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Instituciones de nuestro pueblo: hoy, comedor Caritas Alegres

12-12-2011 02:32 | Siguiendo con el recorrido por las distintas instituciones de Henderson, en esta oportunidad dialogamos con Sebastián 'Pin' Amengual, para que nos cuente acerca de la entidad de bien público que fundó y preside. Pasado, presente y futuro de esta obra solidaria para con los chicos

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

El comedor Caritas Alegres se fundó el 24 de junio de 2000; “justo el día que se mató Rodrigo”, dice Amengual.
Es una entidad de bien público, tiene personería jurídica y comisión directiva. Algunos de los integrantes de la misma son:

Presidente: Sebastián Amengual
Vicepresidente: Ricardo Sánchez
Tesorero: Pablo Citadini
Secretaria: Norma Tomás
Revisores de cuentas: María Urbina, Leticia Sonzogni, Gustavo Striebeck
Vocales: Rodolfo Beneitez, Rita Vitángeli


-¿Cómo surgió la idea de crearlo? ¿Fue una inquietud personal? ¿Qué te movilizó a hacerlo?

-Sí, fue una inquietud personal. A mí siempre me gustó colaborar, ayudar. Y la situación que se estaba viviendo en el 2000, que había casi setecientos planes Trabajar, de 150 pesos, era malísima. Al Centro Complementario iban cerca de doscientos ochenta chicos, y los lunes –a mí me contaba Liliana Noblia- los chicos se peleaban por el pedazo de pan que les ponían en la mesa con el café con leche, porque iban con mucho hambre, era como que el fin de semana no comían, pasaban necesidades. Entonces a mí se me ocurrió poner un comedor para los fines de semana.


Así fue que Sebastián Alberto Amengual comentó –a instancias de Rodolfo Rulo Beneitez- la idea que tenía a gente del sindicato de Luz y Fuerza de Mercedes, que enseguida le preguntó qué necesitaba. Y así fue que, antes de inaugurar, el comedor ya tenía gran parte de la vajilla cubierta.
Entusiasmado, el alma máter de Caritas Alegres comenzó a buscar personas en Henderson dispuestas a sumarse a la causa.

 

-Estaban las ganas, la vajilla, gente que se había enganchado con el proyecto, pero faltaba nada menos que el espacio físico.

-Claro, otro gran problema. Lidia Ramallo, que estaba en la comisión, me dijo por qué no me fijaba en el salón de la sociedad española, que estaba desocupado. Entonces fui a verlo a Manolo Martín, después nos reunimos con él y con Escribano (personas que estaban en la CD de la sociedad española), y nos prestaron el salón. Le hicimos la cañería de gas, lo restauramos un poco y empezamos.
 

Sobre el porqué del nombre del comedor, Pin explica que se le ocurrió a él. También tenía otros. Empezó a testear entre la gente y el que tuvo mayor aceptación fue el que finalmente quedó.


-¿Cuántos chicos asisten al comedor y de qué edades?

-Hay anotados más de noventa,  pero no asisten todos juntos. Por ahí algunos chicos que van este fin de semana no van el otro, y viceversa. Y son chicos de cinco a quince años.

-¿Qué días a la semana concurren?

-Sábados y domingos. Antes también abríamos los feriados, pero después, por  una cuestión de costos, tuvimos que dejar de hacerlo.

-¿En el verano sigue funcionando normalmente?

-Sí, sí, no se corta nunca.

-¿Los chicos sólo van a comer o también realizan alguna actividad?

-No, hay otras actividades. Por ejemplo, les festejamos el Día del Niño, van los scouts a hacer juegos con ellos, también saben ir los chicos de la iglesia evangélica a tocar la guitarra y cantar. Esos días los chicos van más temprano, si no el horario es de 11.30 a 13 horas.

 

-¿La gente del pueblo colabora de alguna manera, como pueden ser donaciones?

-Sí, es medio relativo eso. A veces, por ejemplo, necesito carne y no tengo plata para comprar, entonces le pido a alguien un chancho carneado y me dan. Por ahí me lleva Walter Bermejo, el Toto Mateos, Ceferino Muñoz.


