Ocasión de baile en otro pueblo. Circunstancia propicia para que los inquietos tengan ganas, además de divertirse en la tertulia, para hacer algunas otras cosillas que pueden dejar huellas y pasar a la historia como para que, muchos años después, las rescatemos por ejemplo en este anecdotario.
La semana pasada dimos cuenta de lo que pasó con un sulky en la estación de Lavalle justamente en una noche de baile. Ahora el marco es similar, pero varios años después de aquello y en la vecina Mones Cazón.
Uno de los hermanos Mateos parece que no se conformaba con dar unas vueltitas por el coqueto pueblo, sino que probó ya en la noche cerrada con darse un paseo por la plaza, pero no a pie. No, de ninguna manera. El debía hacerlo en auto.
Y así encaró con su flamante vehículo por la vereda de la plaza y se dio un vueltón. No había terminado el recorrido cuando un despavorido policía se le interpuso y lo hizo detener. Documentos de rigor, reto y la consiguiente multa.
“¿Cuánto es?”, preguntó el infranctor. El agente dio el monto y de inmediato recibió el doble de dinero. "Me dio de más", dijo el policía.
A lo que el conductor respondió: “No, está bien, le doy el doble porque me voy a dar otra vueltita por la plaza; ta´ luego". Y arrancó de nuevo.