Almuerzo, emoción y anécdotas en el cuartel de Bomberos por la jubilación de Antonio Viedma
06-12-2015 19:32 |
Hace poco comenzó a percibir los haberes como jubilado de Bomberos Voluntarios de Henderson y tenía una deuda pendiente con la familia bomberil: la comilona con motivo de ello. Y Antonio Ezequiel Viedma Piñel cumplió con creces. El segundo jefe del cuerpo activo de la institución se jugó con un completo almuerzo el domingo 6 de diciembre. La sobremesa vino acompañada de emotivas palabras por parte del anfitrión y del jefe, Norberto Claudio Bíscaro, también jubilado y quien ya había roto oportunamente el chanchito para pagar el correspondiente asado. A la velada no le faltaron las anécdotas de rigor y la foto de Hendersonline, para la cual posaron los presentes.
Una vez concluido el almuerzo, regado con gaseosas y vino a discreción (ya que en la reunión había gente experimentada en apagar incendios...), en un alto de la sobremesa fue el turno de las palabras a cargo del jefe y del segundo jefe de Bomberos. Ambos pronunciaron un discurso en el que hicieron un recorrido desde el ingreso hasta el presente, que los encuentra jubilados y próximos a abandonar activamente la fuerza, pero no la institución, ya que la pertenencia a la familia bomberil es una marca que llevan marcada a "fuego" en la piel, por lo que seguramente en algún momento formarán parte del consejo directivo.
En las emotivas alocuciones no faltaron los recuerdos para los bomberos fallecidos a lo largo de todos estos años que Antonio Viedma y Claudio Bíscaro integran las filas de los servidores públicos. Así estuvieron presentes espiritualmente en la reunión Ivor Bíscaro, Jorge Sánchez, Carlos Visú, Norberto Bíscaro, Miguel Angel Gutiérrez y Rubén Bamundi ("Gato" López).
Entre los asistentes al almuerzo se encontraban familiares de algunos de los mencionados que ya no están físicamente. En el caso de Jorge Sánchez, su hijo, Agustín, también bombero. Y en el caso de Norberto "Chiquito" Bíscaro estaban su esposa, "Tití", y tres de sus hijos, todos integrantes del cuerpo activo de la institución: el ya citado Claudio, Mario y Carina.
Entre otros conceptos vertidos, Antonio Viedma contó cómo fue su ingreso a Bomberos: "Era fines de '85, y me dice Pablo Casas: 'Yo ya hace un año que estoy, por qué no te venís; vamos a zafar un año del colegio Nacional cuado estén los incendios, vamos a ratearnos cuando suene la sirena...'. Y así fue" .
Lo que comenzó prácticamente como una travesura de adolescente de los últimos años de secundaria se convirtió con el tiempo en un compromiso inquebrantable y solidario para con el prójimo, condición sine qua non para un bombero que se precie de tal.
Viedma también hizo referencia a la confianza que en él depositó oportunamente Claudio Bíscaro. "Hace seis años que él tomó la jefatura y decidió que lo acompañara, secundándolo, y acá estoy", dijo Antonio, y fue éste uno de los pasajes en que sus ojos fueron alcanzados por las lágrimas.
Descomprimió segundos después al afirmar que "este 31 (por fin de año) ya no me van a tener; para aquellos que no me soportan... que dicen que soy medio pesadito y demás...". Tras las risas generalizadas agregó: "Ya está, hasta acá llegué. Como dijo Claudio, va a ser una etapa, y volveremos apoyando desde la parte directiva; porque creo que cuando uno conoce muy bien el manejo de lo que es Bomberos debe aportar ese conocimiento".
Por último, el bombero agradeció a su familia, a todos los presentes y a las personas que lo han venido saludando con motivo de su jubilación.
Una vez finalizado el emotivo discurso, durante el cual tuvo que echar mano más de una vez al pañuelo para enjugarse las lágrimas, Antonio Viedma también se emocionó; fue cuando los concurrentes se acercaron a abrazarlo y besarlo. Entre ellos había cuatro personas especiales en la vida del anfitrión: sus tres hijas, Huelén, Quillén y Aymará, y su nieto Constantino, el bebé de la última de las hijas mencionadas. Luego todos posaron para la foto de Hendersonline.
Alrededor de las cuatro de la tarde, cuando ya varias personas se habían retirado, un par de pintorescas anécdotas arrancaron las carcajadas de los que permanecían en el salón donde se había llevado a cabo el encuentro gastronómico. Para finalizar vamos a compartir una de esas anécdotas.
Resulta que un día se había producido un incendio en la panadería "El sol". Uno más de una racha que tenía a maltraer al comercio ubicado en Italia y avenida San Martín y a los bomberos. Tal había sido la seguidilla de focos ígneos en el lugar, que el cuartelero no creía que se había originado uno nuevo cuando recibió el llamado por el que daban cuenta del mismo. A raíz de que, justamente, habían ocurrido varios incendios en ese inmueble, estaban presentes los medios de comunicación, además de los curiosos que nunca faltan. Cuando llegaron los bomberos, tras ser filmados durante el trayecto por el canal de cable, uno de los integrantes del cuerpo activo fue el encargado de ingresar en la panadería para rescatar de las llamas a un empleado que estaba en el interior y por cuya vida se temía. Pasaban los minutos y la angustia e incertidumbre se acrecentaban. Hasta que en un momento salió ráudamente el empleado... llevando en brazos a Alfredo Fiorentino... el bombero que había ido por la heroica... Tras la escena, digna de los memorables gags de Benny Hill, el bombero fue trasladado al hospital y quedó unas horas en observación por principio de asfixia.
Afortunadamente fue sólo un susto y Alfredo puede seguir contando la anécdota, o estar presente para dar fe cuando la cuentan otros, como lo hizo con maestría Fabio Marcos en la sobremesa del domingo 6 de diciembre de 2015.