Saludamos a todos los trabajadores de la construcción a través de tres de ellos
-¿Cuánto hace que trabajan en este rubro?
Sabino: Yo hace más de 30 años.
Jorge: Yo no tanto, antes hacia trabajos de herrería; de albañil hace poco.
Maxi: También, hace poco.
-¿Para quién están construyendo esta casa?
Sabino: Estamos trabajando en esta obra que es para mi sobrina (Mariela); trabajamos con los arquitectos Martín Arambarri y Florencia Galvagni.
-¿Cuántas personas trabajan?
Jorge: Actualmente somos cuatro.
-¿Alguna vez trabajaron con una mujer albañil?
Jorge: Yo no tuve oportunidad.
Sabino: Si. En realidad son arquitectas. Hay mujeres que trabajan en las cooperativas obreras como albañil, pero a mí no me ha tocado.
Sabino desempeña su oficio hace 30 años en la ciudad de La Plata. Ha realizado innumerables trabajos. Recuerda como el trabajo más grande una casa en el country Los Ceibos. Desde hace seis meses se encuentra en Henderson, donde tiene a su madre, hermanos y demás familiares.
-Sabino, ¿qué diferencia encontrás en la forma de trabajo en una ciudad grande, como La Plata, y nuestro pueblo?
-La diferencia es en la forma de trabajar, la construcción acá es distinta de la de allá, sobre todo en las bases. Acá usan poco hormigón y allá mucha estructura de hormigón.
En cuanto a las horas de trabajo, “nosotros trabajamos de corrido, paramos al mediodía y comemos en la misma obra”, sostiene Sabino, y agrega que “no dormimos la siesta”.
Otra diferencia que marca Sabino D’Orazio es que “en este pueblo nos conocemos todos, así que hay camaradería con todos los albañiles”.
Jorge y Maxi coinciden en que Sabino es su maestro: “Aprendemos mucho de él. Nos enseña, tiene mucha experiencia en albañilería”. afirman.
En cuanto a nombrar referentes, Maxi afirma que es su papá, desde chiquitito.
Jorge, en tanto, dice: “Me está encaminando Sabino, ya que mi fuerte era la metalúrgica, herrería”.
Sabino, por su parte, afirma que tuvo muchos: “Acá trabajé con Viñuela, Cardinale, Gardiez; después me fui a La Plata”.
Los tres dicen que cuando dejan a un lado la cal y el cemento, a la noche, despuntan el vicio de la guitarra. “Tengo muy buenos músicos. No sabrán mucho de construcción, pero con la guitarra se defienden”, remata Sabino, y ríen.
-Por último, algo que quieran agregar, saludar a alguien.
Jorge: Saludar a todos los que se dedican a este rubro, a todos los compañeros.
Sabino: Lo mismo, y especialmente a mi mamá Coca; a mi hermano Jorge; a mi mujer; a mi hija y mi yerno, que están en La Plata. A Miguel Pérez y Arturo Serniac, también platenses.
-La última para Sabino: esta casa tiene para rato, ¿qué dice la señora, que está a tantos kilómetros?
-Está contenta, re contenta; que me quede acá, nomás, a vivir, que no hay problemas (ríe).
Los muchachos de la construcción prometieron invitar a la cronista a comer un asadito cuando terminen la losa.
Hablando de asadito, como ya había informado Hendersonline, la gente del rubro celebraba hoy su día con un almuerzo en las instalaciones del complejo de Fútbol Club.
Nota y foto: María José Cuadrado