24-02-2023 20:32 |
Esta vez zafó porque los ladridos y la atropellada del perro de lugar colaboraron para que los cacos huyeran por el tapial por el que habían ingresado al terreno contiguo. Se trata del taller de bobinados que Julio Odriozola tiene en avenida San Martín entre España y 1º de Mayo. El vecino comentó a Hendersonline lo sucedido y, afligido, afirmó que ya no sabe qué medidas tomar.
Hace años que el taller de bobinados de motores funciona en la dirección que señalamos, y en diferentes momentos, sobre todo últimamente, ha sido visitado por delincuentes que hicieron de las suyas. Con la cantidad de alambre de cobre sustraído en total, teniendo en cuenta lo que cuesta este elemento, Julio Odriozola se ha visto bastante perjudicado, ya que es material imprescindible para su trabajo.
Respecto de esta última vez, el vecino indicó a Hendersonline que se despertó, y levantó de inmediato, alrededor de las 2.30 horas del viernes 24 de febrero, a raíz de los fuertes e insistentes ladridos de su perro.
Con los antecedentes que mencionamos no le resultó difícil imaginar lo que estaba ocurriendo, por lo que llamó a la comisaría. Enseguida llegaron dos patrulleros con efectivos. Pero los cacos ya se habían retirado: Julio vio a través de la luz de la calle dos sombras. El can hizo su aporte para ponerlos en vereda.
Los ladrones no pudieron salirse con la suya en esta oportunidad, pero el vecino ya fue víctima tres veces de robo. Si se sustrae tanto alambre de cobre -también ha habido faltantes en obras en construcción- es porque luego hay quien lo compra, que no deja de ser cómplice de este tipo de ilícitos.