14-06-2018 12:21 |
Llegó al mundo hace ocho años, por parto prematuro, con bajo peso; a raíz de tener las defensas bajas contrajo citomegalovirus, en la sala de neonatología, en Junín. Esto le trajo como consecuencia una hipoacusia profunda bilateral, detectada cuando tenía tres años. Desde entonces, Rocío Barandalla y Elías Barranou hicieron todo lo posible, y más, para lograr lo que hace pocas horas se concretó, que su hijo pudiera comenzar a escuchar. La mamá de Jeremías contó a Hendersonline un resumen de esta historia de vida. Lo compartimos
En la foto, Jeremías junto a Rocío, Elías y Tomás,
su hermanito
Como consecuencia del citomegalovirus contraído en la sala de neonatología de Junín, Jeremías Barandalla estuvo internado, primero, en esta localidad. Luego fue atendido en el prestigioso Hospital de Niños “Sor María Ludovica”, de La Plata, donde también estuvo internado, una semana.
A su vez, comenzaron a realizarle varios estudios. En uno de ellos, una resonancia magnética, se percibe que aquel virus había dejado secuelas en Jeremías, las cuales podrían llegar a afectarle distintos órganos, entre ellos, el sentido auditivo.
Efectivamente, cerca de los tres años de edad, al niño se le detecta que no escuchaba. Usó un tiempo un audífono, pero no era la solución.
“Lo tuvo un tiempo, pero nunca le dio resultado. Era un chico con un chiche en el oído, pero no le significaba nada; lo tenía por tener, prácticamente, porque no escuchaba nada, ni siquiera con el volumen más alto”, explica Rocío.
Así que cuando un compañerito de jardín se lo rompió, no hubo que lamentar demasiado.
Lo que permitiría a Jeremías empezar a percibir sonidos iba a ser un implante coclear, que resultó nada fácil lograr a Rocío y Elías. Se encontraron con muchos obstáculos a sortear en el camino, principalmente la negativa a cubrir los costos por parte de OSPRERA. La pareja finalmente pudo torcer el brazo de la Obra Social de los Trabajadores Rurales y Estibadores de la República Argentina, cartas documento mediante, claro.
Rocío Barandalla cuenta a Hendersonline que el 23 de abril, dos días antes del cumpleaños número ocho de Jeremías, les avisan que el implante coclear había llegado.
La colocación de la parte interna del dispositivo se hizo en el Instituto Superior de Otorrinolaringología (ISO) Dr. Vicente Guillermo Diamante, ubicado en la calle Pasteur del barrio porteño Once. La operación se llevó a cabo el 15 de mayo.
Después de la intervención, mamá y papá viajaron junto a Jeremías al centro de salud dos veces por semana para control.
Pero esa primera parte no le posibilitaba al niño escuchar. Para eso era menester una segunda etapa, para la que había que esperar, aproximadamente, un mes.
Así fue que el 12 de junio, el martes de esta semana, a Jeremías le colocaron, en el mismo instituto, la parte exterior del implante coclear.
Ahí sí, a través de distintos programas que tiene el implante, comenzaron a transmitirle sonidos y el pequeño empezó a escuchar. Por el momento puede tolerar algunos sonidos.
El mes que viene, la familia tiene que viajar nuevamente al ISO, para control y calibración. Además, Jeremías debe comenzar a realizar una rehabilitación extensa, con varios profesionales, como fonoaudióloga, maestra de sordomudos, psicopedagoga y acompañante terapéutico. Además de prolongada, esta etapa es costosa, de modo que la obra social, quizá a su pesar, deberá costear.
Queda un largo camino por recorrer, por supuesto, pero el transitado hasta aquí ha sido muy importante, quizá el más, ya que Jeremías, por primera vez, ha podido escuchar. Nada más y nada menos.
Como señalamos al principio, ese camino no fue fácil para Rocío y Elías. Pero no bajaron los brazos y siguieron adelante. Gracias a todo ese esfuerzo, y a la solidaridad de muchos vecinos, pudieron seguir adelante y regresar a Henderson desde Capital Federal, en la madrugada del jueves 14 de junio, plenos de alegría.
Por último, Rocío Barandalla aprovecha para “agradecer a toda la gente que nos ayudó, que colaboró con la rifa, y a las familias Arambarri y Ginestet, que estuvieron permanentemente durante dos años ocupándose de numerosos trámites”.