16-03-2017 19:04 |
Así como lo tienen maestros, médicos, abogados, enfermeros, camioneros, panaderos y tantos otros oficios y profesiones, el calendario también reserva un día para los funebreros. La fecha es el 17 de marzo. Con motivo de ello, Hendersonline dialogó con Fernando Micheli, para saludarlo y conocer un poco acerca de su trabajo. Compartimos la nota, que incluye una anécdota al final
"Encargado de empresa de servicio de sepelios y afines", define a su tarea el entrevistado, que comenzó en la actividad más de un cuarto de siglo atrás. "El 22 de marzo va a hacer 26 años del primer servicio", afirma con precisión Fernando Micheli a Hendersonline en la mañana del jueves 16 en su oficina de la casa velatoria ubicada en Falucho y 9 de Julio..
-¿Dónde y cómo comenzaste a desempeñar este trabajo?
-Empecé en cochería San Andrés, en el año 1991, haciendo tareas de mantenimiento. El 22 de marzo de 1991 falleció una persona y me dijeron si quería trabajar en el servicio, dije que sí y así empecé.
-¿Qué tareas empezaste haciendo?
-Empecé limpiando ataúdes, lavando la ambulancia, sirviendo café; también arranqué desde el primer momento con la parte administrativa.
-¿Trabajaste en otras localidades?
-Sí. En el año '92 trabajé en dos cocherías en Quilmes y una en Villa Elisa. Después volví y seguí en cochería San Andrés.
A partir de marzo de 2010, Fernando cumple su labor como empleado de la Cooperativa de Agua Potable y Otros Servicios Públicos de Henderson Ltda.
-¿Qué tareas requiere un servicio fúnebre completo, de principio a fin?
-Como primera medida, recibir a los familiares que vienen a solicitar el servicio, a quienes se les pide la documentación de la persona fallecida. Luego se conversa sobre las distintas clases de servicio que se ofrecen, donde también se habla, entre otras cosas, del oficio religioso, la hora de sepelio y si se va a realizar o no velatorio.
El siguiente paso es retirar el cuerpo del lugar de fallecimiento, conducirlo hasta la casa velatoria y prepararlo para realizar el velatorio. Una vez instalado el cuerpo en la capilla ardiente se avisa a los familiares que ya está abierta la sala. Pasadas las horas de velatorio acordadas con los familiares se los llama para darle el último adiós a su ser querido y luego se procede al cierre del ataud. A continuación se hace el traslado al cementerio, con un paso previo por alguna de las iglesias en caso de haber sido esto convenido con anterioridad.
-¿Hiciste algún curso de perfeccionamiento para tu trabajo
- Sí. Hice uno en Olavarría en abril de 2013, que duró dos días y fue dictado por el profesor Ricardo Péculo. Los temas tratados fueron: tanatopraxia, tanatoestética y exequial ceremonial.
-Después de tantos años de trabajar en el rubro, ¿estás como inmunizado frente a las situaciones que se dan en los servicios o hubo veces en que has llegado a quebrarte por alguna circunstancia especial?
-Al conocernos todos en el pueblo, ha habido circunstancias especiales en las que me he conmovido.
Si bien el suyo es un trabajo muy particular, suponíamos que seguramente habrá sido testigo de momentos que, a pesar de que el contexto no haya sido el ideal para que aflorara la risa, han tenido un costado gracioso, como ocurre en cualquier otra labor. Así que, para despedirnos, preguntamos a Fernando si recordaba alguna anécdota en tal sentido. Recordó varias, entre ellas una desopilante, pero nos pidió que publicáramos la siguiente:
"En una oportunidad, trabajando en Villa Elisa, tuvimos que ir a retirar un cuerpo a la morgue judicial de La Plata. El morguero que nos atendió en la entrada nos dijo que el fallecido que debíamos retirar era el de la puerta número 5. Fuimos e hicimos eso. Resulta que a la salida, otro empleado de la morgue nos entregó el certificado y nos dijo: 'Ustedes retiraron en la puerta 7, ¿verdad?'. Le respondimos que no, que habíamos retirado en la puerta 5. A lo que nos contestó: 'No, en la puerta 5. Vuélvanse porque llevan un fallecido equivocado'. Casi le presentamos a los familiares otro fallecido...".