31-07-2010 01:28 |
En los comentarios sobre el periodismo lugareño hoy me referiré a “La Acción”, órgano informativo que ha sido el más importante, tanto por los muchos años de circulación como por los testimonios de nuestra historia, a través de los distintos anuarios que publicó
Fundado el 12 de octubre de 1925 por la señora Carmen Santamaría, viuda de Magín Más, bajo la dirección de Enrique Puga, este medio era realizado íntegramente en la localidad, en talleres gráficos de la imprenta El Catalán, de la misma propietaria, lo que sin dudas es digno de destacar, dado los medios técnicos de entonces, que exigían un gran esfuerzo para su diagramación, compaginación e impresión.
Luego asumió su dirección el señor Agustín Eduardo Solís, cargo que a partir de marzo de 1931, y hasta su desaparición, pasó a desempeñar quien era el redactor: Ramón Domingo Más.
A través de los años publicó más de dos mil trescientos números, cantidad importante para un periódico del interior, y también nueve ediciones extraordinarias, que resultan la principal fuente de información de nuestra historia local.
Dedicaba sus páginas a la actividad social y política, valiéndole esto la clausura una docena de veces por parte de algunos funcionarios a los que les molestaba su prédica. A pesar de todo continuó adelante, con la colaboración de sus hermanos: Libertad, Armonía, Sol, Floreal y Paz Más.
Fue un constante propulsor y defensor de nuestra autonomía municipal, como también registró todos los acontecimientos importantes ocurridos en nuestra ciudad hasta 1973, cuando anotamos su última aparición, no obstante algunos intentos posteriores para reflotarlo, pero que no tuvieron continuidad como para ser tenidos en cuenta.
Actualmente una calle de nuestra ciudad lleva el nombre “La Acción”, y la sala de prensa municipal se denomina “Ramón Domingo Más”, en homenajes a este órgano informativo, por todo lo que luchó durante casi cincuenta años, y a quien fue su director, por los datos invalorables que nos dejó, cumpliendo con un escrito visionario que él mismo realizó, en 1937, en el que expresaba “ antecedentes que puedan servir de orientación al lector y al historiador futuro sobre los orígenes, la fundación y el desarrollo de nuestro pueblo en sus más variadas fases”.
Hoy, en 2010, podemos decir que Don Ramón no se equivocó y cumplió, tal vez más allá de lo que imaginaba, con su cometido.
Por JOL