21-11-2017 09:23 |
El 21 de noviembre se celebra en Argentina el Día de la enfermera. Con motivo de ello, cada año Hendersonline saluda a todas las personas que ejercen esta profesión, en especial a quienes desarrollan su labor en nuestro pueblo. Y lo hace a través de un diálogo con una de ellas. En esta oportunidad se trata de Beatriz "Pelusa" Nievas, quien comenzó con la actividad hace 33 años, 28 de los cuales los lleva al frente de la salita Eva Perón.
Foto: Flabia Colamarino
Beatriz cuenta en el inicio de la charla con Hendersonline que descubrió su vocación "observando a mi hermana, que desde muy joven fue enfermera en la clínica San Luis y en el hospital".
Sus comienzos en la profesión fueron en 1984, en la mencionada clínica ubicada en diagonal Hipólito Yrigoyen, donde estuvo cinco años.
"Empecé como enfermera empírica, o sea, con las prácticas, con la ayuda de Nélida González, que era jefa de enfermería de la clinica", explica la enfermera a través de la cual Hendersonline saluda a todas en su día. "Después se dictó el curso de enfermera auxiliar en el hospital y yo lo realicé", agrega.
En el nosocomio municipal estuvo "algunos meses". Transcurría 1989, año en llegó al lugar donde aún permanece: el Centro de Atención Primaria (CAP), o salita, Eva Perón.
Consultada acerca de qué diferencias puede marcar entre ser enfermera en el hospital y serlo en la salita, responde: "Es muy notoria la diferencia. En el hospital se ve al paciente internado, y el trabajo de enfermería es brindarle bienestar y confort durante su internación. En cambio, en el CAP se ve al paciente en todos los aspectos de la vida, y la labor de enfermería consiste en promoción y prevención de la salud, realizando controles en niños sanos, vacunación, controles en embarazos, planificación familiar, fomentar la lactancia, anticoncepción en las adolescentes, cuidado de adultos y adultos mayores; en toda las edades de los individuos sanos o enfermos".
Sobre sus estudios como enfermera comenta que terminó la secundaria con buen promedio y "el Concejo Deliberante me premia con una beca para que la usara cuando yo quisiera".
Así fue que "en el 2002 sale en 9 de Julio el curso de enfermería universitaria, y el doc Roteta, entonces director de Salud, me dice: 'Yo te tengo que mandar'. Y fuimos a hacer el curso Mirta Monteagudo, Diamela Cuz, Fabiana Cuadrado y yo. Me recibí como enfermera universitaria en el 2005".
-¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo?
-En enfermería me gusta todo en atención primaria; orientar a la gente para que se cuide, porque si bien uno puede hacer la medicación y decirle cómo tomarla el cuodado para el paciente diabético,hipertensos para los bebés,todo eso es lo q me lleva llegar a la gente
-¿Y hay algo que no te guste o te guste menos?
-No hay nada que no me guste, pero sí me pone mal cuando viene una persona a buscar medicación que uno sabe que no la puede comprar y no la tiene para dársela. Y otra cosa que me pone mal es en el invierno, cuando vienen las mamás a buscar la leche y, por cosa de organización o del ministerio, por ahí no mandan leche y no se les puede entregar; y si la gente viene a buscar la leche es porque la necesita".
-¿Un momento divertido que recuerdes por encima de los demás?
-Todos los momentos; todos los días son divertidos, alegres. Uno de los de hoy es confundir los nombres y los apellidos, y terminamos riéndonos. Siempre viene la gente con buena onda.
Agrega que un momento alegre en particular "fue cuando me festejaron los 25 años, o sea, festejaron los 25 años de la sala; fue un presente para mí, unas palabras muy lindas de agradecimiento. La gente fue muy emotiva. Y haber decorado la sala junto con mi nieta, que estaba; la sala se inauguró en febrero. El momento grato fue todo eso, la gente que vino, gente de distintas generaciones".
-En contrapartida, ¿un momento triste?
-Momentos tristes son las pérdidas, de pacientes, médicos. Un momento triste fue la pérdida de Osvaldito Arpigiani, porque esto fue fomentado, creado todo bajo el mandato de él; entonces fue muy triste para mí. También la pérdida de mis padres, mis hermanos. Toda la gente colaboró con esa tristeza que uno va pasando, que es normal en cada ser humano. Y otro momento muy triste fue cuando decide no trabajar más el doc Roteta, que fue muy bueno conmigo. Eso fue muy triste para mí".
-¿Y una anécdota?
-Anécdotas son muchas, todas mías. Por ejemplo: una vez vengo apurada a trabajar y entro toda coqueta, toda arreglada. Empezó a llegar la gente, salgo y la atiendo. Llega un paciente y me dice: "Beatriz, ¿Viste cómo viniste hoy?". Yo lo miro y le digo: "¿Qué tengo?". Me miro los pies y tenia dos zapatos de la misma marca pero de cada color... Eso fue genial; yo no había notado la diferencia y terminé el día trabajando con zapatos de distinto color.
En cuanto a médicos que recuerda, son varios: "Recuerdo a todos en la sala: al doc Vido; al doc Rojas; al doc Satulovsky; la doc Barragán; el doc Kreiker como director; al doc Salvador; y, mi gran guía, que fue el doc Roteta".
Beatriz Nievas aprovecha esta nota para saludar "a todas mis compañeras, porque todas fueron muy buenas conmigo y seguimos una relación re linda. Con las enfermeras jubiladas y con las que están en actividad. A pesar de que trabajo sola acá, siempre fui integrada pro las chicas".
Agrega que "con las enfermeras de la clínica San Luis nos juntamos una vez por mes para recordar nuestras cosas. Nos reímos y la pasamos re lindo".
Por último, ante la consulta de si se junta todos los años a festejar el Día de la enfermera, Beatriz afirma que "sí, me junto todos los años; siempre fui invitada por todos". Y este 21 de noviembre no es la excepción.