A modo de impresiones, como flores en el hormigón...
Alfonsina reducida
Es más grande que el de Recoleta -dije-.
Más grande y más pobre -acotó-.
Y rosas, claveles, calas.
Madres sentadas al costado de las tumbas, acomodando las flores.
Niños corriendo alrededor por el verde;
hilera tras hilera, las cruces.
Y haciéndoles compañía, gentes,
con mate, con silencios breves,
con ojos cerrados y el sol
de la tarde anestesiándoles
la vida un momento, detenida allí, en la frente.
- Preguntemos ahí.
-No, eso es un entierro.
Y la ciudad que es un cementerio
de calles y bóvedas,
y diagonales.
-Decile que te manda Luis -nos dice el señor canoso,
con voz de pájaro tragando tierra-.
Segunda esquina a la derecha está el panteón de los actores, pero no te van a dejar pasar.
-Si quiero ir a la tumba de Minguito a dejarle flores, ¿no puedo?
-Es un hijo de puta, te va a pedir que le traigas una orden de la Asociación Argentina de Actores
autorizada por un familiar, pero andá,
decí que te manda Luis.
Miramos a través de la ventana. Se lee:
“Por prevención del dengue se dispuso
no depositar agua en los floreros”.
Aparece el tipo.
-No, no está Altavista acá
-¿Sandrini?
-Tampoco, lo llevaron.
-¿Y Gilda?
- Gilda sí, la tenés allá, al final… subiendo la escalera.
Papo estaba acá, lo llevaron a La Paternal,
le hicieron un monumento ahí
-¿Y Gardel?
-¿Gardel sabés dónde esta?
Te volvés dos cuadras y le das derecho, te lo chocas.
-¿Cafrune?
-Cafrune no, debe de estar en su provincia;
como en Santa Fe Mattioli.
Mientras anoto ella fue y vino
de lo Gilda, no me soporta así quieto.
Y se va con Gardel. ¿Pero Gardel no está en Colombia?
Eso, el tipo no lo sabe con exactitud
(suena el celular)
-¿Dónde estás? –pregunta-
-Siguiendo la calle hacia el final –contesto-
Parece que llegó, pero no ve el monumento, ni nada…
-Preguntá bien -le digo-,
preguntale a alguien que esté vivo,
Hace una exclamación, pierde la paciencia, dice que no me ve venir.
-No me ves venir porque no te das vuelta.
Las combis pasean a los visitantes por
donde deseen dejar sus flores, pero
ellos tampoco saben de Minguito.
-Juan Carlos Altavista nunca estuvo en Chacarita
-me dicen-
Sin embargo, guardo el recuerdo de haber leído de chico en el diario que sus restos descansarían acá…
donde hay algo de muchos.
Y Pichuco, Pugliese, Alfonsina devuelta del mar,
reducida a un nicho de piedra, triste y pequeñísimo.
La saludo. La saludo una y otra vez antes de irme.
Alfonsina reducida a un nicho de piedra triste.
Y yo sin saber dónde estuvo Minguito esta tarde.
Ezequiel Sanz