A modo de impresiones, como flores en el hormigón...
La Madre soltera
Y ahí va la madre soltera, que viuda hoy se ha quedado.
No se ha enfriado el marido y ya se le están arrimando.
Y sale el agua fresquita de la bomba y riega el patio.
Con el jabón de la ropa los tres “crío” allí lavando.
Y las vías se extendieron,
Y los hombres se marcharon,
Lo fugaz le dejó en el vientre,
La esperanza entre los nardos.
Y un manquito la llamó pa’ que viniera a cuidarlo,
Cocinarle y los remedios.
Sin querer se encariñaron.
Tráigase el nene -le dijo-, acá podrá cuidarlo,
Haga de esta su casa, me sentiré acompañado.
Y el afecto por cariño, salvo ese dolor ferroviario,
Le dio luna, le dio sol, en cada beso dado.
Y se fue cálido un día, como chiflando despacio,
Antes pidió casarse, pa’ poder dejarle el rancho
Con dos muchachitos suyos,
En el vientre
Magullándole.
.
Ella supo arriar los chicos, darles consejos santos,
Cosechar el maíz, molerlo, volver a sembrarlo.
Y le llovían las propuestas de amor, de trampa y de pago.
La dama no andaba con vueltas,
Echaba “fly” a bichos paisanos:
“Pa’ usté” una mujer hermosa, pa’ aquel una flor de cardo,
Pal cura pecaminosa,
Para el pueblo el mismo diablo”.
“Digan lo que digan, no importa,
Yo no vivo de prestao,
Y que piensen lo que quieran,
Yo los quise, lo he pagao”.
(De: Pampa Negra)
Ezequiel Sanz