El doctor Abregu señala con precisión que a las 8.30 horas del 8 de marzo de 1982 "me llevaban a ser parte del Ejercito Argentino. Me incorporaron para hacer lo que se denominaba 'la colimba' (Corre, Limpia y Barre)". Añade: "Mis padres me acompañaron al Distrito Militar de barrio Marina del Partido de la Matanza, provincia de Buenos Aires, donde ingresé. Mirando para atras despedí a mis padres y a mi familia". Después de esta introducción, el texto en primera persona del soldado de guerra.
¡Eramos muchos chicos!. Yo tenia solo 18 años, estaba cursando mi último año de secundaria, en horario nocturno, en el Colegio Comercial Juan Bautista del Lasalle, de Ramos Mejía, Partido de la Matanza. ¡Nunca me imaginé que iba a ser un soldado clase de guerra!. En ese momento se llamaba Servicio Militar Obligatorio. Nuestro país estaba bajo el gobierno Militar, al mando como presidente, se encontraba el General Fortunato Galtieri.
Por aquellos años, sólo queria terminar mi escuela secundaria.
Lo primero que me hicieron a mí, y al resto de los chicos que estábamos en el distrito militar fue: pelarnos, es decir, raparnos la cabeza a todos los soldados, me costó reconocer a los compañeros que tenia al lado una hora antes, eso fue un momento que me impactó mucho.
Nos llevaron a hacer instrucción a la localidad de Campo de Mayo. Luego fui destinado al Batallón de Arsenales 101 de Villa Martelli. Durante la instrucción, que era supuestamente para formarnos como soldados, en solo 45 días, escuchaba a mis superiores que decían " estamos ganando!..." otros decían "estamos perdiendo!", Yo, que era jugandor de futbol, en esos años jugaba en el club Almirate Brown, creo que en la 4ta división!, pensaba que, de lo que estaban hablando, era de algun partido de la selección Argentina!!, pues ese año, 1982, se jugaba el Mundial de España, pero no...¡ESTABAMOS EN GUERRA!
De repente, y antes de terminar el tiempo de instrucción como soldados, que nos habían dicho que era de 45 días, se interrumpió!, y a los 30 días nos hicieron levantar campamento y nos llevaron al cuartel y nos acuartelaron. Recuerdo que mientras volvíamos arriba de los camiones del ejército (llamados Unimoc), por la avenida Panamericana, la gente salía a la calle a saludarnos con banderas Argentinas, yo seguía pensando que era una cuestión del mundial de fútbol, ¡jamás me imaginé que estabamos en guerra !,y ¡menos con Inglaterra!. Ya en el cuartel, el jefe del cuartel, nos hizo formar a todos y nos confirmó la noticia.: ¡¡¡ESTAMOS EN GUERRA!!!
Cuando sali en mi primer día de franco nos dieron un código, o una manera de acuartelarnos, el mismo consistía en que si me llamaban a mí, yo tenía que llamar a otro compañero y todos teniamos que volver en forma inmediata al cuartel. También recuerdo, que hacíamos simulacro de ataque de guerra porque se comentaba que los ingleses podían atacar buenos aires!. Nuestra compañía era una unidad de apoyo , estábamos para llevar armas, municiones, armamento en un avión, llamado Hércules, de color verde militar, muy grande y después regresaba al mismo lugar del que salíamos.
Hoy pienso que mi familia sufría mucho, pero toda la gente estaba feliz por lo que se había logrado como país. Yo no entendía mucho. Solo hacía caso a las órdenes que me daban mis superiores.
Dentro del Batallón fui destinado a la sala de armas. Allí, a veces, nos daban buena comida, como milanesa con puré o fideos con estofado y decían que si queriamos repetir, algunos repetian... y de repente,... ¡nos sacaban haciendo salto rana! , ¡nos hacían correr!, hasta que algunos vomitaban la comida.
Aprendí a desaramar un fusil que se llamaba FAL (fusíl automático liviano), o la denominada MAC que era una ametralladora automática. A veces caminábamos por el cuartel y nadie nos decía nada. Todo era incertidumbre. Yo no podía dormir bien, creo que ninguno de mis compañeros podiamos dormir.
