A modo de impresiones, como flores en el hormigón...
Mucho Yang
Chica de Burger hace elegir al niñito,
Entre los gustos que hay,
O el mixto.
Está con su abuela y duda,
Sin saber qué pedir, sus ojos,
Lo quieren todo, elige el mixto.
Me llama la atención su saco,
De lana azul con botones,
Con grandes botones azules,
Salidos de un viejo ropero,
Tejido por su madre o su abuela.
Y el tiempo aquí me trae,
Otros botones, otros sacos azules,
Tenia que usarlos en invierno,
“La lana no abriga, pica,
Sáquenmela”.
Uno entraba a una casa,
Con su pesado saco o pulóver de lana,
Y la temperatura te abrazaba,
Con calor de salamandra,
Estufa a kerosén o gas,
Que por cierto son
Tres diferentes calores y
Nadie entendía,
Que no sufría en mí el frío,
Que no necesitaba la lana encima,
Rozándome el cuello, los puños, el pecho,
La espalda mojada y detrás
Señoras punzando
Haciéndome girar en círculos,
Comentando los puntos, admirando la técnica,
Y estudiando
En ciudades más húmedas,
O llegando a algún salón ya como Profe,
Se hacían acotaciones como:
Qué desabrigado este chico,
“Pero yo no sufro el frío,
Con cualquier prendita encima,
Caminando, no lo siento,
Donde crecí, el frío parte la piel,
La mañana se hace escarcha, y como dijo el “Chori Cena”
Parece un puñado de azúcar echado sobre el pasto,
Y las flores,
Que se abren un día,
Al siguiente fueron nada.
Mucho Yang dijo una,
Tenés que compensar con el Ying,
Es aire, agua, viento, la humedad,
Todo lo que te falta,
Se compensa con lo que te sobra,
Es armonía, equilibrio.
Hace Reiki otra,
Los chacras son puntos de energías,
Los tuyos están preparados, sentí,
El primer nivel enseña a trabajarlos,
El segundo realizarlo a otros, son cuatro,
¿Eso da plata? Pregunté.
El Reiki no se cobra, Eze.
Pero de algo hay que vivir,
Yo no doy sin recibir, risas,
Y aquí,
Llegando mi sentido turno,
De hamburguesa triste con aros de cebolla, pienso,
Veinte años no es nada,
Para madres y abuelas,
Y sacos de lanas azules.
Ezequiel Sanz