11-06-2016 16:52 |
En la carta de lectores cuyo texto se transcribe a continuación, Roberto Diez Ormaechea relata episodios de inseguridad y violencia de los que fue víctima cuando vivía en la ciudad de Buenos Aires y cuenta acciones relacionadas con la inseguridad en Henderson, donde, junto a su famiia, está radicado nuevamente.
SENSACION DE INSEGURIDAD EN MI PUEBLO…
Yo vivía en Buenos Aires, disfrutando de buenos trabajos y las luces de esa enorme ciudad. La verdad que en ese momento el tema de la seguridad no me parecía tan dramático. El gobierno de entonces decía que en realidad no aumentaba la inseguridad sino la sensación de inseguridad, por culpa de los medios de comunicación…
Pero un día, tres tipos me asaltaron a punta de revólver en la autopista (todavía recuerdo los caños apuntándome y los gritos ¡¡Te quemo… HDP...te quemo!!!) y empecé a ver las cosas de otra manera. Unos años después, dos tipos se metieron en mi departamento a punta de pistola, me golpearon, nos ataron de pies y manos a mi esposa y a mí, y nos robaron los ahorros.- Cambiamos de casa, en un barrio más seguro, me volvieron a intentar asaltar al cruzar las vías del ferro carril…
Pero lo más grave de esos hechos, fue que en ninguno de los casos, las autoridades policiales identificaron a los delincuentes mucho menos los encontraron… ni se preocuparon por hacerlo… Entonces sentí que la sensación de inseguridad no solo te la dan los hechos delictivos sufridos, sino sobre todo, que las autoridades que no hagan nada por defenderte o protegerte, porque pensás que a vos o tu familia le puede ocurrir nuevamente, en cualquier momento, y esa sensación te persigue a todos lados, cada vez que salís de tu casa...
Luego decidimos con mi esposa que había un mejor lugar para vivir… que era nuestro amado pueblo, donde se puede caminar libremente por las calles… sin temores… y donde la mayoría de los policías son del lugar, y realmente se preocupan por la seguridad de sus conciudadanos.
Pero un día me cuentan que el Director de Seguridad de mi pueblo en vez de proteger a los vecinos, patrocina a los imputados del pueblo en juicios penales, y al policía que lo denuncia, en vez de felicitarlo por promover el cumplimiento de la ética, le hacen un sumario administrativo desde adentro mismo de la fuerza policial…
Al otro día me cuentan que ese Director de Seguridad tiene un “Asesor de Seguridad” que tiene una causa penal abierta en la justicia por protección de juego clandestino, prostitución y otros males mayores, que dio lugar a grandes titulares en diarios de Carlos Casares y la zona….
Más tarde cambian el Jefe de la Patrulla Rural de trayectoria intachable… y un ex comisario del pueblo nos advierte a todos, que al muchacho lo sacan porque no coimea!!. Y al mes hechan al reemplazante, aparentemente por coimero; porque en lugar de cuidarnos a los ciudadanos, lucraba con el abandono de sus obligaciones, con mirar para otro lado.
Después me entero que al menos cuatro de las más altas autoridades municipales civiles que toman decisiones sobre la organización de la policía local, tienen armas en sus casas, en sus autos, a veces las llevan consigo… y pienso…. si ellos andan armados por su propia seguridad, que son quienes manejan la seguridad… ¿Qué podemos esperar los demás??...
…Y después me entero de más cosas todavía… cosas que me inquietan y me preocupan… por mí, por mi familia, por mis amigos, por todos…
Pero ante todas esas situaciones, que son de público conocimiento nadie dice nada, ninguna autoridad opina ni reclama nada. Un silencio total, mezcla de apatía, miedo y connivencia….
Entonces volví a recuperar esa sensación que había perdido al volver a mi pueblo… esa sensación fea que te acompaña cada vez que salís a la calle… esa SENSACIÓN DE INSEGURIDAD…
Bueno amigos… espero que sea solo eso… una fea sensación…
ROBERTO DIEZ ORMAECHEA – DNI 20.915.374