04-08-2016 01:00 |
Señala con precisión qué día empezó en el rubro. Cuenta que siempre trabajó en la misma panadería; primero, por mucho tiempo, como empleado, y después, como dueño. Además, entre otras cosas, revela la clase de pan que más se vende y cuál la factura que tiene más salida. Hendersonline dialogó con Oscar Valenzuela para esta nota de color que compartimos por el Día del panadero, que se celebra en Argentina este jueves, 4 de agosto
Oscar Valenzuela (a la izquierda en la foto grupal) cuenta a Hendersonline que comenzó a dar los primeros pasos en la industria panaderil el 10 de mayo de 1980, en panadería Avenida, ubicada en avenida San Martín entre 9 de Julio y Florida.
Más allá de alguna que otra “changa sin importancia”, desde aquel lejano principio de década, Oscar trabajó de forma ininterrumpida en la misma actividad, y en el mismo lugar, que, aunque conserve el nombre, hace cuatro años dejó de ser “la panadería de Everwein” para pasar a ser “la panadería de Valenzuela”. Cuando arrancó afirma que lo hizo limpiando latas. Con el transcurso del tiempo fue aprendiendo el oficio, hasta llegar a ser ayudante de maestro panadero y, después, panadero.
La jornada laboral arranca a las 4.30 cada día. Para “El Pollo”, como se conoce también a Valenzuela, el horario es lo más sacrificado de su actividad. El proceso de elaboración del pan consiste en amasar la harina seca, dejarla en reposo unas horas y luego cocinarla.
El plantel de la Avenida está integrado, además del capitán, por siete jugadores de primera: Omar, José, Iván, Jorgito, Graciela, Olga y Alejandra.
Consultado acerca de cuál es la clase de pan que más se vende, Oscar menciona a “las flautitas”. En tanto que las facturas que más lleva la gente son “los caminitos de pastelera y membrillo y las cuadraditas de dulce de leche”.
En cuanto al promedio de kilos de pan que se venden por día, el protagonista de esta nota con Hendersonline responde que son unos 80 kilogramos; y respecto de si en los últimos meses ese promedio se mantuvo, aumentó o bajó, se inclina por la última opción.
Invitado a recordar alguna anécdota vivida en el trabajo, indica que “hay muchas”, pero sintetiza “llegar a la madrugada y olvidarme la levadura o la sal”.
Con respecto a la relación con los demás colegas asegura que es buena, aunque para celebrar su día “antes nos juntábamos, pero ya ahora no”.
Por último le preguntamos qué significan para él Fernando Everwein y su esposa, Norma, quienes estuvieron por años al frente de la panadería Avenida, Oscar Valenzuela no duda en afirmar que “son mis segundos padres”. Y a los hijos del matrimonio, Adrián y Fernanda, los define como “hermanos postizos”.
Fotos: Flabia Colamarino