-Bueno, antes que nada, felicitaciones. Imaginamos la alegría que debés tener en estos momentos.
-Es una gran satisfacción, por los sacrificios que conlleva esta profesión, tanto para mí como para mi familia actual, y por los esfuerzos que realizaron mis padres para que yo pudiera estudiar esta carrera; es una de las grandes alegrías que me ha dado la profesión.
-¿En qué lugar estás trabajando?
-Actualmente estoy trabajando en la ciudad de Carhué, desde el año 2005, desarrollando tareas como jefe de la Patrulla Rural de Adolfo Alsina; la actividad es estrictamente la prevención de delitos en el campo, controles de hacienda en tránsito, agroquímicos, maquinarias agrícolas y toda otra actividad relacionada con el quehacer de los productores agropecuarios.
-¿Qué estudios realizaste y en qué año ingresaste en la Fuerza?
-Realicé la primaria en la escuela número 2 de Henderson, la secundaria en el colegio Nacional de Henderson y luego, en el año 1996, en la Escuela Vucetich, ubicada en la localidad de Berazategui.
-¿Con qué grado o cargo empezaste y dónde? ¿Qué otros cargos dentro del escalafón fuiste teniendo hasta llegar a esta designación de subcomisario?
-Egresé de la Vucetich en diciembre de 1997 con la jerarquía de oficial ayudante, teniendo como primer destino el Operativo Sol en la ciudad de Mar del Plata. Luego tuve destino en la ciudad de Daireaux, desde marzo de 1998 hasta junio de 1999. Después fui designado al grupo Operativo de Investigaciones en la ciudad de Carhué, donde estuve como oficial de servicio; ascendí a la jerarquía de subinspector en Carhué, desempeñando tareas como jefe del Gabinete Preventivo de esta localidad hasta 2004. A partir de ese año donde fui a trabajar a Trenque Lauquen, también en el Gabinete Preventivo. Luego, por la razón de estar más cerca de mi familia, desempeñé tareas con la jerarquía de oficial inspector de 2º jefe de la comisaría de Guaminí y jefe del Gabinete Preventivo de esa ciudad hasta el año 2005, cuando regresé a trabajar a Carhué, donde hasta la actualidad estoy a cargo de la Patrulla Rural de este partido, ascendiendo a la jerarquía de teniente primero en el año 2006, y luego, con la reforma de la legislación policial, se convirtió en la jerarquía de oficial principal, última jerarquía de los oficiales subalternos; y en la actualidad a subcomisario, que es la primera jerarquía de oficiales jefes.
-¿Trabajaste en Henderson?
-No, no he desempeñado servicios en Henderson.
-¿Tenés pensado hacerlo en algún momento?
-En la actualidad pertenezco a la jefatura departamental Guaminí, que resulta ser otra departamental, ya que Henderson pertenece a Pehuajo.
-¿Cómo está el tema seguridad en Carhué?
-En la actualidad está muy controlado el tema de seguridad. En el año 2010 fue la localidad con menos índice delictivo de la jefatura Guaminí, que comprende a los partidos de Guaminí, Adolfo Alsina, Tres Lomas, Salliqueló, Pellegrini y Daireaux.
-¿Hay cámaras de seguridad? ¿Qué opinás de ellas? ¿En qué ayudan?
-Había un proyecto para instalar cámaras en lugares estratégicos de la ciudad. Son de gran ayuda, tanto en la prevención como medio de prueba, ya que si se comete algún tipo de ilícito puede ser aportada a la Justicia.
-¿Qué objetivos tenés de aquí en más profesionalmente?
-Uno aspira a la última jerarquía, que es la de comisario general, estar a cargo en su momento de una comisaría, como también de una jefatura departamental; pero bueno, hay mucho camino por recorrer y funciones por desarrollar.
-Gracias y podés agregar lo que quieras.
-Por último agrego que formé una familia en Carhué. Mi señora, que es el principal sostén para llevar esta profesión, es nativa de Carhué, y tenemos dos hijos: Constanza, de 6 años, y Juan Bautista, de 2.
Deseo hacerles llegar un especial agradecimiento a mis padres, Carlos y Carmen Romero; a mis segundos viejos, como yo siempre les digo al Rulo Criado y Mirta Del Alamo; y a mis amigos Fabricio Criado, Diego Fillia, Sebastian Amengual, Nacho Unzué, Alvarito Mora y Rodo Oliver –perdón si me olvido de alguien-, quienes me daban alojamiento en sus departamentos en La Plata y me alentaban los fines de semana para seguir estudiando; siempre estuvieron ahí, haciéndome el aguante.