UNION PRO: SOBRE LA INICIATIVA DE LA REGION EN BENEFICIO DE PRODUCTORES Y COMUNAS RURALES
En tiempos donde comercializar y lograr rentabilidad se hace difícil para los estratos más pequeños dentro de los productores rurales, y en un contexto donde ni la AFIP ni ARBA dan tregua y exigen altos tributos, a veces en forma asimétrica o regresiva, un proyecto que nació de la región fue motivo de comentario en toda la geografía agropecuaria del país. Se trató de una iniciativa inédita y recíproca entre los productores y el Estado, y a la vez sirve para destrabar problemas originados por circunstancias adversas del mercado o políticas productivas equivocadas de parte del gobierno de turno. Aún así, la propuesta formalizada por Unión Pro no tuvo el visto bueno, en particular tras la moción del Intendente de Pehuajó, e instancia después, por parte del Ministerio de Asuntos Agrarios observó positiva la alternativa, pero por el momento (corriente año) se excusó diciendo que era afuncional o inviable en la faz técnico-administrativa.
En Henderson, el bloque Unión Pro hizo una manifestación pública de adhesión, además de participar en la reunión del Frente Federal con injerencia en la inclusión de medidas en el ámbito provincial y nacional. El Concejal e Ingeniero Agrónomo Carlos Borniego observó diciendo: “lo acontecido en el caso del trigo de la campaña anterior no fue responsabilidad del productor y en parte, tampoco del mercado. El Estado equivocó con sus políticas de comercio interior, malinterpretó los rendimientos y asimismo, los márgenes de las capacidades de subsistir de los chacareros chicos, severamente perjudicados. Simplemente, como se los damnificó se solicitó que le tomen cereal en forma de pago, y así, recompuesto el mercado, el Estado comercializa y hasta obtiene más ventajas económicas. Y no es el trigo únicamente, lo mismo ya debería haberse dado con la ganadería años atrás o en el futuro, con la producción que correspondiere. Si hay que modificar o adecuar el aparato administrativo-burocrático, para hacerlo viable, los funcionarios provinciales deberían darse cuenta o si no lo hicieron, ponerse a trabajar a partir de nuestro aporte sano, compatible y recíproco.”
En el resto de la región con ámbito en la IV Sección electoral, el proyecto se mantiene en controversia, debido a que lo objetan por su inmediatez al ejercicio 2011/2012, y a la vez, porque lo creen más pertinente a nivel Nacional y/o Provincial. Esto es porque son las dos esferas políticas-estatales donde mayor recaudación existe de los Distritos en cuestión, siendo además en donde se originaron las falencias en cuanto a la planificación de medidas políticas restrictivas de comercialización, en perjuicio de productores rurales. Detallan que habría grandes limitaciones en varios municipios por el estrecho margen que tienen de recaudación, concebidas éstas como “tasas” y no como impuestos.
REPERCUSION NACIONAL
El diario La Nación tituló el mes próximo pasado: “Quieren pagar los impuestos con trigo”. Esa fue la noticia, cuya co autoría es del Lic. Jorge Lapena (autor del recientemente libro “Postergaciones estatales, tributos regresivos y vulnerabilidad social en el Noroeste Bonaerense, presentado en las Jornadas de “Mercocuidades 2011”), la cual alcanzó esta última la esfera nacional en cada medio de comunicación que se hizo eco. No era para menos, se trataba de una inédita propuesta, capaz de hacer compatible la retribución al interior y la recaudación fiscal, eludiendo la excesiva burocracia –con el correspondiente contratiempo- y el gasto administrativo. En este caso específico, incluyeron canje con cereales que hoy tienen restricciones de exportación o venta interna.
El Concejal de Unión Pro, Santiago Galíndez, del distrito de Pehuajó, partícipe del Frente Federal conformado en septiembre de este año -y con asistencia de ediles de la misma agrupación de Hipólito Yrigoyen- presentó a través de su Honorable Concejo Deliberante una propuesta para aplicarla en la zona y multiplicarla en el resto del país. Juan Martín Perkins, otro productor rural de la zona, conformó el liderazgo del equipo asesor de la iniciativa, donde también participaron referentes locales.
Al igual que en Pehuajó, los ediles de Unión Pro del Distrito, se sumaron a la propuesta, buscando instaurar un debate que logre compatibilizar recaudación con rentabilidad y retribución hacia pueblos y ciudades del interior. Situación que por cierto siempre ha venido estando en tela de juicio de parte de esta agrupación, nacida en 2009, con un alto perfil federal, desarrollista y con visión constructiva y recíproca en la relación público – privado.
