17-07-2010 03:30 |
El profesor de Educación Física Maximiliano Loza también se sumó a Hendersonline. Nos va a acompañar todas las semanas con una columna que tenga que ver con el deporte en general y sus distintas aristas en particular. Hoy: los padres y el deporte
Durante más de veinte años, primero como idóneo y luego como profesor de Educación Física, he transitado esta profesión, que desde los 14 años sabía que iba a ser la pasión de mi vida (probablemente la descubrí ayudando a mi profesor de tenis, Luis Martín, o escuchando de boca de mis padres o conocidos sobre las enseñanzas de Manuel Soler, a los que siempre admiré y admiro profundamente; creo que fueron de los profesores que más me enseñaron, desde lo deportivo y lo humano). He pasado por muchos deportes, he acumulado innumerables momentos de alegría y también muchos de tristeza. He pasado por diversas experiencias, si se quiere de todo tipo. He leído libros de los relacionados con mi profesión y también de los que hacen bien al alma. Y he pensado muchas veces también en la necesidad de plasmar en papel las ideas. Por eso agradezco a este emprendimiento por esta posibilidad, y quedo a entera disposición de quienes se detengan a leer mis columnas, para debatir ideas y formas. Desde ya, muchas gracias y un afectuoso saludo.
Muchas veces he vivido situaciones incómodas ante algún padre o madre debido a una circunstancia de juego puntual, a un resultado, un grito, un gesto o una decisión tomada en pos de un mejor resultado que no cumple ese objetivo. Sin caer en el facilismo de un padre que grita "es un deportista frustrado", o alguna otra que he escuchado en este trayecto de profesor, a partir de esto considero interesante reflexionar respecto de algunos puntos:
- Sobre si los mayores sabemos y entendemos que una persona de corta edad se encuentra en pleno proceso de aprendizaje; que todo lo que reciba de su entorno, gestos, palabras, indicaciones tácticas o técnicas debería ser lo más real y adecuado posible según el momento evolutivo en el que se encuentre.
- Que en edades tempranas es muy saludable que los chicos puedan elegir qué deportes hacer, cómo hacerlo y con quién hacerlo, sin importar el color de la camiseta.
- Que en todo deporte se desarrollan vínculos y procesos de sociabilización muy importantes para su vida futura.
- Que a partir de el entrenamiento planificado se logran resultados muy importantes y beneficiosos desde el punto de vista de la salud.
- Que a partir del respeto a compañeros, rivales y reglas se desarrollan actitudes y normas de trato respetuoso hacia los otros.
- Que de cada 1.000 chicos que practican un deporte, solamente uno tiene la posibilidad de llegar a ser un deportista exitoso.
- Que cada grito o gesto del padre le provoca una gran situación de vergüenza ante sus compañeros, que le impide el desarrollo de un pensamiento libre y crítico (muy importante para su futuro), dado que el que opina es el padre.
- Que los profesores de Educación Física somos profesionales como cualquier otro, y merecemos ser respetados en nuestro ámbito, aunque éste sea al aire libre y no dentro de cuatro paredes.
La lista, por supuesto, podría continuar. Así que invito a los padres a que cuando vayan a ver a sus hijos jugar, practicar o competir un deporte, se lleven el equipo de mate, una silla, y disfruten de la posibilidad de verlos en un ámbito de competencia sana y en libertad, y que una vez finalizada la actividad se acerquen a charlar con el profesor o los profesores cualquier inquietud que tengan.
"Ningún régimen, por totalitario que sea, logrará impedir que por sus grietas y resquicios respiren los pulmones del sueño y el deseo" Juan Gelman