La anécdota: Era repartidor, se quedó en la casa de una tÃa y todo un pueblo lo buscó
08-01-2012 12:21 |
Esta anécdota pasó en Magdala, hace ya muchos años, cuando aún a los campos se llevaba el reparto del pan en carro. El protagonista, hoy un hombre de 74 años que vive en el Gran Buenos Aires, era por entonces un chico que apenas pasaba los 12 pero ya andaba solo por caminos polvorientos. Travieso, decidió pasar una Navidad distinta y asustó a la familia.
El Negro, como todos lo conocen, se llegaba hasta los campos cercanos a Bella Vista para hacer dos veces por semana el reparto de pan. Un 23 de diciembre salió de Magdala con el carro lleno para que la paisanada recibiera la Navidad con pan fresco. La tardecita lo sorprendió con el reparto terminado y cerca de la casa de una tía. Decidió, entonces, hacer noche en lo de los parientes. Pero cuando llegó le dieron ganas de quedarse un poco más y le dijo a su tía que tenía permiso para pasar la navidad con ellos.
Y así fue. El problema es que en su casa no sabían nada, y desde la tarde del 24 comenzaron a buscarlo. Fue una Navidad de angustia para sus padres y hermanos mientras él disfrutaba de un buen banquete en el campo.
Al otro día, temprano, ató el caballo al carro y emprendió despacio el regreso. Unos vecinos que lo estaban buscando lo encontraron en el camino y le transmitieron la preocupación de la familia por la desaparición.
“Cuando llegué estaba toda Magdala esperándome, me aplaudían, fue la única vez que me regalaron caramelos por mandarme una macana”, recuerda el Negro sesenta años después.