Por dentro, la propuesta que también ganó la adhesión de General Viamonte y en estos días en materia de análisis prospectivo de varios Distritos, hace hincapié en las problemáticas u obstáculos que atraviesan los pequeños y medianos productores para comercializar libremente su producción de trigo y maíz, a raíz de la intervención del Gobierno Nacional, aún cuando no está en riesgo la escalada inflacionaria de los productos derivados, habida cuenta de los excedentes de cereales producidos. En el Frente Federal, se indicó que se trata de ganancia para intermediarios o especuladores, siendo inclusive, con intervención nulo el efecto en las góndolas del supermercado, al igual que ocurre con la asimétrica relación del mercado lácteo, entre otros.
En la vecina comuna de Pehuajó, la propuesta nació de un grupo de diez productores, fieles a los principios del Frente Federal, trazados a nivel regional por una mesa de trabajo incitada por Unión Pro – UDESO, de la cual participó hace tres meses el Concejal e ingeniero agrónomo Carlos Borniego.
Entre estos pioneros, el autor formal del proyecto es el productor Santiago Galíndez, quien es “agroconcejal” por Unión Pro y acaba de presentar en el Concejo Deliberante local un proyecto de ordenanza en ese sentido. Allí propone que los impuestos municipales como la tasa vial, alumbrado, barrido y limpieza y guías y certificados para la producción se puedan pagar con trigo y maíz en una cuenta a nombre de la municipalidad en un acopio local de granos, instando a imitar esta iniciativa en otros municipios o a escalas superiores.
DETALLE DEL CRITERIO PROPUESTO
En la actualidad, en términos legales, no está habilitado en ningún rincón de la República Argentina el pago de un tributo en especies, como sería este caso. Por consiguiente, los productores y ediles explicaron que sería importante ir generando propuestas alternativas como ésta, ya que incentiva una mayor producción y el Estado, al acopiar el fruto del pago (cereales), tiene varias opciones iguales o superiores en retribuciones.
De esta forma, al margen de los tributos municipales, el objetivo de los productores es que también puedan pagar con estos granos impuestos provinciales, como el inmobiliario rural e ingresos brutos, y nacionales a la AFIP, como Ganancias. Puntualmente, se puede tomar su mercadería como precio de FAS teórico, que es la capacidad real de pago de los compradores menos gastos comerciales. Ese valor estuvo en los últimos tiempos en torno de los $ 700 la tonelada. No obstante, en el mercado se terminó ofreciendo poco más de $ 500, según la calidad de la mercadería. “Alguien ampara a quienes nos pagan menos; hay cinco exportadores que se benefician. Por eso, la filosofía de este proyecto es una protesta a lo que nos provoca el Estado”, señaló Galíndez en su defensa del proyecto.
Haciendo un recuento, los productores de la zona todavía tienen mercadería sin vender de la campaña anterior (período 2010/2011). Esto sería más de un 20 %. En cuanto a la nueva, que están cosechando, ese porcentaje trepa a más de 80%.
Entre las dificultades para comercializar y los precios más bajos de lo que marca la capacidad de pago, allí hay productores que no quieren resignarse a esta situación. “Yo tengo hace tres años, en acopios locales, trigo sin vender porque no lo quiero regalar. Son unas 800 toneladas. He vivido de la soja; con esto -por las trabas- están consiguiendo que todo se sojize”, precisó Juan Martín Perkins, al ser consultado por un matutino nacional.
Para el caso del trigo, de 30.000 hectáreas que se sembraron en el período 2008/2009, se cuenta con una merma de 18.900 hectáreas en la campaña 2010/2011. Ilustrando su situación, Galíndez, expuso que cultivó 250 hectáreas hace tres años y hoy la cuenta es “cero”, como él mismo dice. “Se está dejando de hacer trigo y lo reemplazamos por cebada (un cultivo no intervenido por el Gobierno)”, concluyó Perkins.
En el proyecto, donde se pone como caso testigo a Pehuajó, si considera únicamente la tasa vial, el municipio de esa comuna debería cobrar al productor $ 10.731.480 por año. En cambio, si se abonara el FAS teórico, con 10.730 toneladas de trigo los productores podrían cancelar el tributo. No obstante, con el menor valor que hoy cobran por la intervención deberían destinar más toneladas a ese fin: 27.874.
En H. Yrigoyen, Unión Pro ha venido planteando algunas alternativas en ese sentido, varias de ellas plasmadas en su última plataforma de gobierno, y otras en el recinto del H. C. Deliberante. Entre las últimas, se solicitó el reintegro del IVA sobre venta de terneros (tiene media sanción en el Congreso Nacional, pero quedó varado el proyecto); la retribución de servicios especiales al campo de la mano de alícuotas a favor de Bomberos Voluntarios; la necesidad de incluir la distancia a los puertos de cereales y oleaginosas a la hora de definir retenciones (adhesión a propuesta de Federación Agraria Argentina); implementación regional del Plan Arraigo Juvenil; recálculo de coparticipaciones nacionales y provinciales a jurisdicciones de la IV Sección Electoral; y otros.