ACTO POR LA GESTA DE MALVINAS
REFLEXIÓN DEL INTENDENTE ENRIQUE TKACIK
A 30 años del conflicto de Malvinas, los argentinos estamos viviendo este momento de forma muy particular, debido al intercambio verbal entre nuestro país y Gran Bretaña, acerca de la interminable disputa por la soberanía de las islas.
Estamos asistiendo a un momento donde periodistas, políticos, analistas, y tantos otros, discuten la forma de reclamar nuestros derechos sobre aquel archipiélago, y cada vez que consumo ese tipo de noticias, me pregunto si hemos madurado algo desde aquel 1982 donde, en forma apresurada e improvisada, se decidió invadir las islas.
Como lo expresé en otra oportunidad, Malvinas no representa solo un pedazo de suelo, Malvinas representa la ocasión en que los Argentinos, volvimos a tener convicciones como pueblo y un profundo sentimiento de pertenencia al Territorio Nacional.
Por ello, nuestro compromiso no puede ser otro que asumir nuestras responsabilidades para ejercer, cada uno, cada dia, desde el lugar en que estemos, las funciones que por ese ideal de soberanía y dignidad debemos defender.
La inexistencia de una actitud bélica por parte de nuestro país, no necesariamente implica que hayamos madurado en el tratamiento de este tema. Realmente me preocupa mucho más el tratamiento de las secuelas aún no curadas de aquella guerra, que el tratamiento mediático por el tema de la soberanía. Soberanía indiscutible que tiene Argentina sobre Malvinas. Soberanía ridículamente negada por Gran Bretaña, ya sin el apoyo de casi ninguna de las naciones importantes del mundo.
Pero cómo puede ser que después de tantos años aún no hayamos saldado nuestra deuda moral con los hombres que lucharon en la gesta del Atlántico Sur.
Las heridas hay que cerrarlas con la verdad, porque sobre esta base se construye un país, todos sabemos lo que significó la guerra. Justamente, hechos como estos, son los que me impulsaron a volcarme de lleno a la actividad política y a la participación en la vida publica, porque está demostrado que cuando nos impusieron decisiones por la fuerza y al margen de la participación ciudadana, las consecuencias siempre fueron trágicas para el país.
A 30 años es momento de solucionar problemas, dignificar el recuerdo de los caídos, reivindicar la vida de quienes volvieron, y reconocer que los héroes no se forjan solamente en el triunfo: héroes son aquellos que inundados de un miedo atroz frente a la situación que les tocó vivir, no claudicaron y avanzaron a paso firme pese al temor y la incertidumbre. Héroes no son los que ganan, héroes fueron los que arriba de las balsas, luego de la destrucción del Gral. Belgrano, se pusieron de pie y cantaron nuestro Himno Nacional como grito de fuerza y muestra inagotable de valentía. Héroes son Omar Rubio, José Herrera y Omar Barranou. Y ellos, además, son NUESTROS héroes.
No me interesa ver a un Estado Nacional jugando a las palabras cruzadas con Gran Bretaña, mientras en las calles de Buenos Aires y en la Plaza de Mayo, los ex combatientes aún luchan por sus derechos sociales.
No se puede pretender avanzar sobre los derechos de las islas mientras dejamos de lado los derechos de las personas que lucharon por ellas.
A 30 años de Malvinas no podemos dejar de pensar en Juan Pablo II, quien coincidentemente nos dejó también un 2 de Abril. No podemos dejar de pensar en la persona que tanto aportó mediante su enorme capacidad humana, espiritual e intelectual para evitar el conflicto.
Pienso en cuan necesario resultaría poder contar con aquellos valores de uno de los Papas más admirados y queridos de la historia del catolicismo. Cuánto necesitaríamos su sensatez para poder dirimir los conflictos morales que hoy tenemos frente a las consecuencias de la Guerra de Malvinas.
En estas tres décadas casi nada hemos avanzado. Y los héroes, aquellos que lucharon una guerra, que si bien fue incomprensible y evitable, fue una guerra, aún siguen esperando que les abran las puertas del frente, para poder ingresar en el recuerdo de la gente como verdaderamente les corresponde. No olvidemos que muchos de aquellos soldados, brindaban servicio en el ejército por obligación, pero aún llenos de temor y dudas, fueron dispuestos a dejar la vida por un problema que ellos no generaron, pero que entendían que se trataba del bien común de cada uno de los argentinos.
En un nuevo aniversario de la guerra de Malvinas, por favor, dejemos de jugar en los discursos, hablando de lo intrascendente, y de una buena vez, comencemos a reparar el daño que provocamos como sociedad a aquellos hijos de la guerra, a los que a muchos de ellos han olvidado, abandonado y degradado. Nadie que haya tomado un fusil en la guerra de Malvinas para defender nuestra Patria, puede tener el mismo grado de importancia social, frente al resto. Ellos, por derecho ganado, son personas que están unos escalones más arriba que nosotros, y ese lugar, definitivamente, se lo debemos reconocer.
Y por esto, a 30 años de Malvinas, y como integrante de una sociedad que ha sido mayormente injusta con nuestros héroes, insto a todos los vecinos de nuestra ciudad que luchemos por la vida de quienes volvieron y por la memoria de quienes perecieron en aquella Guerra, porque así, solo así, podremos reparar parte de los daños provocados por el conflicto.
Muchas Gracias