01-04-2012 12:44 |
Los involucrados son de Henderson, pero el hecho aconteció en Daireaux, una noche de carrera de motos. Los muchachos quisieron jugarle una broma a un policía a través de un personaje con deficiencias, pero el chiste terminó mal y tuvieron que ir todos a la comisaría
Ellos lo invitaron con toda la malicia con la que se puede aprovechar una persona de otra que no está con todas sus facultades mentales. Y él aceptó gustoso el viajecito a Daireaux porque todos los eventos deportivos y musicales siempre lo atrajeron sobremanera.
En plena carrera de motos, los muchachos no tuvieron mejor idea que decirle al invitado especial que la gorra que había perdido (y que obviamente ellos le habían sacado) la tenía el policía que estaba unos metros más adelante, junto al alambrado. Encaró entonces al uniformado y, casi sin mediar palabra, le arrebató la gorra oficial, a lo que el policía reaccionó de mala manera.
Pero poco pudo hacer el hombre de la Bonaerense, porque ni bien increpó a quien le había sacado la gorra recibió de parte de éste un terrible cross, digno de un campeón, que derribó al policía, ante la carcajada de los testigos.
Se armó un tole tole de aquellos y el arrebatador marchó a la comisaría, a pesar de las explicaciones de quienes lo habían llevado. De hecho, todos tuvieron que ir a la seccional para revertir la detención. Les llevó un largo rato lograr que el oficial de servicio comprendiera la explicación, y recibieron enorme reto y la orden de abandonar el pueblo vecino de inmediato. Salieron con el invitado y entrada la madrugada lo dejaron en la puerta de su casa. “Cuando quieran los acompaño de nuevo”, les dijo.