Un día estabamos en la compañía comando, todos formados, preparados con el bolsón porta equipo y un FAL, porque venía a pasar revista el teniente coronel de la compañía que no se cómo se llamaba. Pasaba por el medio de la compañía y decía:- " Ud! un paso al frente!...seguía y repetía lo mismo:- "Ud!, un paso al frente!". Pasó por al lado mío y le dijo a un compañero que estaba junto a mí:- "Ud!, un paso al frente!". Con el tiempo me enteré que todos los elegidos por él se iban para las Islas Malvinas a pelear en forma directa porque faltaban soldados, hoy creo que tuve un Dios aparte, porque sino, no podría estar escribiendo todo esto. Con el tiempo compreendí que si la guerra seguía, seguro que todos los que estábamos en esa compañía íbamos a la guerra. Al compañero que habían elegido y que dormía al lado de mi cama, no lo vi más, nunca supe si volvió o no. Pasó el tiempo, terminó la guerra, nos rendimos, muchos soldados Argentinos e Ingleses murieron.
Al tiempo hubo una baja de honor por ser clase de guerra, que se hacía por sorteo, había una fila larga y todos los sodados metíamos una mano en una bolsa y sacaban un nombre y ese que salía se iba de baja. Uno de mis compañeros sacó mi nombre y me fui de baja.
Siempre busqué a mi compañero de carpa donde dormíamos en la instrucción, se llama Marcelo Costa. Nunca lo encontré. Una vez que me fui de baja, volví al colegio secundario, terminé. Ingresé a la Universidad Nacional de Buenos Aires, Facultad de Derecho. Me casé, tuve dos hijos hermosos, ingresé a trabajar de cafetero a la Comisión Nacional de Energia Atómica trabajé 8 años, lugar donde trabajaba mi padre. En 1992 ingreso al Poder Judicial de la Provincia de Buenos aires, este año cumplo 30 años de trayectoria. en 1996 me recibo de abogado. Muy poco les conté a mis hijos de esto. Y salí de baja de la colimba y me puse a estudiar, a formar mi familia, a tener un futuro como borrando lo vivido. Jamás fui a un centro de veteranos de guerra, Todos estos años vi cómo mis compañeros tenían que pedir limosna para vivir, subsidios, un sueldo , etc muchos se suicidaron y otros no sé que fue de su vida. Quizás por eso me encerré en mí no hablé más de esto y me dediqué a estudiar, trabajar, formar una familia y criar a mis hijos...En el año 2018, me caso por segunda vez.
Gracias a mi mujer Ainoa, este año fui de vacaciones y pasé por Comodoro Rivadavia, pasamos por la IX Brigada Aérea de Comodoro Rivadavia, bajé a conocer donde el avión Hércules que salía desde Buenos Aires traía las armas que cargábamos. No aguantá tanta emoción y me puse a llorar como un niño!. No sé qué me pasó..., quizás fue que me recibieron en la guarda del cuartel unos soldados que estaban haciendo guardia, y cuando comencé a contar mi historia, me largué a llorar mucho y con mucha angustia como NUNCA lo hice. Cuando me fui, los soldados que estaban ahí, se sacaron una foto conmigo.
Hoy, en el cuartel donde yo estaba, está construido Tecnópolis., que es un espacio cultural del Gobierno. Cada vez que paso por ahí me trae muchos recuerdos. Hasta acá puedo contar lo que viví en ésa época donde nuestro País estaba en guerra, lo demás me lo guardo para mí, creo que va a morir conmigo. Yo escribo esto porque necesito contarlo. Necesito que mi nieto que hoy tiene casi dos años, sepa qué hizo su abuelo en la guerra de las Malvinas. Me hace bien largar todo lo que tengo adentro. A veces pienso qué hubiese pasado si el jefe de la compañía me apuntaba a mí y me decía:- "Ud!, un paso al frente!". No les puedo mentir, mientras escribo esto, se me cae alguna lágrima y me transpiran mis manos, esas manos que alguna vez tuvo un fusil para defender a nuestro País.
Después de 40 años, solo me quedan fotos que guardaron mis padres y mi deseo es conseguir un "certificado del ejército de haber sido soldado en esa época". también, algún día, poder "viajar para conocer nuestras Islas Malvinas".
Gracias a todos los que se detuvieron a leer esto. Y no se olviden "las Malvinas fueron, son y serán ARGENTINAS. ¡¡VIVA LA PATRIA!!.-"
Rómulo Rubén Abregu. Clase 1963
Soldado del Batallón de Arsenales 101
Villa Martelli Pcia de Buenos Aires
Argentina.-