-¿Reciben algún tipo de apoyo económico para sostener el comedor?


-Nos dan treinta becas, que representan 2.900 pesos por mes.
Cuando entran, porque a veces están bloqueadas, o no vienen por tres o cuatro meses.


-Además de estas becas que baja la Provincia, ¿tienen alguna otra ayuda económica; del Municipio, por ejemplo?

-No. La Municipalidad nos donó al principio, cuando recién abrimos, 2.500 kilos de mercadería, que después se la fui devolviendo porque se ponía fea la leche, la polenta; después cuando precisaba tenía que ir a Bienestar Social y ahí me la daban. Pero no le pido a la Municipalidad. Lo único que le pedí ahora fue los cuatro albañiles para levantar el edificio nuevo.


Terminar de construir el nuevo espacio -ubicado en 9 de Julio entre avenida San Martín y La Fraternidad- es el objetivo a cumplir. A eso apuntan y destinan cualquier sobrante de dinero que haya o alguna plata extra que ingrese.
“Una vez vino Randazzo y nos dio 3.000 pesos, con eso compré blocks; otro día me llamó el intendente y me dijo que había conseguido 10.000 pesos para el comedor, fui y compré chapas, de todo; y con eso fui levantando”, detalla Amengual.

-¿Y el terreno cómo lo consiguieron?

-Son dos terrenos; me los dio por decreto el intendente, pero el día que nosotros nos vayamos de ahí quedan para la Municipalidad.

 
La construcción del nuevo edificio de Caritas Alegres está stand by desde hace unos cuatro meses porque “a los cuatro albañiles me los sacaron para llevarlos al Centro Cultural, porque tienen que terminar. Después yo fui y los pedí dos veces más; no me los mandaron y no fui más, no los molesto más”.


-¿Qué es lo que falta terminar?

-Falta hacer la cocina atrás, los baños, los contrapisos adentro, la instalación de gas y algunas otras cosas; la instalación de luz está, hay que pasar los cables nomás.


Claro que, aparte de la mano de obra, Amengual reconoce que se necesita dinero, cuestión que quizá retrase un poco más la culminación de obra.


-Además del costo de los alimentos, ¿cuáles son los gastos que deben afrontar para mantener abierto Caritas Alegres?

-Tenemos los sueldos de las dos cocineras y después pagamos la luz, el gas y el agua.


Aunque orgulloso por estar al frente de este emprendimiento tan noble y solidario, de hacer todo a pulmón y de saber que el día que se vaya lo hará con la frente alta, Amengual reconoce que está medio cansado, y considera que mucha más gente tendría que sumarse a colaborar: “Porque ven que es una cosa buena para los chicos pero no te dan una mano. Acá tendría que saltar alguien y decir ´no, ese comedor que ya está edificado, que se hizo con sacrificio, hay que terminarlo´”. Y agrega que el nuevo edificio podría aprovecharse para llevar adelantes otras cosas: “De lunes a viernes darle otro sentido; por ejemplo, que vaya alguien a enseñar música. Para qué lo vamos a tener cerrado; un salón de diez por treinta metros, sabés las cosas que se podrían hacer ahí adentro”. 


-¿Tienen pensado algo especial para las Fiestas?

-Todos los años para las Fiestas les hacía regalos, les comprábamos y conseguíamos cosas y les dábamos regalitos, igual que para Reyes; pero este año me parece que les vamos a dar cosas navideñas, para que coman algo distinto de todos los fines de semana, y la pasaremos con perfil bajo.


-Para finalizar podés agregar lo que quieras.

-Bueno, decir que el objetivo nuestro es tener el propio comedor y dejar este lugar de la Sociedad Española para que lo refloten o hagan lo que ellos quieran, terminar bien, no tener ningún problema. También que si alguien quiere acercarse a dar una mano, a colaborar, será bienvenido.

 

Fotos (más en la Galería): María José Cuadrado

 
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