Ambas desempeñan sus tareas en la escuela Nº 1. Sandra lo hace como portera desde un año y tres meses. Antes, desde 2006 trabajó en el Centro Educativo Complementario. Norma empezó como maestra en 1990, en la escuela 1, establecimiento en el que está de manera ininterrumpida desde hace doce años.
-Norma, ¿qué grados tuviste a cargo? Si tuvieras que elegir uno de todos, ¿cuál sería?
-Di clases en el secundario, en adultos, en escuelas rurales. Si bien estoy bien donde estoy actualmente, en el primer ciclo, elegiría el segundo ciclo.
-¿Qué es lo que más les gusta de su trabajo?
Norma: Todo, yo vengo a la escuela y me olvido del resto.
Sandra: El hecho de estar en contacto con los chicos, prepararles la merienda.
Norma De Lío responde con un sí rotundo cuando se le pregunta si volvería a elegir esta profesión, y agrega que si hubiese podido habría sido orientadora vocacional, porque le gustaba mucho.
-¿En qué aspectos pueden marcar alguna notoria diferencia con los alumnos de la época en que empezaron y los de hoy? Por ejemplo, en la conducta.
Norma: En conducta, en el trato cotidiano hacia el docente, en la llegada que tenés con ellos y a la inversa, la relación es diferente.
Sandra: Ahora los tienen más confianza.
-¿Y con los padres de antes y ahora? Por ejemplo, ¿están más involucrados con el aprendizaje de sus hijos, menos?
Norma: Cada familia es diferente, es relativo; ahora trabajan los dos, y eso influye en la relación con los chicos.
-Mencionen un momento muy grato que hayan vivido en sus trabajos y otro no tanto.
Norma: No sería no grato, sí un momento de mucho susto, cuando una vez se escondió un chico en otro salón; lo salimos a buscar, no aparecía... Y gratos, por suerte, son muchos: el compartir, reencontrarse con alumnos que ahora traen a sus hijos o son docentes de la escuela. Recuerdo mucho un viaje a Tandil que hicimos con un grupo, lo pasamos muy lindo.
Sandra: No, grato no tengo, sólo algunos percances.
-¿Y alguna anécdota?
Norma: Muchas. Una que recuerdo ahora: una vez, en un sexto grado, vino un nene con su perro, lo sentó en el banco con él porque decía que si él aprendía su perro también; el perro se escapó, tuvimos que correrlo… Ese alumno hoy es un muchacho grande que trae a sus hijos a la escuela.
Sandra: En el Centro Complementario cociné una vez polenta para muchos, le erré en la cantidad y me quedó tipo sopa… Tuve que improvisar, le agregué más cantidad y zafamos.
Por último, Sandra y Norma felicitan a todo el personal docente y auxiliar de la escuela 1, y Norma agrega que su deseo es ser puente para que la criatura que de hoy sea un ciudadano el día de mañana.
Las porteras se reunieron el viernes por la noche en La Fonda para celebrar su día. Las maestras hicieron lo propio en la escuela 1, con una cena show en la que participaron alrededor de 120 personas.
En la foto: Susana Hernández, Sandra Luques, Adriana Alfonso, Norma De Lio, Analia Mansilla y Verónica Gago.
Nota y foto: María José Cuadrado