalón ubico a Pekerman, el técnico más exitoso de las selecciones juveniles de nuestra historia, al que un resultado de un mundial no le dio continuidad.
El que toma la decisión, o sea Grondona (no creamos esto de que se vota en el Comité Ejecutivo y que es decisión de varios), entiendo que debería definirse por una persona capacitada para la importancia de la función, con independencia en sus decisiones, sostenerla durante por lo menos 6 años y facilitar el camino a fin de llegar a hacer un buen papel en cada competencia en la que se presente nuestra selección.
“Aquí cabe sólo el inmenso dolor por el mundo que vivimos, pensando en los que hoy son niños y les tocará vivir tiempos cada vez más difíciles, fundados en el egoísmo y la estupidez de los poderosos”. Osvaldo Bayer