18-02-2012 14:58 |
En este espacio literario le damos la bienvenida a Mabel Matos, o La Abuela, y compartimos, de su autoría, el cuento No estaba sola
"No estaba sola"
Aquel día me decidí. Mi médico me había dicho: "Es necesario hacer un estudio, para más seguridad...".
Me quedé pensando. Aquellas palabras me llenaron de miedo. Y esperé y esperé.
Siempre me había imaginado que tal frase me llenaría de terror. Pero no fue así. Aquí estaba. No sé cómo me apareció el coraje.
Sola, siempre prefiero enfrentar lo difícil sola; mi corta familia no sabía nada.
Como era muy temprano empecé a caminar, miré vidrieras, compré caramelos... algo dulce me vendría bien.
Me detuve a mirar zapatos... ¡Muy altos! No daría dos pasos sin caerme.
Mas allá un vestido ¡Qué hermoso! Pensando bien, no me puedo poner eso, a mi edad... ¿Qué parecería con mini?
Seguí caminando y llegó la hora. Me rondaban los pensamientos...
¿A quién le diría la verdad? Después vería...
Ya en el centro médico, esperaba mi turno.
Mientras tanto, tejía (o hacía que tejía)
Después tuve que deshacer todo.
En eso oí que me llamaban. - ¿A mí? (pregunté). -¿Viene sola? (dijo la doctora).
Entré al consultorio, brillante, pero muy frío. ¿Por qué será que siempre son tan fríos los consultorios...? ¿O sería mi alma la que temblaba?
Me acomodé en la camilla y esperé. Me puse a rezar. Una luz potente iluminaba todo.
En un momento hizo un guiño. Sonreí...
No estaba sola: Mi Angel me acompañaba.
Mabel Matos